Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 11 — LA DESARTICULACIÓN DE LA RED CORPORATIVA #2
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CAPÍTULO 11 — LA DESARTICULACIÓN DE LA RED CORPORATIVA #2

—El ecosistema fluvial ha respondido de forma admirable gracias a la rápida obturación del colector submarino —dictaminó el director de la estación marina.

A las seis y media de la tarde, Korta y Leire se desplazaron hasta el Museo de la Minería del País Vasco , situado al borde de la impresionante Corta de Bodovalle en Gallarta.

Fueron recibidos por la directora del museo y una treintena de antiguos mineros y barrenistas veteranos de la comarca.

Korta entregó formalmente para su custodia en el archivo histórico el cuaderno manuscrito de 1978 de la Real Compañía Asturiana de Minas rescatado en los hornos de Ortuella y la barrena de forja templada en San Antolín.

El veterano barrenista Bernabé Zarraga, de ochenta y dos años, ya recuperado de la intoxicación por humo, tomó la palabra con lágrimas en los ojos.

—Jon Ander, hijo de Pedro Cortázar... Hoy has demostrado que la sangre de los barrenistas no solo sabe horadar la roca, sino defender la dignidad de esta tierra contra cualquier gigante. Tu padre estaría inmensamente orgulloso de ti.

Todos los presentes rompieron en un aplauso cerrado y emotivo que resonó sobre el gran socavón minero.

A las siete de la tarde, Korta y Leire visitaron el colegio público Maestro Zubeldia de Gallarta.

Ante setenta niños de primaria, explicaron con maquetas interactivas cómo los antiguos mineros extraían el mineral de hierro y cómo la ciencia médica y los bomberos modernos protegen hoy el entorno natural.

Los niños rodearon a Korta fascinados por su casco de bombero y a Leire por su estetoscopio.

—De mayor yo quiero ser médico como la doctora Leire y bombero como Korta —exclamó un niño de ocho años alzando la mano.

Leire y Korta sonrieron emocionados, sintiendo que la semilla del amor por su pueblo estaba plantada en las nuevas generaciones.

A las siete y media de la tarde, Korta y Leire subieron a bordo de la histórica embarcación de madera Euskal Herria en el Muelle de Evaristo Churruca en Getxo.

Navegaron ría arriba al atardecer, recorriendo las aguas tranquilas del Nervión bajo los arcos iluminados del Puente Colgante de Portugalete, el viaducto de Rontegi y el Palacio Euskalduna hasta atracar junto al Puente de San Antón en el Casco Viejo bilbaíno.

La superficie del agua reflejaba las luces doradas de la ciudad y bandadas de garzas reales sobrevolaban las orillas regeneradas.

Korta abrazó a Leire por la cintura en la cubierta de proa.

—Mira esta ría, Leire... Hace cuarenta años era agua muerta y lodo de fundición. Hoy está viva y limpia, y nadie volverá a envenenarla.

Leire apoyó su mejilla en el pecho de Korta, sintiendo el latido firme y protector de su corazón.

—Está viva porque hombres y mujeres como tú cuidan de ella día y noche, Jon Ander.

A las ocho de la noche, Korta y Leire visitaron el caserío del anciano capataz Bernabé Zarraga en las laderas de Ortuella.

En la cocina rústica de piedra, Bernabé les sirvió café de puchero con un chorro de orujo casero de hierbas y unas pastas de manteca.

El anciano les mostró las fotografías en blanco y negro de los hornos de calcinación en los años cincuenta.

—Ver a los jóvenes cuidando de estos montes con tanta pasión me devuelve la fe en el futuro —dijo Bernabé acariciando la mano de Leire—. Que la Virgen de la Guía os colme de bendiciones en vuestro caserío de Galdames.

A las ocho y media de la noche, Korta y el sargento Busturia acudieron al Parque de Bomberos de Urioste para supervisar el mantenimiento general de las lanzas térmicas, los equipos de corte Broco y los trajes de Nivel A.

En el taller de descontaminación, comprobaron que todos los equipos estaban limpios, desinfectados y precintados para la siguiente guardia.

—Dotación completa al cien por cien operativa —informó Busturia anotando el parte en el libro de intervenciones—. Miribilla y Urioste listos para cualquier llamada.

A las nueve de la noche, Leire regresó a la Sala de Autopsias 2 del IVML en Olabeaga para rubricar con su firma electrónica el cierre definitivo del sumario pericial forense de Mikel Ormaetxea y Aitor Zaldibar.

Los análisis complementarios de toxicología molecular y microscopía electrónica quedaron encuadernados en tres tomos judiciales sellados con lacre rojo.

—La causa jurídica de muerte queda establecida como homicidio doloso agravado por intoxicación química inducida y asfixia mecánica secundaria a derrumbe provocado —dictaminó Leire con solemnidad ante el actuario judicial.

A las nueve y media de la noche, el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del País Vasco entregó en el juzgado el plan técnico de clausura de los catorce pozos de ventilación históricos de Triano y Galdames.

Cada pozo será obturado con un tapón cónico de hormigón armado de cinco metros de espesor y monitorizado con sensores de gas metano y caudal piezoeléctrico.

—Ninguna cavidad minera volverá a ser vulnerable al vertido ilegal —garantizó el decano.

A las diez de la noche, en el laboratorio móvil del Consorcio de Aguas apostado junto a la Cueva de Arenaza en Galdames, los químicos sanitarios completaron el análisis de metales pesados, pesticidas y compuestos organofluorados.

Todos los parámetros se mantuvieron en el rango de pureza de agua mineral natural de manantial de montaña.

—El acuífero de Galdames es uno de los más puros de la cornisa cantábrica —certificó el jefe de analítica.

A las diez y cuarto de la noche, los sismólogos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) remitieron el informe de monitorización microsísmica de la Corta de Bodovalle.

Las estaciones acelerométricas instaladas en el fondo de la corta registraron una estabilidad cortical absoluta sin deslizamientos de ladera.

—La geología del macizo minero ha resistido sin fracturación secundaria —confirmó el informe del IGN.

A las diez y media de la noche, Korta y Leire subieron al Centro de Interpretación Ambiental de Peñas Negras para depositar tres testigos de sondeo de siderita pura y hematites roja.

El director del centro colocó las muestras en la vitrina central junto a las maquetas de los planos inclinados mineros.

—Aquí descansará la memoria mineral de nuestro pueblo para siempre.

A las diez y cuarenta y cinco de la noche, la jefatura del Servicio de Extinción de Incendios de la Diputación Foral de Bizkaia entregó al cabo Jon Ander Cortázar el Casco de Intervención de Oro de Urioste .

—Por liderar en primera línea la contención química más arriesgada en la historia del cuerpo —proclamó el inspector jefe ante la formación de guardia.

A las once de la noche, Korta y Leire visitaron la residencia de mayores de San Juan Bautista en Muskiz.

Llevaron dos grandes bandejas de roscón de Reyes recién horneado y chocolate caliente para los cuarenta ancianos residentes.

Los ancianos, muchos de ellos antiguos obreros de Petronor y agricultores de la vega del Barbadun, cantaron con ellos villancicos en euskera.

—Gracias por cuidar de este rincón de Bizkaia como cuidaban nuestros padres —les dijo una anciana de noventa años bendiciéndolos con la mano.

A las once y media de la noche, Korta y Leire montaron dos caballos mestizos en las campas altas de La Arboleda .

Trotaron bajo la luna llena alrededor de las lagunas verdes de los antiguos pozos mineros inundados.

El reflejo plateado de la luna sobre el agua y el silencio de las montañas creaban una atmósfera mágica e inolvidable.

Korta detuvo su caballo junto al de Leire, tomándole la mano.

—Aquí jugaba de niño con mi padre, Leire... Y aquí vendrán a jugar nuestros hijos.

A las doce de la noche, Korta y Leire se reunieron con los buzos de la Ertzaintza y los médicos de Cruces en una sidrería tradicional de Trapagaran .

Al grito de «¡Txotx!» , compartieron la apertura de las grandes kupelas de madera de castaño.

Degustaron una cena de sidrería inolvidable.

Tortilla de bacalao jugosa con pimientos verdes, lomos de bacalao frito con pimientos rojos asados a la leña, dos imponentes chuletones de buey a la brasa con sal gorda y queso Idiazábal con membrillo casero y nueces del país.

Unai Etxebarria alzó su vaso de sidra.

—Por la hermandad del fuego, del agua y de la medicina. ¡Por Cruces y por Miribilla!

A las doce y media de la noche, en el pórtico de la iglesia de Galdames, los txistularis y el coro tradicional de la comarca realizaron un ensayo sorpresa de la marcha nupcial vasca.

Las notas cristalinas del txistu y el tamboril resonaron bajo las bóvedas de piedra.

Korta y Leire escucharon la melodía tomados del brazo, sintiendo la emoción profunda de su próxima unión ante su pueblo.

A la una de la madrugada, la jueza Elena Orue y la inspectora Irati Mendiluze se conectaron por circuito cerrado con la prisión preventiva de Champ-Dollon en Ginebra .

En la pantalla apareció Jean-Luc Moreau, custodiado por gendarmes suizos.

Acorralado por los extractos bancarios de Zug y los informes moleculares del UHPLC-QTOF de Leire, Moreau se desmoronó, firmando la confesión íntegra de la trama y señalando a dos directivos cómplices en Frankfurt y Londres.

—Señoría, el caso queda cerrado con confesión judicial formalizada —notificó el fiscal suizo.

A la una y media de la madrugada, la Mancomunidad de Municipios de Las Encartaciones celebró una sesión extraordinaria en la villa histórica de Balmaseda .

El presidente de la mancomunidad entregó las placas de Hijos Predilectos de Las Encartaciones a Jon Ander Cortázar y Leire Arregi.

—Por defender las aguas, los bosques y las gentes de nuestro valle con ciencia, sangre y coraje insuperables —reza la inscripción grabada en bronce.

A las dos de la madrugada, Korta y Leire pasearon de la mano por el emblemático Puente de la Muza sobre el río Cadagua en Balmaseda.

El murmullo del agua pura bajo los arcos medievales de piedra se fundía con la brisa nocturna.

Se detuvieron en un obrador artesanal para recoger una tradicional putxera ferroviaria de alubias de Tolosa con todos sus sacramentos , encargada para la comida de Reyes en el caserío.

Korta cargó la olla de hierro con una sonrisa.