82 - En la entrada de Kuélap
La ira, la determinación y el sentido de responsabilidad endurecen tu corazón.
Ignorando la evacuación y las órdenes de Chispi, corres por los pasajes laberínticos de Kuélap, tu lanza firme en tus manos.
La fortaleza, antes un refugio seguro, ahora parece un eco vacío de tu pueblo en fuga.
Alcanzas la muralla al lado de la entrada principal.
La hendidura estrecha da paso a la imponente muralla, donde la niebla todavía se aferra, pero el sol ya comienza a teñir el cielo de un rojo sangre.
Allí, encuentras a Aruma, la legendaria guerrera chachapoya, conocida por su ferocidad y desobediencia.
Está sola, con cicatrices de batallas pasadas y una mirada salvaje.
Empuja un hacha de piedra y un escudo de cuero, y su cuerpo está tenso, listo para la lucha.
Te mira de arriba abajo, una sonrisa sombría en sus labios.
– Upa sapaki qhipartañsa lup'ixta. (Pensé que sería la única tonta en quedarse.) –, gruñe, su voz ronca como el sonido de piedras rodando. – Walja Inka jaqinakaw jutapxi. Ukat tatamax jupanakar irpapxi. (Los incas están viniendo. Muchos. Y tu padre... él los guía.)
– Tatana… (Mi padre...) - dices, con el corazón apretado.
– Jupana kamapax tukuyatawa. Nananakana art'asiñasax akankiwa, K'uylapana punkunakapana.
(Su destino ya está trazado. Nuestra lucha es aquí, en las puertas de Kuélap.) – Aruma sostiene tu hombro con la fuerza y experiencia de un verdadero guerrero chachapoya, sus ojos con una llama que nunca viste. Parece gustarle eso.
La mención de tu padre reenciende la furia en ti. Sostienes fuerte tu lanza. La guerrera se da cuenta, y su sonrisa se ensancha.
– Kunjamsa luräñani, jisk'a Atuch? ¿Wank'u ukham jaltañani, jan ukax puma ukham art'asiñani? (Entonces, ¿qué haremos, pequeño Atuch? ¿Huir como conejos o luchar como jaguares?)
¿Qué hacer?
74 - Luchar al lado de Aruma en la entrada de la fortaleza
75 - Intentar convencer a Aruma de buscar a tu padre
78 - Intentar convencer a Aruma de unirse a la evacuación