31 - La suerte de una manta
Le explicas al viejo curandero, con la voz tomada por la urgencia y el cansancio del largo viaje, la gravedad y el peligro inminente que amenazaba al pueblo Chachapoya.
Él, un hombre de sabiduría ancestral y ojos que ya habían visto la historia desarrollarse muchas veces, escucha cada palabra con la seriedad que la situación exigía, absorbiendo la magnitud de tu aviso.
Y no duda de tu palabra. Su entendimiento de la situación era inmediato y profundo.
La amenaza a la Ciudad de las Nubes, Kuélap, era una amenaza a todo lo que ellos representaban.
Mientras terminas tu explicación, una de las mujeres de la comunidad, que ayudaba al curandero, se acerca en silencio. En sus manos, sostiene una manta doblada, de un tejido grueso y oscuro, hecho de la más pura lana de llama. Al extenderla, sus ojos transmiten una mezcla de respeto y esperanza.
– Ch'uwa-wa. (Es un regalo.) –, dijo ella, con una voz suave, pero firme, la reverencia clara en su tono. – Nanaka puyu markaru yatichañamataki yanapt'pan. (Que ayude en tu misión de alertar a nuestro pueblo en las nubes.)
La manta no era solo un tejido para protegerte del frío cortante de las montañas; era un símbolo de su confianza y gratitud, un manto de protección tejido con la fe de un pueblo.
Por su parte, el curandero prepara un ungüento con hierbas medicinales recolectadas en las alturas.
Una pasta de color verdoso y olor fuerte, pero calmante.
Te pide que te sientes y, con movimientos lentos y precisos, comienza a aplicar el bálsamo en tus heridas, en los cortes y escoriaciones de tu piel causados por la carrera desesperada.
Mientras el frescor del ungüento alivia el ardor, él susurra palabras antiguas, una mezcla de bendiciones y oraciones para la curación rápida y la fuerza para el viaje que aún estaba por venir.
Un acto de cuidado, un preparativo final antes de que retomes tu misión crucial.
Adquieres la Manta (+1 Fortuna permanente). (Aumenta permanentemente tu puntuación de Fortuna en 1 punto).
El curandero asiente con la cabeza. Te sientes listo, agradeces y te alejas, sintiendo la protección y el peso de tu responsabilidad.
Recuperas 4 puntos de Vitalidad por el ungüento.
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