CINCO DUROS (Amor múltiple nº 3) 32 #2
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—¿Con dos? —Me sale una voz débil y confusa, pero, en cuanto termino de preguntarlo, creo que entiendo a qué se refiere.

—Date la vuelta y siéntate encima de Cary. Yo te enseño.

Colt me ayuda a incorporarme y me anima a girarme hasta quedar a horcajadas sobre el regazo de Cary. Tiene la polla dura y orgullosa, y me deslizo sobre ella sin apartar los ojos de los suyos.

—Eso es —dice Colt a mi espalda, mientras el rostro de Cary se relaja.

Colt me acaricia la espalda hacia abajo y me anima a inclinarme hacia los brazos que Cary me tiende. Sus manos me recorren el culo y aprietan la carne blanda mientras se acerca más.

—Relájate.

¿Relajarme?

Noto cómo su polla se desliza entre mis nalgas. No irá ahí, ¿verdad? Desde luego, no estoy preparada para eso. Aunque me gusta cómo me acaricia el perineo. Me gusta tanto que se me escapa un pequeño suspiro.

—Eso es, cariño —dice Cary con suavidad—. Respira. Colt será cuidadoso.

Mientras lo dice, la polla de Colt se acomoda en mi entrada, junto a la de su hermano.

—Iré despacio —dice, sujetándome por la cintura para mantenerme quieta—. Iré despacio, tú relájate y va a ser increíble.

¿Increíble?

Pero ellos son tan grandes y yo tan pequeña. ¿De verdad cree que puede entrar él también? Ya me siento estirada al límite, pero la presión es agradable y quiero complacerlos. Si ellos creen que funcionará, me fío.

Colt no se equivoca. Respiro despacio mientras las manos de Cary me acarician la espalda.

Colt se inclina y usa su peso para abrirme más de lo que creía posible, y lo consigue.

Funciona, está dentro de mí y es la gloria.

Juro que veo estrellas cuando empieza a moverse, frotándose despacio contra mí mientras Cary se esfuerza por quedarse quieto.

—Joder, qué gusto da verlo —dice Scott.

Sus ojos se encuentran con los míos y niega con la cabeza, admirado, con el puño cerrado alrededor de su polla, ya dura otra vez. ¿No ha tenido suficiente? No creo que me queden fuerzas para darle más.

—Eres preciosa —me susurra Cary al oído—. Tan perfecta para nosotros. Todo encaja.

—Vamos a hacerte sentir increíble —dice Colt a mi espalda, deslizándome la palma áspera por la piel sensibilizada.

No creía que pudiera tener razón, pero la tiene. Mi clítoris maltratado, apretado contra la pelvis de Cary, ya manda descargas de placer, y las dos pollas que tengo dentro se deslizan sobre ese pequeño nudo de nervios que lo une todo.

—Creo que va a correrse —dice Cary, y entonces lo hago, como si sus palabras me hubieran arrancado el placer de lo más hondo del alma. Tiemblo y me estremezco mientras Colt y Cary buscan su liberación. Igual que en la vida, están sincronizados en el sexo: se corren a la vez y me abren aún más.

Estoy empapada de sudor y deshecha, jadeante y abrumada.

Salen de mi cuerpo y su semen se derrama sobre las sábanas, debajo de mí; luego me giran con cuidado de lado.

Estoy en algún punto de la estratosfera; no oigo lo que dicen.

No siento sus caricias ni me importa nada que no sea flotar entre sensaciones.

Tardo un rato en volver a la tierra y, cuando lo hago, Cash está detrás de mí, rodeándome con los brazos hasta envolverme en su abrazo.

—Melanie —susurra—. ¿Estás bien?

Asiento; tengo la boca demasiado seca para hablar, y él me besa el cuello para tranquilizarme.

—¿Has tenido suficiente?

Esta vez niego con la cabeza, y sus labios vuelven a encontrar mi cuello. Su aliento cálido me hace cosquillas en la piel mientras mueve las caderas y me penetra de una sola embestida. De pronto, vuelvo a estar ansiosa.

Sé que no tengo mucha experiencia —bueno, ninguna fuera de estos hombres—, pero no entiendo cómo se las arreglan las mujeres que están con un solo hombre. ¿Y si vuelven a tener ganas y a él no le quedan fuerzas para una segunda ronda? Yo nunca voy a tener ese problema.

Cash se mueve y baja una mano para agarrarme de la cadera. Me restriego contra él y contraigo el coño con fuerza para intensificarlo todo aún más, para los dos. Sus dedos juguetean con mis pezones, pero entonces Scott se acerca y pone la cara a la altura de la mía.

—Me encanta verte follar. Se te pone una cara… como si te hubieras ido a otra parte.

Sus labios encuentran los míos y me besa con picardía, me chupa el labio inferior hasta que gimo.

Dios mío, es demasiado. Demasiado bueno, estar rodeada de estos hombres.

Demasiado increíble, saber que esto es lo que quieren y que así será siempre.

Demasiado increíble, haber encontrado mi hogar aquí, nada menos.

El destino me repartió unas cartas muy curiosas. Me hundió hasta lo más bajo para después elevarme más alto de lo que jamás habría imaginado.

El dedo de Scott busca mi clítoris y lo rodea con suavidad. Es como si supiera que está demasiado sensible para tocarlo directamente, pero aun así está empeñado en darme más placer.

La respiración de Cash es entrecortada; su cuerpo enorme embiste contra el mío sin apenas delicadeza.

A estas alturas estamos todos demasiado idos como para que nos importe clavarnos los dedos en la piel o el sudor que nos cubre el cuerpo.

Estoy tan empapada de placer que no pienso en lo pegajosa que estoy entre los muslos ni en lo mucho más que lo estaré cuando Cash se corra.

Pero no estoy tan ida como para no saber cuánto quiero a estos hombres. Lo mucho que me siento un tesoro entre ellos. Lo segura que estoy de que estamos destinados a estar juntos.

Y mientras me corro, y Cash se corre, y Scott suspira satisfecho… mientras Colt, Cary y Sawyer se nos unen en la cama ridículamente pequeña… sé una cosa con total certeza.

Mejor dicho, dos.

La primera es que tuve que caer de rodillas para apreciar de verdad lo que es estar de pie, con la cabeza alta, rodeada de estos hombres.

La segunda, que vamos a necesitar una cama más grande.