Cicatrices de Amor un viaje a travez del dolor (Cicatrices de amor un viaje a trabez del dolor nº 1) El arte de soltar
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El arte de soltar

Hay despedidas que suceden mucho antes de que pronunciamos la palabra adiós.

A veces comenzamos a despedirnos en silencio, cuando entendemos que ya no somos felices, cuando dejamos de reconocernos en una relación o cuando descubrimos que estamos sosteniendo algo que hace mucho tiempo dejó de sostenernos a nosotros.

Soltar no es fácil.Nos enseñaron a luchar por lo que amamos, a no rendirnos, a insistir, a esperar.Pero nadie nos enseñó que también existe un momento en el que luchar deja de ser amor y comienza a convertirse en una forma de hacernos daño.Yo tardé en entenderlo.Pensaba que soltar significaba perder.Que dejar ir a una persona significaba que mi amor había fracasado.Que cerrar una puerta significaba renunciar a todo lo que alguna vez soñé detrás de ella.Pero no era así.Soltar no siempre significa dejar de amar.A veces significa amar lo suficiente como para aceptar que una historia ya terminó.Significa dejar de obligar a alguien a quedarse.

Y también dejar de obligarnos a nosotros mismos a permanecer donde ya no encontramos paz.Hubo personas que tuve que dejar ir aunque una parte de mí todavía quisiera que se quedaran.

Eso fue quizás lo más difícil.Porque el corazón no siempre entiende lo que la razón ya sabe.La razón puede decir:“Ya es suficiente.”Mientras el corazón pregunta:“¿Y si cambia?”“¿Y si vuelve?”“¿Y si esta vez es diferente?”Y uno puede pasar meses, incluso años, viviendo dentro de esos “¿y si...?”.

Hasta que llega un día en que comprendemos que no podemos construir nuestro futuro alrededor de una posibilidad.Tenemos que construirlo alrededor de una decisión.Y decidí soltarme.No porque no hubiera amado.Precisamente porque había amado, entendí que no podía seguir perdiéndome para conservar algo que ya no podía ser lo que yo necesitaba.Soltar también significó dejar ir el pasado.Y eso fue diferente a olvidarlo.No quería borrar mis recuerdos.No quería fingir que nada había ocurrido.Quería aprender a recordarlo sin vivir allí.Porque el pasado puede convertirse en una casa peligrosa cuando seguimos entrando en ella buscando respuestas que ya no existen.Hay recuerdos que debemos agradecer.Otros debemos perdonar.Y algunos simplemente debemos dejar descansar.

No todo necesita una explicación para poder terminar.No todas las preguntas tendrán respuesta.No todas las personas reconocen el daño que hicieron.Y no todas las despedidas serán como las imaginamos.A veces tendremos que cerrar la puerta sin escuchar las palabras que esperábamos.Y aun así, podremos seguir adelante.Aprendí también que soltar no es hacerlo de una sola vez.Hay días en los que creemos haber soltado y, de repente, un recuerdo vuelve.Una canción.Un lugar.Un olor.Una fotografía.Una fecha.Y sentimos que estamos nuevamente en el principio.Pero no es así.Recordar no significa retroceder.Extrañar no significa que debamos regresar.Llorar no significa que no hayamos sanado.A veces el corazón simplemente necesita despedirse varias veces de aquello que la razón ya dejó atrás.Con el tiempo aprendí a soltar también las expectativas.La persona que pensé que sería.La relación que imaginé.El futuro que había construido en mi mente.La versión de mí que creía que necesitaba ciertas cosas para ser feliz.Y cuando empecé a soltar todo aquello, descubrí algo inesperado:

Había espacio para algo nuevo. Porque mientras nuestras manos están ocupadas sosteniendo lo que ya terminó, no podemos recibir aquello que la vida todavía tiene para nosotros.

Soltar no es quedarse con las manos vacías.Es abrirlas.Es decir:“Ya no quiero cargar esto.”“Ya no quiero vivir mirando hacia atrás.”“Ya no quiero que una persona que ya no está siga teniendo un lugar tan grande dentro de mí.”Y quizá la forma más profunda de soltar sea perdonar.No siempre para reconciliarnos.No siempre para volver.A veces perdonamos para dejar de llevar el peso de lo ocurrido.Perdonar no significa decir que estuvo bien.Significa decidir que aquello que pasó no tendrá el poder de controlar el resto de nuestra vida.Hoy entiendo que algunas personas fueron capítulos importantes de mi historia, pero no todas estaban destinadas a aparecer en el siguiente capítulo.Y eso está bien.No todas las personas que amamos tienen que quedarse para siempre.Algunas llegan para enseñarnos.Algunas para acompañarnos.Algunas para mostrarnos lo que no queremos volver a vivir.Y algunas simplemente cumplen su ciclo.Aceptar eso también es parte de crecer.Porque la vida cambia.Las personas cambian.

Nosotros cambiamos. Y hay momentos en los que amar nuestra propia vida significa tener el valor de dejar atrás aquello que ya no pertenece a ella.

Soltar fue una de las decisiones más dolorosas que tomé.Pero también fue una de las que más libertad me dio.Porque cuando finalmente dejé de preguntarme cómo recuperar lo que había perdido, comencé a preguntarme qué podía construir con lo que todavía tenía.Y me tenía a mí.Eso fue suficiente para comenzar.Así aprendí el arte de soltar.No con las manos.Sino con el corazón.No olvidando.No negando.No huyendo.Simplemente aceptando que algunas cosas llegan a nuestra vida para quedarse un tiempo y otras llegan para enseñarnos a dejarlas ir.Y cuando finalmente aprendemos a hacerlo, descubrimos que despedirse no siempre es el final.A veces es el primer paso hacia nosotros mismos.