No dijo hola. Solo chasqueó los dedos y señaló el suelo.

Ahora estoy desnuda, con collar, y me tiene prohibido hablar.

Mi único trabajo es permanecer en la alfombra, mantener la cola en alto y esperar su silbido. Soy su mascota humana. Estoy en celo.

Y existo solo para ser usada.

Comentarios (0)

Escribir reseña
Comentar como usuario