Capítulo treinta y seis
CAPÍTULO TREINTA Y SEIS
«Conmigo no tienes que justificarte. Hiciste lo que hiciste».
SUE GRAFTON , A de adulterio
Tristan mató a Diana Harden. Yo no tenía ninguna duda de ello.
Y mató a Gino Garmon para ocultado. La mayoría de las piezas del puzle encajaban. Él intentaba proteger al dueño de la isla de un chantaje, sin darse cuenta de que los documentos que tenía Diana podrían ayudar a Valentine a largo plazo.
—¡Nada! —exclamó Tristan—. ¡Siéntense todos! ¡Kalise! ¡Trae a un equipo para limpiar todo esto, y traed platos nuevos! ¡Aquí no ha pasado nada!
Nadie se movió.
Tristan estaba sudando.
—Tristan —dijo Jason con firmeza—, ¿qué pasó?
—¡Nada! —exclamó Tristan esbozando una sonrisa fingida—. No pasó nada. Es un malentendido.
«Decía cualquier culpable siempre», pensé.
Los pequeños detalles empezaron a encajar.
—Amber solía salir con Parker, pero él le fue infiel.
—¡No lo fui! —dijo Parker.
—Sí lo fuiste, imbécil —replicó Amber—. A mí. Me pusiste los cuernos a mí. —Se pasó las manos por el cuerpo como para recalcar lo absurdo que era que alguien le fuera infiel a ella.
—Y Amber y Diana han sido amigas y amantes durante años —dije—. Estaban en la misma hermandad. Por eso creo que Amber y Diana idearon un plan, y Diana sedujo a Parker.
Él refunfuñó, pero después fulminó a Amber con la mirada.
—Sabía que tú estabas detrás de todo esto.
—Que te den —respondió ella.
—Diana le robó los papeles a Parker —continué—, y Amber dice que no tenía ni idea de qué trataban, pero creo que miente.
—No miento —dijo Amber sin ser nada convincente.
Por fin, todo iba encajando, y tenía que salir a la luz.
—Ella y Diana pensaban que Ethan Valentine pagaría por los documentos que demostraban que Parker le robó ideas y dañó su relación con Roland Briggs, su padre.
—Mi padre quería a Ethan más que a mí —se lamentó Parker.
—Diana los escondió —continué—, tal vez porque pensó que Ethan simplemente se haría con ellos sin pagar si supiera que ella tenía los documentos. O, lo que es más probable, porque Amber la llamó y le dijo que Parker se dirigía a St. Claire.
—O simplemente porque le encantaban esos estúpidos jueguecitos —dijo Amber con un tono que era triste y de admiración a la vez. A lo mejor de verdad había querido a Diana, a su manera superficial.
—Sabías que Diana estaba chantajeando a varias personas aquí en St. Claire. Discutiste con Gino Garmon porque él era uno de aquellos contra los que ella tenía algo.
Jason me miró.
—¿Cómo?
—En la hoja del libro que Gino hizo que Georgie me robara había anotaciones que señalaban que Gino estaba desfalcando.
Creo que desviaba dinero del resort y lo perdía jugando a las cartas.
Está escrito a mano con abreviaturas, y me faltan algunas letras porque no se leían bien y casi no se entendían, pero esa es la idea.
Podría demostrarlo si se me permitiera revisar los libros del resort.
A fin de cuentas, soy contable pública certificada.
Algo más encajó. Georgie sabía lo que estaba escrito en esa página.
Gino podría haberla destruido, pero Georgie seguía siendo una amenaza para él.
¿Gino había ido tras el chico, y Georgie le mató en defensa propia?
O quizá Georgie entendía la importancia de la malversación de fondos de Gino… y que alguien estaba encubriéndolo.
—Jason, ¿sabes dónde está Georgie?
—Estoy intentando encontrarlo —contestó.
—Porque puede que él haya descubierto esto por su cuenta, y por eso esté escondido —expliqué.
—Y que por eso haya matado a Gino —dijo Tristan con rotundidad.
—No —contesté—. Georgie no tenía ningún motivo para matarle.
—¡Para protegerse a sí mismo! —Añadió Tristan como si fuera una conclusión inevitable—. ¡Porque él mató a Diana!
—Yo pensaba que Gino mató a Diana —dije— porque ella estaba chantajeándolo, pero Amber también lo sabe. Y, si Amber lo sabe, Parker lo sabe, y Gino no los mató.
—Eso es verdad —comentó Amber—. Diana me llamó el sábado y me dijo que Gino pagó por su silencio. A Diana se le daba muy bien sonsacar información. —Volvió a suspirar con admiración y se limpió una lágrima del rabillo del ojo que yo estaba casi segura de que era falsa.
—Por eso mandaste a Georgie a revisar las pertenencias de Diana, para que encontrara su libro. Como no lo encontró, buscaste en mi habitación.
—Te vi con él. Sabía que Diana había apuntado notas en los márgenes. Tenía que descubrir qué había pasado con los archivos que se había llevado. Siempre montaba estas pequeñas búsquedas del tesoro. Le encantaban los juegos.
—¿Por qué te importaba? —Intervino Doug por primera vez—. Puesto que lo que querías era joder a tu ex, ¿por qué no dejarle sufrir?
—Porque… —empezó a decir ella.
—Cállate —mandó Parker—. ¡Piensa en tu carrera!
—Que te jodan —dijo Amber mientras se apartaba unos pasos de él—.
Si su padre se entera, le cortará el grifo enseguida.
Parker me amenazó con acabar con mi carrera si no le ayudaba a recuperar esos documentos.
Tiene fotos mías desnuda que le dejé que me hiciera porque fui tonta.
Dijo que las publicaría. Pues que le den.
Ya me da igual. Soy guapísima. Tengo talento.
Siempre tendré algún papel, vestida o desnuda.
—Estás acabada —murmuró Parker.
Ella se lanzó hacia él, pero el señor Kent y David la apartaron.
—Diana debió de contactar con Ethan para contarle lo que tenía —dije—. Y eso sería a través de ti. —Me giré hacia Tristan—. Todo el mundo sabe que tú eres el único que está en contacto con Ethan de forma regular.
—¿Hizo eso? —le preguntó Jason—. ¿Te habló Diana de esos documentos?
—Yo… yo… sí —respondió con altivez—. Dijo que quería hacer un trato con él. Pensé que no valía la pena molestar al señor Valentine y malgastar su valioso tiempo, así que le dije a Diana que no.
—¿Qué sabía ella sobre ti? —le pregunté.
—Nada. Eso fue todo. Me quedé de piedra cuando desapareció. ¡Me impactó!
—La asesinaron —dijo Jason sin rodeos.
—Georgie. O… o quizá fue Gino, y después le echó la culpa al chico —respondió Tristan, y añadió a toda prisa—: Por el tema del juego.
Negué con la cabeza.
—No. Mucha gente sabía lo de su ludopatía. Tú también lo sabías. Porque controlas todo lo que sucede en St. Claire. Te encanta este resort. Gino desvió dinero del resort. Y tú debiste de darte cuenta de ello.
—¡Ordenaré que se lleve a cabo una auditoría independiente de St. Claire inmediatamente! —exclamó.
—Y sabías que Diana fue a casa de Ethan el domingo y no pudo encontrarlo.
Eso es algo que solo puedes saber si la viste el domingo por la noche.
Pero no le contaste a la policía que la habías visto.
Dijiste que salió de St. Claire en el ferri y no regresó.
—Al decir esto, lo vi claro—. Le mentiste a la policía.
—No. Se equivoca usted totalmente.
Miré a Luis.
—Luis, le hablaste a Gino sobre Diana, ¿verdad?
—Sí, cuando encontraron su cuerpo —dijo Luis—. Pobre chica.
—O sea que Gino sí que estaba investigando su asesinato —contesté un poco sorprendida.
Quizá cuando me amenazó, aunque fuera desagradable, en realidad me estaba haciendo una advertencia porque sabía que había un asesino en la isla—.
¿Gino descubrió que tú la mataste, y por eso también tuviste que silenciarlo? —le pregunté a Tristan.
—Tristan —dijo Jason con autoridad—, ¿por qué la mataste?
Tristan iba retrocediendo, como si estuviera acorralado, y respondió:
—¡Yo… yo… lo hice por usted! —gritó—. ¡Para protegerle a usted, Ethan! —Se llevó la mano a la boca, se dio la vuelta y salió corriendo por el sendero que llevaba al lago.
Jason salió tras él. Había algo que me estaba perdiendo, pero con todo el jaleo que había no sabía qué había creído oír. ¿Tristan mató a Diana para proteger a Ethan? ¿De qué? ¿De que supiera la verdad sobre lo que le hizo Parker?
Escuché un forcejeo y gruñidos por el camino.
—¡Por favor, llamad a seguridad! ¡A la policía! Jason necesita ayuda —grité.
Salí corriendo tras ellos. No sabía si alguno de los presentes me seguía, pero no podía dejar a Jason solo. ¿Y si estaba herido? ¿Y si Tristan tenía un arma? ¿Una pistola quizá?
El corazón se me iba a salir del pecho. Corrí todo lo rápido que pude por el sendero embarrado.
Menos mal que había luces, que estaba iluminado.
La malla de seguridad ya estaba colocada alrededor del agujero junto con una valla de madera.
Jason desapareció de mi vista más adelante, allí donde el sendero se bifurcaba.
Oí cómo le gritaba a Tristan que se detuviera.
Las herramientas seguían junto al pozo. Cogí una pala de mano, que era lo único que podía llevar y que podría usar como arma, porque tenía la punta afilada, y me fui tras ellos.
«¡Lo hice por usted!».
¿Fue eso lo que acababa de decir Tristan?
Llegué al sendero que bordeaba los acantilados sobre el lago y me detuve de golpe en el camino resbaladizo.
Más arriba, a la altura del sendero que Brie decía que llevaba a la plataforma del helicóptero, Jason y Tristan estaban forcejeando.
Justo al lado de la plataforma de la tirolina.
Tristan intentaba empujar a Jason al lago.
El rugido de la cascada era terrorífico.
Tristan le dio una patada en el estómago a Jason, y este se tambaleó en el borde. Entonces, se cayó.
—¡Jason! —grité.
Tristan agarró una de las tirolinas que estaban colgando y bajó rápido por el cable sujetándose del arnés, sin perder un solo instante en abrochárselo. Corrí hacia la plataforma, temiendo que Jason hubiera caído al lago. ¿Podría sobrevivir a una caída como esa?
Cuando llegué a la plataforma, vi que Jason luchaba por seguir sujetándose al borde de la madera, y casi no podía. Me tumbé y extendí la mano.
—No vas a poder sacarme de aquí tirando de mí —jadeó—. ¡Tira del carro, por favor! Eso que parece un manillar.
Lo vi e hice lo que me dijo. Tiré del carro hacia abajo, pero el peso de Tristan allí suspendido hacía que la pesada cuerda rebotara hacia arriba y hacia abajo.
—¡Ahora! —gritó Jason.