Capítulo
Dieciséis
EDGE
Me apoyé contra el poste desgastado del porche, fuera de la sede del club, con el teléfono pegado a la oreja y la mirada perdida en el horizonte mientras escuchaba a Crow al otro lado de la línea.
—Está aquí —susurró Crow—. Te lo juro por Dios, Edge. Oí a la enfermera decir su nombre. Le saqué una foto. Te la envié.
Abrí los mensajes y me quedé mirando la imagen granulada. Ahí estaba: Skye. Sentada en la sala de espera del hospital, con aspecto demacrado y exhausto, como una mujer que hubiera corrido mil kilómetros solo para acabar en el mismo maldito lugar donde empezó.
Solté un suspiro largo y profundo.
—Maldición.
La voz de Fox se oyó débil al otro lado.
—Tiene un tipo con ella. Se le acerca mucho. Con mucha confianza.
Entrecerré los ojos.
—A JD no le va a gustar nada eso.
Crow soltó una risa amarga.
—¿Tú crees?
Colgué y pulsé el nombre de JD en marcación rápida. Se me revolvió el estómago, porque esto no iba a ser fácil.