Crónicas de los secretos: El despertar I 6
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Un Colin con el cabello un poco despeinado, gracias al ligero viento que parece haber, el cual le mueve algunos mechones cubriendo parte de su rostro; me mira, sin dejar de tener una media sonrisa, mientras se encuentra encima de una gran rama de uno de los múltiples árboles.

—Así que… ¿celoso? – alzo una ceja, a lo que él sonríe mientras baja de un salto hacia el suelo, quedando a unos escasos metros de mí.

—Bueno, no me gusta que vayan detrás de lo que me gusta – sonríe un poco, mientras se acerca a mí. No pude evitar ruborizarme tanto al escuchar aquellas palabras. ¿Realmente le gusto?

—N…No sabía que te llamaba la atención – dije, un poco nerviosa, pero tratando de fingir lo más que pueda, aunque las mentiras no son lo mío, pero aquello no parece afectarle al rubio.

—¿Por qué no lo harías? – llega frente a mí, a unos cuantos pasos. – Principalmente, eres pelirroja y a mí me vuelven loco las pelirrojas – hace unas expresiones un tanto exageradas sobre sus gustos, pero aquello lo hace ver tan atractivo. Acerca su mano hacia mí, tocando con suavidad un mechón de mi cabello. – También puedo apreciar un aura en ti, tan… maravilloso, es decir… Puedo darme cuenta de tu personalidad tan magnifica – posa su mirada en la mía. – No puedo evitar sentir algo al verte, desde ayer en la fiesta.

—Es muy pronto, ¿no crees? – murmuré, gracias a la cercanía entre ambos.

—No para mí, en el mundo que vivimos, con estas habilidades… nunca es demasiado apresurado el enamorarse – acaricia con suavidad mi mejilla. – Los seres de la misma especie suelen sentir una gran atracción, por la unión entre habilidades – deja su mano posada en mi barbilla, subiendo mi rostro para que así quede un poco más cerca hacia él. – Sé que eres nueva en esto, es por ello que dejaré que lo experimentes sin presionarte – se acerca un poco más y posa sus labios en mi mejilla, dando un suave y dulce beso un poco largo, pero aquello no me molestó en lo absoluto, al contrario, solo cerré mis ojos y disfruté de aquel tacto tan dulce, lo que me hizo soltar un leve suspiro. – Te conseguí esto – se separa un poco y me tiende un celular, el cual tomo con curiosidad.

—Pero…

—Así podrás llamarme – sonríe. – Mi número ya está grabado en los contactos.

—Que astuto – murmuré, riendo un poco, a lo que él simplemente sonrió abiertamente, metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón.

—Solo muestro interés en lo que me gusta – se aleja un poco. – Las clases pronto comenzarán y no quisiera que llegues tarde a tu primer día, así que te dejo – se despide con su mano, a lo que sonrío y de igual manera me despido, para después ver como salta tan ágilmente hacia el árbol y sin más, se desaparece entre los demás árboles.

Guardo el celular en mi mochila, para después encaminarme hacia la escuela, pensando en todo lo que acaba de suceder desde que llegué, en lo extraordinario que es el llegar a esta escuela, justo en un lugar desconocido para mí, ya que, al traspasar la cúpula, sentí como todo cambiaba en mí, de alguna manera extraña, pero satisfactoria.

Quizá el destino quería que yo estuviese en este lugar, a esta hora y justo en esta fecha, para que pudiese saber más sobre mi pasado, sobre mis poderes y sobre el porqué fui elegida para tener habilidades imposibles para un simple ser humano.

Como dijo la directora, se ha creado un templo para los “diferentes”, y nosotros, los jóvenes y algunos adultos con habilidades arcanas, somos aquellos diferentes.

Mi cabeza comienza a dar vueltas de tanto pensar en lo que podría hacer con la habilidad que parezco tener, que no me di cuenta de que me encuentro fuera de mi salón de clases, en el cual ya están todos dentro, claro, platicando entre ellos, lo que me hace sentir nervios, pero tan solo suelto un suspiro y entro.

Todas las miradas se posan en mí y el silencio comienza a resultar incomodo, pero una mano se asoma entre las cabezas, así que me acerco un poco hasta ver a Catherine sentada encima de la mesa, rodeada de unas chicas, pero ella solo me presta atención a mí, sonriendo ampliamente.

—Siéntate conmigo – dice ella, moviendo su bolso de una de las sillas. Las mesas tan solo tienen dos lugares.

—¿Enserio estarás con ella? – escucho a una chica murmurar.

—¿Algún problema? – pregunta Catherine, mirándola con seriedad.

—Es una simple humana, Cath – dice la chica, a lo que las demás del círculo asienten.

—Y tú eres una simple perra – se escucha una voz femenina al fondo, y al girarnos podemos ver a Joselyn escribiendo en una libreta, sin siquiera alzar la vista. A su lado se encuentra Camille, sin decir palabra alguna, como si tuviese algo de miedo por reaccionar de alguna manera.

—Vaya, veo que ya están haciendo amistades – dice una mujer, a lo que todas guardan silencio y corren a sus asientos, por lo que me acerco a mi silla y tomo asiento. – Soy la profesora Georgina, pero claro, todas me conocen como Gina – baja sus gafas un poco. – La mayoría ya me conoce por años, pero otras solo algunos meses – mira a cada una, hasta posar su vista en mí. – Y otra recién me conoce. – se acerca hacia la mesa. – ¿Te podrías presentar?

—Yo…

—Pero de pie – dice la profesora, a lo que me levanto, acomodándome un poco mi blusa por nerviosismo.

—Mi nombre es Sylver… Sylver Steele – carraspeo un poco, mientras escucho como algunas chicas ríen, sobre todo las que hace un momento hablaban de mí. – Vengo del mundo… real, y… no sé qué más decir.

—Excelente, Sylver, puedes tomar asiento – dice la profesora, lo que hago sin chistar, pero con cierto nerviosismo, sobre todo porque escucho como siguen murmurando cosas las mismas chicas de hace un momento, lo que me hace girar mi rostro hacia el enorme ventanal.

Pero una sombra entre los árboles me hace mirar con mayor curiosidad, hasta ver a la persona responsable de ella. Colin aparece entre la naturaleza, mirando con una sonrisa hacia el ventanal, lo que me hace sonreír de vuelta, sintiéndome de alguna manera, feliz.

Pero la voz de la profesora me hace girar mi rostro de nuevo, poniendo atención a la clase.

—Como muchas saben, yo prefiero impartir mis clases de manera práctica, la teoría no es de mi agrado, pero en esta clase de hoy, se las daré porque es obligatorio el tomar aunque sea una – dice la profesora, caminando entre las mesas. – Las habilidades arcanas no son un juego y aquí aprenderán a utilizarlas con moderación y con responsabilidad, ya que ahora mismo ya no son unas niñas, deberán comportarse como unas adultas – mira a cada una de nosotras. – Los peligros nos persiguen, no les mentiré – algunas chicas comenzaron a murmurar. – No queremos preocuparlas, pero… existe seres con habilidades que querrán las de ustedes, porque, así como existen las buenas personas, también existen las malas, y créanme que son realmente malas – camina hacia el pizarrón y escribe en él. – “Mundo de los sueños”, aquello es un destino muy peligroso para tu alma – nos mira. – La única manera de ir a ese lugar, es con la ayuda de alguna habilidad que te pueda unir a ese portal que debes atravesar con mayor seguridad de ti misma, pero deben saber que es muy peligroso, porque ahí habitan seres desconocidos para muchas de nosotras, pero aquellos seres se encontrarán lo más lejos posible del lugar en donde aparezcan, ahora mismo no podemos tomar la clase práctica, ya que estamos habilitando la sala en donde se impartirán esas clases.

—Si es tan peligroso… ¿Por qué debemos ir nosotras? – pregunta una chica al fondo.