Crónicas de Homicidios El NN tenía nombre
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El NN tenía nombre

A la mañana siguiente, cuando apenas iniciaban las coordinaciones del día, sonó el teléfono en la oficina. Era el perito de identificación. La homologación decadactilar había arrojado resultado positivo.

Ya no era NN. La joven tenía nombre, apellido y registro civil. Y con ese nombre, la investigación adquiría un nuevo rumbo.

La víctima tenía dieciocho años, era estudiante universitaria y su identidad coincidía plenamente con el registro civil. Ya no era un cuerpo sin nombre. Tenía historia, tenía familia, tenía un entorno que, desde hacía horas, vivía en la incertidumbre.

Z revisó de inmediato los sistemas de bases de datos institucionales. Antecedentes policiales: ninguno. Registros fiscales: inexistentes. Procesos judiciales: cero. Su perfil era limpio.

Una vida común, sin vínculos aparentes con escenarios delictivos. Pero un dato apareció como una punzada: existía una denuncia por desaparición interpuesta por su madre. La familia la estaba buscando.