Cartas desde Dubái CÉLINE
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CÉLINE

Antes incluso de que Lola fuera liberada, Céline, traumatizada por lo que le había sucedido a su única amiga en Emiratos y nada satisfecha con su vida de ama de casa en Dubái, pidió la reincorporación inmediata a Brussels Airlines, donde volvió a trabajar como azafata.

Una vez que supo que Lola había vuelto a España, trató de ponerse en contacto con ella e incluso viajó a Madrid en varias ocasiones con la esperanza de poder verla y darle un abrazo.

Sin embargo, a pesar de que ya han pasado cuatro meses desde su liberación, aún no ha conseguido verla.

Lola sigue en tratamiento psiquiátrico y sus médicos por el momento, y hasta su total recuperación postraumática, no le permiten tener ningún tipo de contacto con nadie relacionado con su vida en Dubái.

Y es que las heridas en el alma de Lola son tan profundas que siguen doliendo como el primer día que le pusieron un uniforme azul, su color preferido, e ingresó en aquella polvorienta cárcel en mitad del desierto sabiendo que, al menos, tendría que cumplir un año allí lejos de sus hijos,

porque el uniforme azul significaba que el reo había sido sentenciado a, como mínimo, un año de cárcel.

Christian sigue trabajando en Emirates Airlines como piloto, y cuando puede vuela a Bélgica para visitar a su mujer y a sus hijos, aunque no sabe cuánto tiempo podrá seguir manteniendo esta relación a distancia.