Crónicas de Homicidios Cuando el plan falló
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Cuando el plan falló

Pero entonces… algo falló. Un detalle mínimo, pero suficiente para tensar nuevamente el ambiente.

El Profe tomó el teléfono y llamó al Chino.

Necesitaban el vehículo para culminar la operación.

Del otro lado, la respuesta no fue la esperada.

El carro no llegaría. Un problema mecánico. Un contratiempo imprevisto.

El Profe apretó la mandíbula, conteniendo la rabia que comenzaba a asomar. La tensión volvió a sentirse en el aire, pesada, incómoda. Por un instante, todo pareció tambalear. Pero él no era de los que improvisaban sin control. Respiró. Pensó.

—Mañana regresamos —dijo finalmente el Profe, con una frialdad que no dejaba espacio para discusión.

Ya no había margen para improvisaciones ni errores. Todo debía cerrarse por esa noche. Revisaron una última vez, ordenaron lo necesario y comenzaron a salir.

Uno por uno. Dejando entre cada salida un intervalo breve, calculado. Sin mirarse. Sin hablar. En silencio absoluto.

Como sombras que se disuelven en la oscuridad.

Afuera, la noche los cubría, como si intentara tragarse lo que acababa de ocurrir.