Code: Fearless Capítulo 1 Una nueva misión. #3
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Capítulo 1 Una nueva misión. #3

Justo después de revisar los cables, un fuerte grito proveniente de abajo llega a mis oídos.

Me apresuro a bajar, pero entre más me acerco se escucha otro grito, seguido de varios más.

¿Qué ocurre? Al llegar al origen de los gritos, me encuentro justo frente a mi salón de clases.

Me aproximo lentamente a la entrada solo para ver a los estudiantes aterrados.

No necesito pensar mucho antes de mirar hacia el pizarrón: hay un mensaje escrito con sangre que dice "Que comience la cuenta regresiva".

Creo que al llegar al lugar solo empeoré las cosas, pues uno de los estudiantes se lanzó contra mí intentando agredirme con un cúter.

-Estudiante: ¡Tú eres el que causó todo esto! ¡Te mataré para que todo esto termine!

Sin más opción, esquivé el ataque del chico para posteriormente conectarle un contragolpe con mi puño directo en el rostro…

El efecto fue el esperado: el chico cayó al piso fuera de combate.

Sin embargo, el asunto no terminó ahí; el ataque del joven provocó que el resto de sus compañeros sucumbiera a la paranoia, lanzándose uno tras otro contra mí con el afán de acabar con mi vida.

-Estudiantes: Si lo matamos todo esto terminará, ¿cierto? ¡Sí… acabemos con él, es lo mejor! ¡Todo empezó cuando él llegó, vamos!

Es mi primer día y ya me encuentro en semejante predicamento; ahora entiendo por qué los agentes anteriores murieron ante una estampida de 40 alumnos encima de ellos…

Salto, esquivo, evado, bloqueo y eludo sus golpes…

pero siguen llegando uno tras otro… Hasta ahora he dejado fuera de combate a 15 estudiantes…

solo me faltan 25 más. Entre más peleo con ellos, más comienzo a fatigarme; puedo sentir cómo poco a poco el aliento se me va agotando.

-Estudiantes: ¡Chicos, traemos herramientas de jardín! ¡Con ellas será más fácil terminar con él!

-Guty: ¿De dónde han sacado eso…?

La situación ya era difícil de por sí, y ahora están armados con tijeras de podar, palas, picos e incluso machetes; si esto no cede, terminaré demoliendo esta escuela.

Me pregunto por qué nadie del personal docente ha llegado a intervenir.

Aún procesaba ese pensamiento cuando, a través de las ventanas que dan al pasillo, vi a los maestros observando aterrados lo que estaba ocurriendo; tienen miedo, les da pavor intervenir o intentar frenar esto.

Esta escuela no tiene autoridad alguna; aquí la única autoridad es la que uno mismo ejerce.

Podría simplemente dejar que me golpearan y mostrarles el grave error que han cometido… aunque me rehúso a presenciar un mar de sangre justo ahora. A pesar de encontrarme rodeado por ellos, mantengo la esperanza de poder controlar la situación.

-Estudiante: ¡Estás rodeado, ya no te queda nada por hacer! ¡Es más fácil que te entregues, no podrás con todos nosotros tú solo!

-Guty: Ustedes son los que no entienden. Detengan esto; aún estamos a tiempo de razonar.

-Estudiante: ¡Hablas como si fueras tú el que nos tiene acorralados, cuando eres tú el que está rodeado y completamente desarmado! ¿¡Acaso no tienes miedo!?

-Guty: Solo hay una cosa en este mundo a la que le temo, pero no es algo que pueda explicarles, ya que está más allá de su comprensión.

-Estudiante: ¿¡A qué le temes!?

Con la adrenalina corriendo por sus venas, está dispuesto a desafiar algo que ni siquiera conoce.

-Guty: A lo único que le temo es… a mí mismo.

-Estudiante: ¡No seas estúpido!

El círculo de estudiantes a mi alrededor se abalanza sobre mí intentando quitarme la vida. Tras un suspiro… continúa la batalla campal, cuando de repente un grito resuena en toda el aula.

-Akasha: ¡Deténganse!

El fuerte grito paraliza a los estudiantes en seco, dejando un profundo silencio tras él.

-Akasha: ¿¡Qué están haciendo!?

Su grito logró detenerlos por completo; enseguida, Akasha rompe en llanto frente a todos intentando frenar aquella atrocidad. Realmente me ha sorprendido… creo que sus lágrimas han conmovido a tan agitada multitud.

-Akasha: ¿Por qué hacen esto…?

-Estudiantes: Hicimos llorar a Akasha…, perdónanos… Ella tiene razón, nos estamos comportando como animales; detengamos esta locura…

Finalmente terminó esta agonía gracias a Akasha.

Sus compañeras se acercan a consolarla, mientras yo simplemente observo desde la distancia.

Contemplo mi reloj: apenas han pasado 5 horas desde que llegué al salón de clases y mira todo el caos que se ha desatado…

Afortunadamente solo queda una hora de clase, por lo que me dirijo a mi asiento esperando el siguiente periodo, cuando de pronto suena la campana de salida.

Parece ser que saldremos temprano hoy… una excelente cortina de humo por parte del director para encubrir esto.

El día de clases terminó. Me dirijo al camión escolar, donde busco un asiento vacío y paso a ocuparlo.

Fue un día difícil que pudo haber terminado muy mal; si así fue el primer día, los siguientes serán aún peores…

Contemplo las instalaciones de la escuela; tal vez…

no le quede mucho tiempo de vida a este lugar—todo depende de qué tan bien haga mi trabajo…

-Akasha: ¿Me puedo sentar aquí?

-Guty: ¿Hmm?

No me percaté de cuándo subió…

-Guty: Sí, claro…

Una vez que tomó asiento, ninguno de los dos pronunció palabra y el viaje continuó en silencio…, hasta que finalmente ella habló.

-Akasha: ¿Estás bien? ¿Te hirieron?

-Guty: Siempre estoy bien…

-Akasha: Quizás esta vez, pero pudo haber terminado muy mal. Fue realmente horrible todo lo que sucedió… al final no pude soportarlo, me desesperaba ver que nadie hacía nada…

-Guty: El miedo paraliza a algunas personas.

-Akasha: ¿Acaso no tuviste miedo ahí dentro? Te veías tan despreocupado que daba miedo, ¿sabes…?

-Guty: ¿Miedo…? ¿Realmente necesitas esa respuesta?

-Akasha: Por favor…

-Guty: Te lo diré otro día; acabo de llegar a mi parada. Nos vemos mañana.

-Akasha: Ah…

Un pequeño suspiro escapa de su boca…

-Akasha: Está bien, cuídate…

Después de ese largo trayecto llego a mi destino.

Con la mirada al frente, bajo del camión hasta pisar firmemente el suelo.

La parada se encuentra frente a una tienda especializada en cristalería y, justo frente a mí, hay un espejo; aprovecho para echar un vistazo en busca de rastros de sangre o manchas sobre mi uniforme, pero por suerte estoy impecable.

En ese momento, algo capta mi atención: la puerta del camión escolar sigue abierta a punto de arrancar, pero al fondo del pasillo alcanzo a distinguir una sonrisa llena de maldad.

Sus ojos me atraviesan por la espalda como si quisieran desgarrarme en pedazos; son los ojos de un asesino…

ansiosos por ver sangre derramarse, aunque la oscuridad en el interior del camión no me permite distinguir su rostro.

Al arrancar el camión, se pierde en la penumbra aquel rostro lleno de maldad, alguien que muere de deseos por verme muerto…

-Guty: ¿Akasha…?