39 - Casi sin aliento
Estás casi sin aliento, el aire frío y húmedo de los Andes cortando tus pulmones con cada respiración superficial.
Tus músculos gritan en protesta, pero la adrenalina aún bombea, manteniendo el dolor a distancia.
Lo has logrado: has abierto una distancia considerable del ejército inca.
Se quedaron atrás, o eso pensabas, atrapados por la densa niebla que engulle la ladera de la montaña.
Tus ojos, acostumbrados a la penumbra, logran distinguir ahora la silueta imponente de la muralla de Kuélap a lo lejos, una corona de piedra oscura erguida sobre el abismo, bajo la luz fantasmagórica y pálida de la luna creciente.
El refugio está cerca, el santuario de los chachapoyas, la fortaleza construida para resistir este tipo de asalto.
Sin embargo, la sensación de alivio es reemplazada por un escalofrío gélido que no es solo el aire de la montaña.
Algo está mal. En lugar de dispersarse por la ladera en una búsqueda desesperada, tanteando el terreno y gritando órdenes desorganizadas, el ejército inca se está moviendo como un solo cuerpo, siguiendo una ruta con una precisión aterradora.
El sendero principal hacia Kuélap, el camino empinado y oculto, una grieta en la montaña conocida sólo por los chachapoyas y mantenida en secreto por generaciones.
La niebla y la oscuridad de la noche, que deberían ser tus aliados y la mayor dificultad de los incas, no los retrasan ni un segundo.
No tropiezan, no dudan. Hay una certeza mortal en su avance.
La constatación es un golpe en el estómago.
De nada servirá llegar a la seguridad relativa de Kuélap antes que ellos si es solo para alertar a los tuyos de un peligro que los incas ya conocen.
Los incas saben algo.
La posesión de ese secreto robado anula toda tu ventaja de defensa.
No solo están siguiendo un rastro, están siguiendo un mapa, un conocimiento íntimo de la montaña.
Necesitas descubrir qué saben, cómo consiguieron esa información vital.
Tal vez la supervivencia no solo de Kuélap, sino de todo el pueblo Chachapoya, dependa de ello.
Respiras hondo, el miedo y la urgencia reemplazando el cansancio.
La carrera hacia Kuélap depende de la posesión de un secreto que puede decidir el destino de tu pueblo.
¿Qué vas a hacer?
34 - Encontrar un escondite para entender la situación
46 - Corre hacia Kuélap