Las imágenes que hablan
Con las primeras luces del amanecer, el equipo comenzó a revisar las cámaras de seguridad de los vecinos y de la municipalidad.
Las imágenes resultaron esclarecedoras.
A las 03:30 de la madrugada se observaba a la mujer salir del inmueble con su hijo. Primero lo cargaba en brazos; luego lo llevaba de la mano. Caminaban por la vereda, sin mirar atrás.
Minutos después, un sujeto caía desde el segundo piso, rompiendo los vidrios. Quedaba tendido, se movía con dificultad, se ponía de pie y caminaba tambaleante por la pista, descalzo, con el torso desnudo y vistiendo únicamente un short.
En un momento, se lanzó hacia un sardinel, como intentando ocultarse. Al aproximarse una camioneta, iluminado por los faros, el sujeto se arrojó contra el vehículo en movimiento.
El impacto lo dejó tendido e inmóvil.
El conductor se detuvo, descendió, se tomó la cabeza, miró a ambos lados y se retiró.
La secuencia cerraba muchas piezas.
Ya sabían quiénes eran las personas que habían llegado heridas al hospital y cómo uno de los involucrados había terminado muerto en la vía pública.
La clave ahora era una sola persona: la mujer internada. Solo ella podía explicar lo ocurrido dentro de aquel departamento. Pero su estado de salud era crítico.