CAPITULO 24
P or su parte, en la sala familiar, el grupo de las WAGS se mantiene hablando y organizando la salida de esa noche con los jugadores.
—Entonces… ¿cuánto se demoran los chicos en salir luego de un juego?
—Eso varía Stacy, por lo regular es un poco más de una hora.
—Bien, ya deben estar por salir.
—¿Ya sabes que harás? —cuestiona Brooke.
—Mi hermana me dijo que de aquí nos vamos al mediterráneo, así que el plan es llevarlo para allá.
—Claro, ese es tú plan, pero Stacy… no sé si lo sepas. Es que Tony jamás ha ido a cenar con nosotros —aclara Gisel.
—Eso ya lo sé, pero créeme que no será un problema. Yo sé cómo convencer a cualquier hombre.
—¡Bien! ¡Eso quiero verlo! Necesito aprender —añade Holly, causando que todas se rían.
En ese momento, ellas escuchan como se abre la puerta de la sala familiar, y ven a Donovan entrar.
—¡Papi! ¡Papi! —exclaman las hijas de él, que salen corriendo para abrazarlo.
—Hola preciosas —murmura él, dándole besos mientras que se acerca a donde está sentada su esposa.
—¿Ya nos vamos a cenar? —inquiere Claire.
—Sí cielo, los chicos están terminando de vestirse, no creo que demoren más de diez minutos.
—Capitán… ¿sabes si Tony va a ir a la cena? —pregunta Harper.
—No… él no ve la hora de llegar a su cama —responde Donovan, riéndose.
Al escuchar eso, todas las chicas voltean para ver cuál será la respuesta de Stacy, mientras que comienzan a conversar entre ellas.
—Plan b, tenemos que activar el plan b —comenta Brooke.
—¿Cuál es ese? —cuestiona Sarah, confundida.
—No lo sé aun, pero necesitamos pensar en algo rápido —añade Harper.
—¡Stacy no podrá convencerlo! —exclama Holly—. ¡Eso lo sabíamos!
—Chicas… paren un poco —interviene Stacy—. Yo sé lo que hago, solo necesito poder hablar con él.
—Es que no podrás, no ves que él no va a ir al restaurante —aclara Brooke—. A menos que sepas la dirección de su casa, no lograrás hacer nada hoy.
—Oigan… ¿qué auto tiene Tony? —inquiere Stacy, con una sonrisa en el rostro.
—Una camioneta Ford negra, F450 —dice Sarah—. ¿Por qué?
—Las espero en el estacionamiento —declara Stacy saliendo de la sala familiar, dejando atrás a las demás chicas riéndose.
Mientras tanto en el palco, Alexa mira la hora en su teléfono y decide bajar, ya que Anthony debe estar por salir en cualquier momento.
En cuanto ella llega al pasillo que da a los vestidores, se da cuenta que hay mucho movimiento cerca de la sala familiar, ya que algunos jugadores están entrando, por lo que decide quedarse a una distancia prudente para evitar cruzarse con alguna de las WAGS.
Unos minutos más tarde, se abre la puerta que da a los vestidores, y sale Taylor, quien saluda a un par de chicas que están paradas fuera de la habitación, hasta que nota a Alexa en el pasillo, él camina para acercarse a ella, causando que el grupo de las WAGS, voltee hacia allá, dándose cuenta de la situación, y de inmediato, comienzan a murmurar.
—Vean… la niñera sigue aquí —dice Audrey, señalando.
—¿Estará esperando a Tony? —inquiere Gisel, frunciendo el ceño.
—Stacy no lo sabe —añade Audrey—. Ahora sí, que menos podrá hablar con Tony
Taylor ajeno a la situación, le da un beso en la mejilla a Alexa en cuanto se le acerca.
—¿Cómo estás? ¿Cuándo hacemos otra pijamada?
—Honestamente, espero que nunca tengan que estar hospitalizados de nuevo —replica ella, riéndose.
—Oye… que Tony no te pegue tanto. Te la pasas con las cara llena de hematomas —bromea Taylor.
—¡Estás loco! —exclama Alexa golpeándole el hombro, mientras que ambos se ríen.
Algunas chicas salen al pasillo, y se dan cuenta de la interacción de ellos, por lo que empiezan a comentar, completamente indignadas.
—¡Ay por Dios! ¿Taylor también? —inquiere Harper.
—¡Qué! —exclama Brooke—. ¡Ni que estuviera coleccionando barajitas!
—¡O juntando las gemas del infinito! —añade Sarah.
—¡¿Por qué todos están tan bobos con ella?! —insiste Brooke.
Por su parte, Alexa y Taylor se mantienen hablando, completamente ignorantes del drama que se está gestando a su alrededor.
—Bueno… ya sabes que solo bromeo, pero para quien no sepa lo que te pasó y luego ve a Tony todo moreteado… sin duda pensarán que ambos se dan con todo, dentro del ring, cama, sofá, piso o cualquier superficie.
—¡Ya basta Taylor! ¡Eres insoportable! —dice Alexa, entre risas.
—Sí, pero insoportable y todo, aun así me quieren —declara él con una sonrisa—. Oye, pero en serio… ¿cuándo vas a convencer a Tony de que vayamos a cenar juntos? Es que él nunca ha querido ir, pero creo que si tú se lo pides, seguramente lo convencerás.
—No sabía que ustedes cenaban luego de un partido —comenta Alexa, confundida.
—Claro, aunque no siempre. Donovan lo organiza en algunas victorias, salimos a un restaurante a comer, charlar y celebrar un rato.
—La verdad es que me estoy enterando. No sé porque nunca ha ido con ustedes, quizás… no quiera estar de fiesta.
—No Coop, es algo tranquilo, no es una fiesta ni nada —aclara Taylor—. Es en un área vip del restaurante, solo estamos nosotros comiendo y bebiendo algo.
—Entiendo… pero no tengo ni idea de por qué él no ha ido con ustedes.
—Bueno… ¿lo convencerás?
—¿Yo? —cuestiona ella, riéndose.
—¡Claro! ¡Si lo traes comiendo de la mano!
—No seas bobo.
—¿Yo bobo? Esa eres tú, que no te das cuenta que Evans no tiene ojos para más nadie. Entonces… ¿cuento contigo para convencerlo?
—Taylor, creo que quizás no vaya porque los Evans acostumbran a comer juntos después de cada partido. De todas maneras, se lo preguntaré, pero… no te garantizo nada.
—Yo tengo fe en ti.
—Okey… gracias por eso —dice Alexa, entre risas.
Justo en ese momento, las puertas que dan a los vestidores se abren y sale otro lote de jugadores, quienes ingresan directo hacia la sala familiar, unos segundos más tarde, Anthony aparece con su teléfono en la mano, él levanta la mirada y de inmediato nota a Alexa hablando con Taylor en el pasillo, por lo que guarda el celular, y sigue caminando para acercarse a ellos.
—¡Hey! ¿Qué haces hablando con mi chica?
—Acá… poniéndonos al día —responde Taylor, sonriendo.
—Ya te iba a llamar, pensé que estabas en el palco —comenta Anthony, abrazándola.
—Acabo de bajar, calculé que ya ibas a salir —explica Alexa, viéndolo a los ojos.
—Bueno… vámonos, ya quiero acostarme, estoy tan cansado.
—¡Ya escuchaste Coop! ¡Está cansado! ¡Así que no me lo malogres más! —bromea Taylor—. ¡Compórtate!
—¡Nos vemos! —dice Anthony riéndose, mientras que toma la mano de Alexa y se alejan por el pasillo para dirigirse hacia la salida del arena.
En cuanto las WAGS se percatan de que ellos se están yendo, comienzan a conversar entre ellas de nuevo.
—Chicas… ya Tony se va. ¡Tenemos que irnos ya mismo al estacionamiento! —exclama Harper, desesperada.
—¡Apuren a sus novios! —ordena Sarah.
—Okey… vamos a empezar a salir, así todos se van detrás de nosotras —agrega Brooke.
Alexa y Anthony van caminando por los pasillos internos del arena, tomados de la mano.
—Ali… ¿estás bien?
—Sí Oti, pero… no me preguntes nada del juego. La verdad es que solo recuerdo un par de cosas, ni siquiera sé cuántos goles hubo, o las asistencias, ni cuantos fueron tuyos.
—¿Lagunas mentales? ¿Es que acaso estabas bebiendo a escondidas? —pregunta él, riéndose.
—Es que no pude concentrarme, tenía la ansiedad a mil antes de que empezara el juego, y después de la pelea… no pude tranquilizarme —confiesa ella—. Estaba físicamente ahí, pero mi mente no.
—Amor… solo trata de no ponerte tan ansiosa, no creo que sea bueno.
—Ya sé Oti y en serio lo intenté. Al menos esta vez no me desmayé —dice ella, sonriéndole—. Aunque… hubo un par de momento en los que sí me sentí muy mal, incluso Maxi tuvo que comprarme jugo.
—Ali —susurra Anthony, deteniéndose para abrazarla con fuerza—. Ya sé que te preocupas por mí, pero no quiero que te desmayes por mi culpa.
—Es que no lo hago a propósito, todo esto es nuevo para mí. Sentir tantos nervios por alguien, es que ni cuando yo peleo, me pongo de esa manera.
Anthony se inclina, le toma el mentón con los dedos y deposita varios besos en la frente.
—¡Oigan! ¡Consíganse una habitación! ¡No ven que hay niños presentes! —exclama Taylor, interrumpiendo el momento.
Los demás jugadores que vienen con él por el pasillo, comienzan a reírse, mientras que Anthony les muestra el dedo del medio entre risas. Él vuelve a tomar a Alexa de la mano, y continúan caminando hacia el estacionamiento, ahora acompañados por sus compañeros y sus novias.
—Ali… por favor, hoy sí que necesito que me hagas masajes. ¿Puedes hacerlo? —inquiere él, jugueteando con sus dedos.
—Mmm… sí. Claro que sí. Aunque… —murmura ella—. ¿Qué tipo de masaje?
—No seas mal pensada —replica él y ambos se ríen—. Hablo del tipo profesional, la verdad es que necesito dormirme profundo y descansar. Si haces el otro… no pegaré el ojo en la noche.
Para el momento en que llegan al estacionamiento, los jugadores comienzan a caminar hasta sus respectivos autos.
—Ali… me encantó lo de anoche —susurra Anthony, acercándose al oído de ella—. Me estremeces por completo, síguelo haciendo porque me encanta.
Alexa se le queda viendo fijamente a los ojos, y le sonríe completamente enamorada, hasta que unos segundos más tarde, su expresión se transforma completamente. Ella prensa los labios y frunce el ceño, completamente enojada.
Por su parte, Anthony se da cuenta de inmediato del cambio drástico de su expresión, por lo que desvía la mirada hacía donde se encuentra la de Alexa. Y es ahí cuando nota, que la chica que lo arrinconó en el pasillo al antes del juego se encuentra apoyada junto a la puerta de su camioneta.
Las WAGS se detienen juntas para mirar la escena, provocando que los jugadores se den cuenta que algo extraño ocurre, ya que todos dejaron de caminar hacia los autos y solo están viendo hacia donde se encuentra Anthony tomado de la mano con Alexa.