Corktown (Thriller del FBI de Abby Kane 1) CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS
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CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS

Me daba igual si Ellen Scott moría o no. No era mejor que los asesinos. Pero la verdad era que la necesitaba viva. Mientras ella siguiera con vida y esa expresión quejumbrosa en la cara, nuestros asesinos también seguirían al descubierto.

Lo que hicieron los Redline Rogues era despreciable.

Estaba segura de que a Ellen solo le importaba cubrirse las espaldas.

Era la única que seguía viva, y si investigaban a los RR, probablemente ella cargaría con la culpa.

¿Qué era mejor: morir a manos de un asesino justiciero o ir a la cárcel?

Le habría preguntado a Ellen qué prefería, pero que se largara así me dio la respuesta.

Tenía un trabajo que hacer. Si Ellen quería facilitármelo ofreciéndose como carnada, por mí perfecto.

—¿Y ahora qué? —preguntó Solis.

—No podemos permitir que le pase nada a Ellen. Si los asesinos la atrapan, me temo que volverán a esconderse. Quiero un coche en su casa. Y quiero que vosotros dos la vigiléis.

—Entendido —dijo Madero, y acto seguido cogió el menú mientras Solis hacía señas a la camarera.

—¿Qué estáis haciendo vosotros dos? Cuando digo que quiero que la vigiléis, significa que empecéis ya.

—Pero si aún no hemos comido.

—Mirad, hay dos sitios a los que Ellen probablemente va ahora mismo: de vuelta al trabajo o a casa. Donde acabe, podéis pedir que os lleven una pizza.

Madero puso los ojos en blanco mientras dejaba el menú. Me daba igual. Le vendría bien perder unos kilos. Tenía dos semanas. No podía permitirme que ninguno de los dos remoloneara.

—Cuando se haya instalado, avisadme y me reuniré con vosotros —les dije en voz alta mientras los detectives se alejaban.

Mientras tanto, pensaba volver a Belle Isle. Alguien nos había observado aquella noche. Esperaba que echar otro vistazo a la zona me revelara quién.