Ethan
La noche está llegando a su fin. He hablado con Stone varias veces en la oficina, saliendo a contestar cuando suena mi teléfono. Me doy cuenta de que solo me queda una barra roja en el iPhone. Espero que tengamos un enchufe compatible con un cargador estadounidense. Si no, estoy jodido. Otra vez.
Estoy muy agradecido de que tengamos cobertura completa aquí arriba. Supongo que estar a mayor altitud sirve para más de una cosa mientras nos refugiamos. Celebraré mis pequeñas victorias cuando lleguen.
Parece que hizo un gran trabajo reuniéndose con Genevieve Stanton. Está destrozada, tanto mental como físicamente. Devastada. Perdió a su marido. Y podría haber perdido a sus dos hijos pequeños. Le espera una larga recuperación.
El conductor probablemente iba bebido. Aún no lo sabemos con certeza. Estamos esperando los resultados finales del análisis toxicológico.
El conductor invadió tres carriles antes de sobrecorregir y que el remolque se plegara en la autopista. Iba a más de ciento treinta kilómetros por hora en un tráiler.
Para empezar, no debería haber ido tan rápido. Y si iba bajo los efectos del alcohol, estamos hablando de homicidio imprudente y responsabilidad civil por muerte, entre otros muchos delitos.
Cuando golpeó a los Stanton con la parte trasera del remolque, el coche dio una vuelta de campana. Creen que volcó tres veces antes de acabar en el bosque junto a la I-85.
El Sr. Kevin Stanton salió despedido del coche. Encontraron su cuerpo a unos veinte metros del impacto, empalado en un árbol. Una escena espeluznante. Y cuando se dieron cuenta de que había dos niños pequeños en el coche, cada segundo contaba.
El conductor del camión parece estar bien. Está en el hospital recuperándose de algunos cortes y cardenales y una posible fractura de muñeca. Pero sin lesiones graves.
Estaba inconsciente en el lugar del accidente, por eso lo llevaron al hospital y le hicieron la prueba de alcoholemia.
Quizás no habríamos sabido lo del alcohol si eso no hubiera pasado. Todo apunta a negligencia grave y responsabilidad de la empresa, ya que el conductor era empleado suyo y conducía uno de sus camiones. No era un transportista autónomo, como algunos camioneros.
Al final resulta que me alegro de que Ava esté conmigo. Estoy atrapado gestionando todo esto por teléfono. Tener toda su atención mientras manejo las situaciones según van surgiendo ha marcado la diferencia.
Si hubiera tenido que seguir los cauces habituales, habría tenido que redactar el acuerdo de representación, conseguir que lo aprobara el departamento de contratos —lo cual siempre lleva su tiempo—, y luego concertar una segunda cita con la familia de la víctima para ratificarlo.
Trabajando juntos mientras yo hablaba por teléfono con Stone, que estaba con la Sra. Stanton, conseguimos dejarlo todo resuelto en la primera reunión.
Colaboramos en la redacción de la declaración de impacto de la víctima, y todo el papeleo necesario para iniciar el proceso de descubrimiento se tramitó en una sola reunión.
Todo esto junto habría llevado semanas como mínimo.
Empezar nuestra investigación y las entrevistas con los testigos mientras todo está fresco y las marcas de frenada aún están en el asfalto será crucial para demostrar nuestro caso.
Y para presionar a la empresa a llegar a un acuerdo cuanto antes.
Lo cual, en última instancia, será lo mejor para todos.
Ava detectó un error enorme en el contrato y se aseguró de que lo corrigiéramos antes de firmarlo. Si la Sra. Stanton lo hubiera firmado tal como estaba, nos habría causado un gran problema más adelante.
Es muy buena en lo que hace. Eligió un área del derecho que encaja con su personalidad. El derecho contractual no es para pusilánimes. Es para alguien obsesivo, controlador y meticuloso, capaz de leer cada letra de un contrato.
Algunos contratos, como el de esta noche, pueden tener veinte, treinta o cuarenta páginas. Se necesita a alguien con mucha concentración y conocimiento del derecho para leerlos y entenderlos.
No sé si eso me convierte en un friki o si me atraen las frikis, pero que sea capaz de manejarse con contratos complejos tan bien y con tanta seguridad sobre la marcha me pone muchísimo.
—Si tengo que quedarme atrapado en algún lugar con alguien, me alegro de que seas tú.
No puedo creer que acabo de decir eso en voz alta.
—Quiero decir, para que podamos sacar este trabajo adelante rápido.
Oh, Dios. Lo estoy empeorando.
Puede que me haya pasado un poco con lo que ella está dispuesta a tolerar, pero tengo la adrenalina por las nubes porque estamos avanzando de forma muy eficiente y sacando el trabajo adelante.
Me fastidiaba no poder estar allí con la Sra. Stanton. La reunión inicial es muy importante en cualquier caso, pero lo estamos bordando, dadas las circunstancias. Y lo más importante, ella recibirá toda la ayuda que podamos darle.
Me lanzo a besarla. No puedo evitarlo. Algo en el momento —que nos haya sacado del apuro y que sigamos gestionando el caso aunque estemos en la República Dominicana, nuestro baile. Todo me supera.
Me siento totalmente atraído por ella, y no tengo ni idea de qué piensa sobre esto.
Me sorprende gratamente que me devuelva el beso. Su lengua en mi boca es como un Viagra instantáneo que hace que cada capilar de mi cuerpo se contraiga.
Oigo o siento, no sabría decir, un gemido casi imperceptible que nace del fondo de su garganta.