Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 07
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CAPITULO 07

A nthony camina a los vestidores con la bolsa en la mano y una sonrisa enorme en el rostro, en cuanto entra, el equipo comienza a aplaudirlo, sus compañeros, el cuerpo técnico y médico, los utileros, absolutamente todos se ponen de pie, en una ronda interminable de aplausos, mientras que él les sonríe, les agradece y tímidamente sigue avanzando hasta llegar a su locker.

Apoya la bolsa con el pastel en la banca, a la vez que poco a poco los jugadores comienzan a acercarse, aplaudiendo más rápido a medida que llegan a él, hasta que le saltan encima y lo abrazan, mientras que todos gritan al unísono.

—¡Póker! ¡Póker! ¡Póker!

Después de un par de minutos, la celebración se calma y el entrenador Donson aprovecha para felicitarlos por el juego, les da unas palabras de motivación, mientras que los chicos comienzan a desvestirse.

—¡Oigan! ¡Vamos muy bien con el casco! ¡De dos! ¡Dos! —exclama Miller, riéndose.

Causando que sus compañeros, comiencen a comentar dándole la razón.

—¡Oye Evans! ¿Qué te regaló Cooper? —inquiere Tucson, señalando la bolsa.

Anthony se ríe al escucharlo pero en vez de responderle, solo se concentra en sacarse la camiseta, las coderas y luego comienza a aflojar las cuerdas de sus patines.

—Eres un chismoso Tucson —añade Owen, al mismo tiempo que se acerca para abrir la bolsa.

—¡Hey! ¿Qué haces? ¡Deja eso! —replica Anthony, viéndolo.

—¡No Tony! ¡Me das! ¡No seas egoísta! ¡No puedes entrar con eso y no darme!

Taylor se acerca intrigado para mirar también dentro de la bolsa.

—Tony… que yo sepa no es tu cumpleaños, ¿o me equivoco?

—¡No! ¡No es mi cumpleaños! —responde Anthony, aguantando la sonrisa.

—¿Y porque te regaló un pastel de chocolate? —inquiere Taylor, confundido.

—Pues para celebrar —aclara Anthony, encogiéndose de hombros.

—¿Para celebrar? —pregunta Donovan—. Pero ella no sabía cómo terminaría el partido.

—Capi… es que ella estaba segura que ganaríamos, sino no me lo traía.

—¿Cómo podría saberlo? —insiste Donovan, riéndose.

—Sexto sentido, que se yo —añade Anthony, entre risas.

—¡Evans! ¡Dúchate de una vez! —indica Richard—. ¡Vas a la rueda de prensa con Donson!

En lo que Anthony lo escucha, se levanta y sale rápido de los vestidores, sin camiseta y con las hombreras aun puestas, se dirige hasta la banca, donde Alexa aún se encuentra sentada, sosteniendo el hielo contra su cara y comiendo una chupeta de cereza, él se acerca y se sienta frente a ella.

—Hola, amor —murmura él, viéndola a los ojos y la ayuda a sostener el gel de hielo.

—Hola, Oti —susurra ella con la chupeta en la boca, sus labios enrojecidos por el color del dulce.

Anthony toma el palito de la chupeta, se la saca de sus labios y la mete en su boca saboreándola. En ese instante, ambos se sonríen con complicidad, a la vez que se miran enamorados.

—Ali, tengo una rueda de prensa con el entrenador, asi que me daré un baño y luego vengo a buscarte para que me acompañes.

—Está bien Oti.

Anthony coloca la mano de Alexa de nuevo sobre el hielo, le da un beso en la mejilla y se levanta.

—Gracias por la chupeta —comenta él con la paleta en la boca,volteando después de haber dado algunos pasos mientras que ella le sonríe.

Cuando regresa a los vestidores, Anthony se termina de quitar el uniforme, muerde la chupeta para quedarse con el dulce y deja el palito encima de su ropa, luego toma una ducha. Está tan feliz sintiendo el agua caer sobre su cuerpo, mientras que saborea el caramelo que le robó a su chica.

Al cabo de unos minutos, sale secándose con una toalla, y para cuando llega a su locker, se da cuenta que sus compañeros se están comiendo el pastel que Alexa le regaló.

—¡Qué hijos de puta! ¿No podían esperar? —inquiere él, riéndose—. Agradezcan que estoy muy feliz, así que no me importa, solo espero que me hayan dejado.

Todos los jugadores se ríen y comienzan a hablar al mismo tiempo.

—Claro… como no te íbamos a dejar —replica Owen, riéndose.

—¡Te guardamos dos pedazos! —exclama Taylor—. ¡Para que le des uno a Coop!

—Pero es tu culpa Tony, solo a ti se te ocurre traer una exquisitez luego de un partido —añade Ryan.

—Sobre todo después de una victoria —afirma Donovan.

—¡Y qué clase de victoria! —declara Sergei.

—¡Sí! ¡Recuerden que celebramos una goleada y dos nocaut! —agrega Miller.

—¡Fue increíble! —dice Anderson, riéndose.

Los jugadores comienzan a comentar entre ellos sobre todo lo que sucedió en el juego, y a comparar sus opiniones, mientras que Anthony se aplica el spray del DESPUÉS, para luego sentarse a esperar que su cuerpo lo absorba, a la vez que se ríe solo, escuchando los comentarios de sus compañeros.

—Evans… ¿estás listo? ¡Vamos! —ordena Richard, entrando al vestidor.

—Sí —responde Anthony, terminándose de vestir y toma los dos trozos de pastel que le dejaron antes de salir de con Richard.

—Espera… déjame buscar a mi chica —informa Anthony.

Se aleja del jefe de prensa para acercarse al banquillo de la pista.

—Hola, hermosa… me temo que será una celebración rápida de un bocado, porque esto fue lo que quedó. Esas bestias arrasaron mientras me duchaba —dice él, mostrándole el pastel.

—¡Oh por Dios! —exclama Alexa, riéndose—. Al menos lo podrás probar.

—Tienes razón amor… es muy bueno —afirma él, después de masticar un bocado.

—Sí Oti, la próxima vez que vengamos, lo probarás con helado, así es divino —agrega ella mordiendo la mitad de su trozo y luego le da el resto a él.

—Gracias amor… está divino.

Cuando terminan, Anthony toma la mano de Alexa y comienzan a caminar hacia el túnel, donde se encuentran con Richard, yéndose detrás de él hasta la sala de prensa.

En cuanto entran, ambos notan que hay una pequeña tarima, con una mesa rectangular que tiene micrófonos y frente a ella, hay un montón de sillas con periodistas, fotógrafos y camarógrafos.

—Ali… espérame acá en un costado —susurra él, y Alexa le asiente regalándole una sonrisa.

Anthony la deja ahí y luego se sienta en la mesa, segundos después entra el entrenador Donson, dando inicio a la rueda de prensa, donde este primero, contesta cinco preguntas y luego es el turno de Anthony.

—Evans, una noche estupenda para ti, cuatro goles en un partido. Es tu primer póker de goles, ¿cómo te sientes? —inquiere uno de los periodistas.

—Hola, buenas noches, en principio me encuentro muy satisfecho por la victoria, fue un gran partido, como he comentado antes, todos aportamos al equipo.

En este caso, en lo personal pues… pude marcar cuatro tantos, es la primera vez en mi carrera profesional, y sí, sin duda estoy muy feliz por eso.

Es bastante satisfactorio poder sumar mi grano de arena en pro del equipo.

—Hola Tony —saluda otro periodista—. Haciendo un pequeño recuento de esta temporada, hoy realizaste cuatro goles, en el partido pasado fueron dos, incluyendo el Michigan, y en el juego anterior a ese, fue un hat-trick, donde recordemos…

que jugaste lesionado. ¡En serio tenías razón con eso de ser imbatible!

¡Realmente pareces al ave fénix de la que hablaste ese día!

—Gracias —replica Anthony, sonriendo—. Todos en algún momento de nuestra vida, de alguna u otra manera nos quemamos, hay que renacer las veces que sean necesarias.

Si eres deportista, mi consejo es que perseveres, supérate y actúa con aplomo ante circunstancias adversas.

No estoy pensando en mis números, ni en individualismos, tengo una meta en común con mis compañeros, y trabajamos sin descanso para lograrla.

—Hola Tony, ese resurgimiento también vino acompañado de un gran trabajo publicitario que hemos visto con toda la estrategia de Tony Blue.

Tus redes no han parado de crecer desde entonces, de hecho, eres el jugador de hockey con más seguidores actualmente.

Esto es algo que acostumbramos a ver en otros deportes, pero hay pocos precedentes en el hockey.

¿Hay mucho trabajo marketing detrás de todo este éxito?

¿Intentas consolidarte desde todas las aristas posibles?

—Pues… hay algo que quiero aclarar, y es que no hay ninguna estrategia de marketing, ni trabajo publicitario —afirma Anthony, frunciendo el ceño—.

Tony Blue surgió en el sofá de mi casa, es algo de mi vida personal que me gustó y que decidí compartir a modo de juego.

De alguna manera, todo esto creció y caló en los aficionados que van al arena, yo les agradezco a los fanáticos, por acompañarme en mis locuras, es increíble sentir el apoyo en las gradas.

También debo darte las gracias por tu pregunta, ya que me da pie para aclarar que yo soy Anthony Evans, no soy una creación mercadotécnica.

Lo que ven es lo que soy, no voy a fingir ser alguien diferente.

Soy un chico normal y corriente que es atleta y le apasiona el hockey.

—Tony, con el partido de hoy estás en el top de los tres jugadores con más puntos en lo que va de temporada —comenta otro de los periodistas.

—¡Oh! ¡Eso no lo sabía! Me estoy enterando —replica Anthony, con una sonrisa, sin comentar más nada al respecto.

—¿No te lo esperabas? —inquiere el mismo periodista.

—Siendo honesto… no es algo en lo que piense. Yo no salgo a un partido calculando, ¿cuántos puntos tengo?, ¿cuántos me faltan o cuántos necesito? Me parece que es extremadamente egoísta pensar de esa manera.

—Entonces… ¿cuéntanos en que piensas cuando sales al hielo?

—Esa es una buena pregunta —comenta él riéndose, a la vez que mira por un segundo a Alexa—.

La temporada pasada, pensaba en que tenía que jugar bien, esforzarme para ganar cada partido, pero…

ya no es así. Ahora cuando salgo, es como cuando arrancas una hoja del almanaque, entro al rink y pienso que me falta un partido menos, al siguiente juego, llego a la pista con el mismo pensamiento, y así una y otra vez en cada encuentro.

—¿A qué te refieres? ¿Un partido menos para qué? —cuestiona el periodista confundido.

—Para levantar la Copa Stanley —responde Anthony, con una sonrisa.