Complot en la laguna de Venecia
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PRÓLOGO
Venecia es una de esas ciudades que todos creemos conocer antes incluso de haberla visitado.
La reconocemos en sus canales, sus góndolas, sus palacios y sus puentes; en la silueta de San Marcos y en la luz que se refleja sobre la laguna.
Sin embargo, detrás de esa imagen universal existe otra ciudad más difícil de ver: una Venecia construida a lo largo de siglos de comercio, poder, creencias, secretos y contradicciones.
Es precisamente en esa ciudad oculta donde mi padre ha decidido situar esta nueva novela.
Quienes conocemos a Luis Suñol Periu sabemos que nunca se conforma con contemplar un lugar.
Necesita interrogarlo. Quiere saber quién vivió allí, qué creía, qué temía y qué historias dejó detrás de sus muros.
Su curiosidad convierte un edificio en una pregunta, una leyenda en una posible pista y un símbolo antiguo en la puerta de entrada a todo un mundo.
Esa manera de mirar, tan cercana a la antropología, está presente en muchas de sus obras y ocupa un lugar esencial en Complot en la laguna de Venecia.
La historia comienza con un crimen en el teatro La Fenice.
A partir de ese momento, la investigación conduce a la inspectora Lorena Gianotti y a quienes la acompañan por una Venecia de pasadizos, palacios, archivos, sociedades secretas y memorias que se resisten a desaparecer.
El misterio avanza entre la ciudad visible y la que permanece escondida bajo siglos de relatos, ambiciones y silencios.
No diré mucho más, porque una novela de intriga debe permitir que cada lector descubra sus secretos a su tiempo.
Pero este libro no se limita a resolver un caso.
A través de la ficción, mi padre vuelve a explorar algo que siempre le ha fascinado: la forma en que las sociedades construyen su identidad.
Los mitos, los rituales, las instituciones, los objetos y las historias transmitidas de generación en generación no son simples adornos del pasado.
Nos hablan de cómo vivían las personas, de aquello que deseaban proteger y también de lo que preferían ocultar.
La mirada antropológica nos invita a entender que una ciudad no está formada únicamente por piedra y agua, sino también por la memoria de quienes la habitaron.
Venecia resulta un escenario perfecto para esta reflexión.
Durante siglos fue punto de encuentro entre pueblos, mercancías, religiones e ideas.
Su riqueza y su poder dejaron un patrimonio extraordinario, pero también alimentaron rivalidades, conspiraciones y leyendas.
En estas páginas, la historia documentada y la imaginación se entrelazan para recordarnos que toda cultura conserva zonas de luz y de sombra.
Mi padre se mueve entre ambas con la libertad del novelista y con la curiosidad de quien nunca ha perdido el deseo de aprender.
Hay algo profundamente personal para mí en esa perseverancia.
Cada nuevo libro representa muchas horas de lectura, investigación y escritura; pero, sobre todo, demuestra que la curiosidad no tiene edad.
Mi padre sigue creando porque todavía encuentra preguntas que quiere perseguir y mundos que desea compartir.
Sus novelas son parte del legado que está construyendo para su familia, pero también una invitación abierta a cualquier lector dispuesto a dejarse llevar por la aventura.
A quien tenga este libro entre las manos le espera un recorrido por una Venecia distinta: misteriosa, histórica y humana.
Ojalá disfrute de sus callejuelas, sus personajes y sus enigmas, y que, al cerrar la última página, mire la ciudad con la sensación de que bajo cada fachada puede esconderse una historia.
Papá, gracias por recordarnos una vez más que la imaginación y el conocimiento no viven en mundos separados. Cuando se encuentran, pueden convertir el pasado en aventura y una ciudad conocida en un territorio todavía por descubrir.
T’estimo.
Jacob Suñol