CAPÍTULO 23 — LA EVACUACIÓN AÉREA Y EL EXTINTOR TERMOBÁRICO #3
A las seis de la tarde, se degustaron cuajadas de oveja latxa con miel virgen de tomillo en una posada del valle.
A las seis y media de la tarde, don Xabier asperjó agua bendita sobre el brocal del pozo de piedra de Arregi-Enea , orando por la salud de toda la casa.
A las siete de la tarde, las tabernas de la villa encartada sirvieron raciones de morcilla de arroz con pimientos asados a la leña, celebrando el alivio de la comarca tras la compleja intervención de rescate.
A las siete y media de la tarde, los viticultores compartieron una copa de txakoli fresco de cosecha propia con los mandos de bomberos que regresaban de la guardia.
A las ocho de la noche, don Imanol grabó las iniciales de Jon Ander y Leire en la hoja de acero templado, bendiciendo el instrumento con agua pura de manantial.
A las ocho y media de la noche, una tabla de queso curado con miel de brezo presidió la tertulia familiar en la bodega de Arregi-Enea .
A las nueve de la noche, Korta y Leire oraron en silencio por la pronta recuperación de Mikel y Unai y por la salud de todos los miembros del operativo.
A las nueve y media de la noche, don Imanol alzó su jarra de barro brindando por el valor, la ciencia médica y la bendición de tener a sus hijos a salvo en casa.
A las diez de la noche, los técnicos de la Diputación verificaron que el cauce del río Mercadillo asimilaba el caudal de drenaje sin desbordamientos.
A las diez y media de la noche, doña Begoña sirvió bizcochos caseros aromatizados con limón y canela en la cocina baja.
A las once de la noche, los antiguos barrenistas encendieron lamparillas de aceite ante el patrón de las plagas y epidemias.
A las once y media de la noche, la brisa de la madrugada barría los senderos de limonita bajo un cielo salpicado de estrellas.
A las doce de la noche, el párroco extendió su bendición sobre los pastos comunales del valle de Galdames.
A las doce y media de la noche, doña Begoña ofreció a Korta y Leire unas cucharadas de dulce artesano de higos maduros macerados con canela y corteza de naranja, una receta ancestral de Las Encartaciones que devolvía la energía tras las noches de guardia más agotadoras.
A la una de la madrugada, los bomberos comarcales revisaron la compresión y encendido de las motobombas auxiliares de achique.
A la una y media de la madrugada, un tazón de sidra caliente con castañas asadas al fuego de encina reconfortó a la familia reunida en torno a la mesa de nogal.
A las dos de la madrugada, los artesanos mostraron la piedra armera con el roble y el barreno tallados para el dintel principal de Arregi-Enea .
A las dos y media de la madrugada, se degustaron cuajadas tradicionales de leche fresca de oveja latxa con miel virgen de brezo.
A las tres de la madrugada, el párroco don Xabier asperjó agua bendita sobre el brocal del pozo de Arregi-Enea , pidiendo aguas puras y bendición continua para la familia.
A las tres y media de la madrugada, los vecinos de la villa disfrutaron de raciones de morcilla frita con pimientos asados a la leña.
A las cuatro de la madrugada, los enólogos recorrieron las laderas soleadas de viñas comprobando la excelente maduración de los racimos.
A las cuatro y media de la madrugada, don Imanol dio los últimos toques de lima al acero templado del hacha ceremonial de bomberos.
A las cinco de la mañana, una tabla de queso Idiazábal curado con miel de castaño cerró la tertulia familiar en la bodega.
A las cinco y media de la mañana, Korta y Leire subieron a su lecho nupcial en la buhardilla de Arregi-Enea .
Frente al resplandor cálido de la chimenea encendida, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión volcánica, tierna y sublime.
Hicieron el amor sin prisa, fundiéndose en un abrazo eterno que borraba todo el cansancio de la batalla y sellaba la victoria definitiva de la vida sobre el fuego destructor.
A las seis y media de la mañana, abrazados bajo el edredón de lino, Korta velaba el sueño tranquilo de Leire, acariciando suavemente su espalda y sus cabellos oscuros.
—Te amo más que a mi vida, Leire.
—Y yo a ti, Jon Ander. Mi corazón late solo por ti.
A las siete de la mañana, doña Begoña renovó los ramos de flores de San Juan, laurel e hipérico sobre la cancela de Arregi-Enea .
A las siete y media de la mañana del dos de julio, los trinos jubilosos de los petirrojos llenaban el robledal milenario de Galdames.
A las siete y cuarenta y cinco de la mañana, las campanas de San Pedro de Galdames repicaron a gloria con un volteo solemne celebrando la fiesta patronal.
A las ocho de la mañana del dos de julio, los rayos del sol dorado iluminaban la cumbre del monte Kolitza y las campas verdes de Arregi-Enea .
Korta y Leire, abrazados ante el ventanal, contemplaban el valle en calma con la certeza invencible de que su amor y su deber habían triunfado sobre todas las sombras del mundo.
En el Capítulo 24 ( La Reconstrucción de los Bosques y el Peritaje Final ) , la saga de Cenizas en la noche de San Juan entrará en su Acto V (Resolución, Sanación y Epílogo Monumental) .