Corktown (Thriller del FBI de Abby Kane 1) CAPÍTULO SETENTA Y CINCO
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CAPÍTULO SETENTA Y CINCO

—Mira , se encendió una luz. Están dentro —dijo Solis señalando.

—Tenemos que separarnos —dije—. Solis, tú ve por la derecha. Madero, tú por la izquierda. Tiene que haber una entrada trasera.

—¿Y tú? —preguntó Solis.

—Yo iré a la puerta principal. Soy la más baja; será más difícil verme cuando me mueva. Es la única forma de pillarlos por sorpresa. Una cosa más: no tenemos radios, así que nos mandaremos mensajes. Cuando estemos todos en posición, entramos a la vez.

Cuando estábamos a punto de movernos, Madero nos indicó que paráramos.

—¿Qué pasa con los niños?

Solis miró la cabaña y luego a nosotros.

—Si se cruzan en mi camino, se cruzan en mi camino.

Madero me miró, esperando ver qué opinaba yo de tratar a los chicos como posibles amenazas. Yo tampoco creía que pudiéramos fiarnos de los niños.

—No corramos riesgos.

Divisé una carretilla a medio camino entre mi posición y la casa. Ese sería mi primer objetivo. Me moví tan rápido como pude sin incorporarme, hasta apoyar la espalda contra ella. Una vez allí, eché un vistazo a la propiedad. Ya no veía a Solis ni a Madero. Se habían perdido entre los árboles.

Desde la carretilla, avanzaría en línea recta, subiría los tres escalones hasta el porche y me agazaparía bajo una ventana junto a la puerta principal.

A la de tres, me lanzaría. Uno, dos... ¡Bam!

¡Un disparo!