Corktown (Thriller del FBI de Abby Kane 1) CAPÍTULO CINCUENTA Y DOS
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CAPÍTULO CINCUENTA Y DOS

El calor pegajoso de Detroit me recordaba que estaba de vuelta en el caso. Yo era la conductora, así que rechacé alquilar un MINI amarillo y opté por algo con agallas: un Chevy Impala de trescientos caballos.

Tenía dos semanas para atrapar a estos asesinos, y no pensaba perder el tiempo.

Enviar refuerzos podría provocar lo peor: que los asesinos se asustaran y volvieran a desaparecer.

Ya lo habían hecho una vez; podían hacerlo de nuevo.

Necesitaba que creyeran que estaban a salvo, que podían seguir matando sin consecuencias.

Tendría que contar con Solis y Madero para conseguir más ayuda, e incluso con White, aunque seguía sin fiarme del viejo. Puede que no fueran los aliados más eficaces, pero tenía que apañármelas con lo que había. Esas eran las cartas que me habían tocado. Tenía que jugarlas.

Aquella noche en Belle Isle, Madero no logró cortarle el paso al todoterreno, pero yo había conseguido una matrícula parcial: era poco probable que sirviera de algo, pero confiaba en que surgiera alguna pista.

También teníamos una descripción de uno de los asesinos.

Varón, pelo rubio, alrededor de metro ochenta y en buena forma física.

Podría ser cualquiera, pero una pista era una pista.

Aun así, lo que complicaba nuestra investigación era haber descubierto que eran dos.

Nadie sospechaba que actuaran en equipo.

Nada en las investigaciones de los asesinatos anteriores indicaba que hubiera dos personas involucradas.

Si ahora eran un equipo, ¿lo habían sido también hace siete años? Ojalá supiera la respuesta.

Tenía mi propia teoría sobre lo que pasó en Belle Isle. Mientras nosotros vigilábamos el coche, uno de ellos nos vigilaba a nosotros. Solo me quedaba una duda respecto a ese escenario: ¿cómo consiguió el otro asesino pillar desprevenido a Wilkinson?

Por fin llegué al hotel a las cuatro de la tarde. Pensaba dejar el equipaje e ir a la comisaría central, pero Solis llamó.

—Agente Kane, la hemos encontrado.

—¿A quién?

—A la quinta RR.