Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 16 — EL INFORME PERICIAL DEL SABOTAJE EN LA CANTERA Y EL HALLAZGO DE LAS CARGAS RESIDUALES #3
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CAPÍTULO 16 — EL INFORME PERICIAL DEL SABOTAJE EN LA CANTERA Y EL HALLAZGO DE LAS CARGAS RESIDUALES #3

A las doce y media de la noche, caminaron junto al río Kadagua bajo los sauces llorones, escuchando el susurro del agua clara corriendo sobre los guijarros.

Korta tomó a Leire de la cintura, besando su cuello con suave y dulce adoración.

A la una de la madrugada, don Xabier asperjó con agua bendita las mantas de lana pura de oveja latxa en la sala grande de Arregi-Enea .

—Que el calor de vuestro amor nunca mengüe ante ninguna prueba.

A la una y media de la madrugada, los inspectores de pesca revisaron las artes de enmalle y palangre en el puerto de Ondarroa.

—Flota pesquera vizcaína en faena normal y aguas limpias en todo el litoral cantábrico.

A las dos de la madrugada, el equipo electromédico de Osakidetza verificó las tomas de oxígeno medicinal y los respiradores de transporte del helicóptero sanitario con base en Sondika.

—Soporte vital aéreo preparado para evacuaciones nocturnas de urgencia.

A las dos y media de la madrugada, degustaron unos medallones de merluza frita con pimientos verdes asados en una tasca marinera del puerto de Lekeitio.

A las tres de la madrugada, contemplaron los destellos del faro de Santa Catalina sobre las olas del Cantábrico.

Korta abrazó a Leire sintiendo la paz inmensa de la noche marina.

A las tres y media de la madrugada, los operadores de transmisiones del SOS Deiak 112 calibraron los terminales satelitales Iridium Extreme PTT de respuesta rápida.

Cobertura global encriptada de voz y datos garantizada para el grupo táctico embarcado.

A las cuatro de la madrugada, visitaron la cantera tradicional de mármol negro de Markina, encargando las placas conmemorativas para la ermita del valle.

A las cuatro y media de la madrugada, degustaron anchoas sobadas a mano en salazón con Txakoli de Getaria en la lonja vieja.

A las cinco de la mañana, en el Parque de Bomberos de Basauri, Korta supervisó la puesta a punto de los filtros de zeolita y carbón activo del camión NBQ pesado.

—Autonomía de filtración de aire para ochenta intervenciones simultáneas en atmósfera hostil.

A las cinco y media de la mañana, compartieron un vaso de sidra de kupela con queso Idiazábal ahumado en un viejo caserío lagar de Zaratamo.

A las seis de la mañana, en la cocina baja de Arregi-Enea , doña Begoña sirvió porciones de bizcocho recién horneado con nueces de la cosecha y leche tibia de vaca.

El sabor dulce y reconfortante llenó el ambiente hogareño de una placidez inolvidable.

A las seis y media de la mañana, frente a las brasas centenarias del hogar, Korta tomó las manos de Leire entre las suyas.

—Ante el fuego de nuestra casa y la memoria de nuestros mayores, te prometo protegerte, amarte y honrarte cada instante de mi existencia.

—Y yo te juro lealtad eterna, Jon Ander. Mi corazón es tu hogar.

A las siete de la mañana, Korta y Leire subieron a la buhardilla de Arregi-Enea .

Frente al resplandor cálido de los leños de roble que chisporroteaban en la chimenea, se despojaron lentamente de sus ropas y se entregaron al amor con una ternura infinita y una pasión sagrada.

Korta acarició la piel suave y tibia de Leire con una devoción total, besando cada centímetro de su cuerpo con la veneración de quien sabe que ha hallado el sentido supremo de su existencia.

Leire envolvió el cuerpo fuerte y protector de Korta con sus brazos y sus piernas, gimiendo suavemente de dicha mientras sus respiraciones y sus latidos se fundían en un único ritmo perfecto.

Hicieron el amor al compás de las brasas doradas, sellando para siempre su destino de amor, coraje y lealtad indestructible.

—Te amo con toda mi alma, Jon Ander —susurró Leire besando sus labios con devoción infinita y serena.

—Y yo a ti, Leire... hasta el último latido de mi vida —respondió Korta estrechándola contra su pecho con una ternura indestructible y eterna.

A las siete y cuarto de la mañana, Korta y Leire bajaron a la pequeña ermita rural.

Se arrodillaron ante el retablo barroco de madera tallada dando gracias por haber sobrevivido a las trampas químicas y por el milagro de su unión.

El silencio sagrado del templo fortaleció su espíritu ante la prueba final en el mar.

A las siete y media de la mañana del veinticuatro de enero, las campanas de bronce de la iglesia parroquial de San Pedro de Galdames saludaron el nuevo día con su repique solemne.

Los primeros rayos del sol invernal atravesaron la bruma disipándola sobre los prados verdes y los tejados de piedra de los caseríos encartados.

A las ocho de la mañana del veinticuatro de enero, los rayos dorados del sol iluminaron las cumbres nevadas del monte Kolitza y el valle de Galdames.

Korta y Leire contemplaban el paisaje abrazados desde el ventanal de la buhardilla, con las manos entrelazadas y los corazones latiendo al unísono.

Toda Bizkaia respiraba en paz, sabiendo que sus guardianes velaban por ella con una entrega incondicional, un coraje invencible y un amor inquebrantable.

En el Capítulo 17 ( El Asalto Marítimo al Nordic Sentinel en el Fondeadero de Bermeo ) , una de las operaciones tácticas más arriesgadas de la historia de la Ertzaintza pondrá fin a la amenaza internacional.