Cerillas Garibaldi Cómo montar una flor de hibisco
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Cómo montar una flor de hibisco

Para montar una flor de hibisco se necesitan cinco pétalos grandes, un pistilo con su estigma –que debe ser lobulado–, una cincuentena de filamentos y anteras, siete sépalos, un cáliz, un ovario con sus óvulos y un pedúnculo un poco largo.

Para comenzar, coloque una antera en la punta de cada filamento para preparar los estambres. Las anteras –unas bolitas amarillas que parecen de algodón– ya vienen hechas. A medida que vaya completando los estambres, resérvelos alineados sobre una superficie lisa.

A continuación, monte el estigma. Tome los cinco lóbulos, de un bello color carmesí, y encájelos unos con otros hasta formar un ramito, con las puntas encarnadas –que parecen cabezas de aguja– y el pie que pasa progresivamente del rojo al blanco. Resérvelo sobre la misma superficie.

Ejerza una ligera presión sobre las cinco hojas que forman las paredes, para abombar un poco el interior. Vaya encajando las hojas unas con otras hasta formar una cazoleta.

Acto seguido, tome los siete sépalos y, con las puntas de los dedos untados en saliva, vaya afilándolos y curvándolos en forma ascendente. Cuando haya conseguido que se mantengan enhiestos, colóquelos a intervalos regulares en torno al pedúnculo. Aléjese un poco para contemplar su obra.

Instale el ovario en el interior del tubo seminal. Tome los cinco pétalos y dóblelos por los bordes para que cojan vuelo. Es importante que parezca espontáneo. Si le cuesta vencer la rigidez, puede arrugarlos delicadamente con el dedo.

Vaya colocando sin prisa los estambres debajo del estigma. Los filamentos más largos, en la parte central, y los más pequeños, por encima y por debajo, hasta formar una bola de bastoncitos rojos de cabeza amarilla.

Ya tenemos tres elementos: el tubo seminal completo –con el estigma, los estambres, el ovario y los óvulos–, el pedúnculo y los sépalos y, finalmente, los pétalos.

Tome el tubo polinizador y, con un pulso certero, encájelo suavemente en la base.

Llega el momento crucial: tome el pedúnculo con el índice y el pulgar y vaya colocando con cuidado los cinco pétalos rojos, formando una corona.

Ya tiene su flor de hibisco. Sosténgala con el índice y el pulgar y ofrézcasela a la persona amada.

En caso de que la persona amada no se encuentre con usted o que todavía no haya encontrado el amor, tome la flor, líe los pétalos con delicadeza en torno al tubo seminal procurando que los bordes queden bien nivelados.

A continuación, pliegue el tubo seminal como si fuera el bastón de un paraguas. Introdúzcalo con los pétalos hasta formar un capullo, ligeramente ovalado, protegido por los sépalos.

Cuando encuentre a su amor, la flor de hibisco se abrirá en un instante.