Corazón de sílex LXVI
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LXVI

Las Lequerica permanecían en su casa de Madrid, a la espera de noticias sobre Arianne. Pila se decidió a hablar con su hermana.

—Pincho, siéntate. Cuando acabe de contarte algo, quizás no me quieras volver a ver.

Pincho calló. Miró extrañada a Pila y casi con cara de pavor. Aunque estuviera delante de la persona en la que más confiaba. Aquella en cuyas manos pondría su vida.

—Lo que parece que le ha pasado a la novia de Gordon me pasó a mí.

—¿Cómo que te pasó a ti? ¿El qué?

—Que unos hombres me tomaran por su muñeca. Me drogaron, me violaron, me dejaron hecha un guiñapo.

—¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo no me ibas a contar algo así?

—¿Crees que todas las violaciones se denuncian? No me seas ingenua. Ni antes ni ahora. Fue hace medio siglo. En 1975. Se me olvidan muchas fechas, pero esa no.

—A mí tampoco, es cuando murió Fernando.

—Sí, y Franco. Por eso estabas ocupada. No me voy a andar por las ramas. Me violaron Fernando y sus amigos. Los Castel, Guilhem... y no tengo claro cuántos más.

—¿Qué Fernando? ¿Fernando, Fernando?

—Sí. Y pensaban hacerlo contigo.

—No estás hablando en serio. ¿Qué broma absurda es esta? ¿Qué te has tomado?

—Nada que no tome todos los días. Menos de lo que debería haber tomado para hablar contigo.

Pincho se hundía en el sillón en el que estaba sentada. Le parecía que no estaba escuchando lo que salía de la boca de Pila, que se arrancó a hablar sin que su hermana, aturdida, dijera nada.

—En una de esas fiestas a las que iba con Guilhem y Fernando me echaron algo en la bebida o en la comida, no sé, y debieron drogarme. Me desperté con esos cerdos turnándose encima de mí. No me podía mover, ni hablar, ni negarme, pero lo notaba, lo oía.

Pila tampoco quería dar muchos detalles a Pincho. Mucho menos de la intervención de Fernando.

—Al final, cuando todos hubieron acabado, alguien dijo a Fernando que a ver cuándo traía a su mujercita, que su cuñada no había estado mal. No iba a permitir semejante cosa.

Pincho se atrevió a hablar dentro de su estupor, que era como una humareda que la asfixiaba. Tendría que estar consolando o preocupándose por lo que le había pasado a su hermana, pero lo de su marido le había hecho cambiar el motivo del estupor.

—Guilhem no sé, pero Fernando no habría participado en algo así. Ni contigo ni con nadie. Era un hombre dulce, educado, amable, jamás fue violento.

—Tendría dos caras. Una contigo, otra con su pandilla de delincuentes rijosos.

—Fernando está muerto. No puedo preguntarle. ¿Cómo puedes hacerme esto?

—¿Hacerte esto? Lo que hice fue para que no te pasara nada.

—¿Qué hiciste? Fernando tuvo un accidente esquiando en Gstaad. Estaba fuera de pista, como se empeñaba en hacer tantas veces contra mi voluntad.

—Quizás no estaba bien cuando se cayó.

—¿Qué quieres decir?

—Lo que me está costando más decirte desde que he entrado por la puerta —y no es la violación por todos esos tíos, incluido tu maridito— es que contribuí a que tuviera ese accidente.

Yo también lo drogué para que su descenso por las pistas no terminara bien.

No sabía si iba a funcionar. Pero funcionó.

Ya no te pondría la mano encima. Ni él ni sus amigotes. Tan elegantes. Tan hijos de puta.

Pincho no podía creer lo que estaba escuchando.

—Todavía no sé si lo que estás diciendo tiene algún sentido.

Si te han violado, si Fernando tuvo algo que ver en eso, si te conozco a ti, si conocí a Fernando.

De pronto, sois los dos unos desconocidos.

Pero ¿matarlo? ¿De verdad? Tú sabes lo que yo he sufrido tras la muerte de Fernando.

Todos estos años... Tienes el corazón de sílex.

—¿Vas a reaccionar a todo lo que te he dicho con una canción de Françoise Hardy? No sé, tendré el corazón de sílex, pero arde con rapidez. Bueno, no me puede extrañar tu perplejidad.

Pila se atrevió a acercarse a Pincho, que dio un respingo.

—Vete, por favor —fue lo único que le dijo.

Pila se marchó con la canción Comment te dire adieu retumbándole en la cabeza.

Mon cœur de silex

vite prend feu.

Ton cœur de pyrex

résiste au feu.

Je suis bien perplexe,

Je ne veux

Me résoudre aux adieux 1 .