Contraataque (Grant Hunter 3) Capítulo 3Grant
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Capítulo 3Grant

GRANT

Tomé notas en los márgenes. El director Calloway tendría que insistir en los plazos de Corea del Norte.

La situación de Siria generaría preguntas que el presidente no quería responder.

La injerencia rusa en las elecciones era un dolor de cabeza interagencial que no mejoraba.

Una mañana normal. El mundo ardiendo en seis husos horarios distintos, cada incendio exigiendo atención y ninguno recibiendo la suficiente.

Entonces llegué a la sección del hemisferio occidental. Había dos puntos sobre México, lo cual no era raro. México se había vuelto cada vez más crítico para la seguridad nacional estadounidense en la última década.

El primero era una actualización sobre las negociaciones bilaterales relativas al tráfico de fentanilo y la seguridad fronteriza.

Las conversaciones no iban bien. El gobierno mexicano era muy susceptible en materia de soberanía y se resistía a que se ampliaran las operaciones policiales y militares estadounidenses en su territorio.

Mientras tanto, las muertes por fentanilo en Estados Unidos habían aumentado un trescientos por ciento en tres años.

Los cárteles lo sintetizaban en cantidades industriales y lo pasaban al otro lado de la frontera oculto en cualquier cosa, desde los pasos de rueda hasta el pescado congelado.

Un amigo de la infancia de mi hijo había muerto de una sobredosis de fentanilo dos años antes.

Tenía veinte años y creía que se estaba tomando un Xanax en una fiesta.

La pastilla era falsificada, prensada con fentanilo en el laboratorio de algún cártel y vendida por un camello que no sabía lo que vendía ni le importaba.

El chico murió antes de que llegara la ambulancia.

Así que sí, aquel punto del PDB era para mí bastante más que académico.

El segundo punto sobre México me llamó la atención porque era inusual. La mayoría de los informes del PDB eran estratégicos: visión de conjunto, tendencias a largo plazo, análisis de alto nivel. Pero aquel era táctico, casi granular.

TOP SECRET // HCS / NOFORN

Punto 7B: México — Ataque armado contra un buque de buceo de bandera mexicana, Quintana Roo

Elementos armados del Cártel Bahía Azul (CBA) atacaron y hundieron un buque comercial de buceo de bandera mexicana que operaba en aguas territoriales mexicanas frente a la costa de Xcalak, Quintana Roo.

El ataque causó la muerte de al menos cuatro tripulantes y la captura de unos nueve ciudadanos estadounidenses y mexicanos.

El incidente constituye el acto más grave de violencia de un cártel contra civiles estadounidenses en la historia reciente de la región y conlleva posibles implicaciones para la cooperación bilateral en materia de seguridad en el marco de la Iniciativa Mérida.

Fuentes: interceptaciones SIGINT de la NSA, análisis del Centro Antinarcóticos de la CIA e informes marítimos del CISEN mexicano.

Aproximadamente a las 03:47 hora local, la NSA interceptó comunicaciones entre elementos afiliados al CBA en las que se hacía referencia a la captura de un buque comercial y al traslado de las personas capturadas a un emplazamiento del interior.

La recogida posterior de SIGINT identificó el buque como el MV Caribbean Explorer, un barco de buceo con alojamiento a bordo matriculado en Cozumel, Quintana Roo, explotado por una empresa de buceo mexicana con licencia y contratada por agencias de reservas radicadas en Estados Unidos.

El buque había zarpado de Cozumel seis días antes con un itinerario previsto de siete días de buceo en arrecife y pared por la costa sur de Quintana Roo.

Los informes marítimos del CISEN mexicano confirman que el Caribbean Explorer no transmitió su parte de posición previsto a las 06:00 hora local.

El radar costero de la Marina mexicana no registró ninguna señal de socorro, activación de radiobaliza de emergencia ni actividad del transpondedor AIS del buque después de las 02:15 hora local, lo que resulta compatible con una inutilización o destrucción rápida de los equipos de comunicaciones y navegación.

La valoración preliminar de la Guardia Costera mexicana clasifica el buque como perdido.

El análisis del Centro Antinarcóticos de la CIA atribuye el ataque al CBA con una confianza de moderada a alta, sobre la base de la zona geográfica de operaciones, los patrones de comunicación interceptados y el historial documentado del CBA en operaciones de interdicción marítima a lo largo de la costa de Xcalak.

El CBA mantiene un complejo operativo principal a unos ocho kilómetros tierra adentro de Xcalak y controla el territorio costero desde Mahahual hacia el sur hasta la frontera con Belice.

La organización, dirigida por Sergio «El Tiburón» Valdez, ha atacado con anterioridad a cooperativas pesqueras mexicanas y a buques comerciales independientes que operaban en aguas que el CBA considera dentro de su área de control, si bien este incidente constituye el primer ataque conocido contra un buque con ciudadanos estadounidenses a bordo.

La lista de pasajeros presentada a las autoridades marítimas mexicanas en el momento de la salida recoge nueve pasajeros: ocho ciudadanos estadounidenses y un ciudadano mexicano.

Las identidades de los pasajeros no se han confirmado aún por canales independientes.

Se valora que los cuatro tripulantes, todos ellos ciudadanos mexicanos, han muerto, sobre la base de comunicaciones interceptadas del CBA que hacen referencia a la eliminación del personal del buque durante la captura.

Perspectiva: El ataque contra el Caribbean Explorer y la presunta captura de ciudadanos estadounidenses representan una escalada significativa en el perfil operativo del CBA.

La captura de ciudadanos estadounidenses por parte de un cártel mexicano conlleva implicaciones sustanciales para las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y México, en particular dadas las limitaciones de los marcos de tratados vigentes que regulan la cooperación policial en territorio soberano mexicano.

Si se confirma que los pasajeros están vivos y retenidos con fines de rescate o de ventaja negociadora, el incidente generará probablemente importantes necesidades de coordinación interagencial entre el DOD, el Departamento de Estado, el DOJ y la comunidad de inteligencia.

El Centro Antinarcóticos de la CIA recomienda elevar de inmediato la prioridad de recogida sobre las comunicaciones del CBA, la zona de operaciones de Xcalak y cualquier indicio sobre la situación o el traslado de los rehenes.

La NSA ha asignado recursos SIGINT adicionales a la región con efecto inmediato.

TOP SECRET // HCS / NOFORN

Lo leí otra vez. Barco de buceo. México.

Chase estaba buceando en México. Michaela y él se habían ido de viaje…

¿cuándo? ¿Hacía cinco días? ¿Seis? Una travesía de una semana con alojamiento a bordo por la península de Yucatán.

Yo había sido escéptico cuando me lo contó.

México era peligroso en aquel momento y empeoraba cada mes.

Pero Chase se había informado y me había asegurado que los operadores de buceo eran profesionales, que la zona era segura, que la violencia de los cárteles se concentraba más al norte, en torno a Cancún y Playa del Carmen.

Le había dejado ir. ¿Qué se suponía que debía hacer, encerrarle en su cuarto?

Tenía veintiún años y estaba a punto de terminar la carrera.

A su edad, yo me estaba formando en The Farm, el centro de instrucción de la CIA, antes de que me destinaran al extranjero.

No podía decirle a mi hijo que no fuera a bucear a México cuando yo me había pasado los veintitantos saltando de helicópteros sobre territorio hostil.

Pero ahora había una nota a pie de página en el Informe Diario del Presidente sobre un ataque a un barco de buceo cerca de Xcalak. Las 03:47 hora local: esta madrugada. Hacía solo unas horas.

Saqué el móvil. Ningún mensaje de Chase. Pero tampoco lo habría, ¿no? Estaba en un barco en mitad del Caribe. Seguramente no tenían cobertura. O si la tenían, él estaba buceando y no podía consultar los mensajes bajo el agua.

Posible presencia de ciudadanos estadounidenses, sin confirmar.

¿Cuántos barcos de buceo operaban cerca de Xcalak? Era un pueblo pequeño, apenas una mota en el mapa. No como Cozumel o Isla Mujeres, con decenas de operadores. Xcalak era un sitio remoto, de los de final de carretera, adonde iban los buceadores serios para huir de las multitudes.

La clase de sitio que Chase elegiría.

Me obligué a pensar como un profesional.

La interceptación hablaba de «presuntos» miembros de un cártel.

Las comunicaciones mencionaban «múltiples víctimas, posibles rehenes».

Eso significaba que alguien había sobrevivido para ser tomado como rehén.

Era mejor que estar todos muertos. Los rehenes tenían valor. Con los rehenes se podía negociar.

A no ser que no fuera el barco de Chase.

Tenía que haber otros barcos de buceo en la zona.

La nota no decía cuál. No daba ningún nombre.

Las interceptaciones SIGINT solían ser fragmentarias, sobre todo si se vigilaban comunicaciones de cárteles.

Los cárteles usaban teléfonos cifrados y cambiaban de tarjeta SIM continuamente.

Lo que hubiéramos captado sería incompleto.

Reconozco que me temblaban las manos. Dejé la taza de té con cuidado, consciente de que estaba a punto de tomar una decisión que podía poner en peligro mi objetividad.

La parte profesional de mi cerebro me gritaba que mantuviera la calma, que siguiera el protocolo y que no sacara conclusiones precipitadas.

La parte de padre estaba ahogando todo lo demás.

Cogí el teléfono seguro y marqué el número del centro de operaciones. El oficial de guardia respondió al primer tono.