Capítulo 22
Jane
—Vale, escuchemos —dice el jefe Ray Carlyle después de entrar a la sala de reuniones improvisada en la comisaría. Llegó hace noventa minutos, aunque primero pasó por la casa de los Betancourt, donde Jane lo guio en un recorrido y lo puso al tanto de las novedades.
La sargento Jane Burke mira hacia arriba, parpadea y enfoca la vista.
Siempre tuvo una excelente visión, pero ahora, a los treinta y siete años, ha empezado a coquetear con la idea de usar gafas de lectura.
Después de pasar cuarenta y cinco minutos leyendo las transcripciones de los mensajes del teléfono rosa que encontraron en la casa de Lauren Betancourt, desearía tener un par.
Fuera de la sala, la comisaría está rebosante de actividad.
Todos ponen manos a la obra. Los doce oficiales de patrulla de guardia coordinan con el equipo forense de Delitos Graves; cuatro de los seis sargentos de la comisaría, el jefe y el subjefe prestan su completa atención.
Jane comprende que gran parte de su trabajo, a partir de ahora, consistirá en manejar a todas estas personas.
—El teléfono desechable de Lauren solo tiene un contacto agendado —dice—. No hay registros de llamadas. Solo mensajes. Bueno, salvo algunas llamadas perdidas justo antes de Halloween, pero, excepto eso, solo mensajes.
—Entonces, el teléfono tenía un propósito específico.
—Sí —asegura el sargento Andy Tate—. Como suponíamos, esos dos mantenían una relación.
—¿Asumo que no hay ningún nombre?
—Sería demasiado fácil —dice Jane, hojeando una pila de papeles—. Fueron muy cuidadosos. En todos los sentidos. Se escribían dos veces por día, a las diez de la mañana y a las ocho de la noche. A veces, se saltaban alguna de esas sesiones, pero cuando se escribían, siempre era en ese horario.
El jefe Carlyle asiente.
—Les funcionó siempre. Tenían que asegurarse de estar lejos de sus parejas. Al menos Lauren. Quién sabe si su tipo especial estaba casado…
—En una primera lectura de los mensajes, tampoco nos quedó claro si estaba casado o no —explica Andy Tate—. Pero vamos a revisarlo todo con detalle. Por más cuidadosos que hayan sido, tiene que haber algo.
—Empecemos por el final, jefe —sugiere Jane—. El último mensaje que envió el agresor. Está en la última página.
El jefe Carlyle levanta el montón de papeles impresos y pasa a la última página.
Jane lee en silencio junto a él: Lunes, 31 de octubre, 22.
47 Lo siento, Lauren. Lamento lo que hice y lamento que no me amaras.
Pero no lamento haberte amado como nadie más lo hizo.
Iré contigo ahora. Espero que me aceptes y me dejes amarte como no podrías hacerlo en esta vida.
—Ajá. “Lamento lo que hice”. Entonces, tenemos una confesión.
“Iré contigo ahora”… “Espero que… me dejes amarte como no podrías hacerlo en esta vida”.
Entonces, ¿el agresor decidió hacernos un favor y se quitó la vida?
—El jefe mira a Jane—. ¿Alguna posibilidad de que haya tenido la amabilidad de avisarnos dónde pensaba cometer ese acto tan altruista?
—Tenemos un informe de toda la zona con muertes sospechosas que ocurrieron anoche —dice Jane—. Lo sabremos pronto.
El jefe sonríe.
—¿Algún indicio de cómo se llegó a este punto?
—La última noche en particular —dice Jane—. Halloween. Pase dos páginas hacia delante.
El jefe Carlyle pasa las páginas. Jane lee a la par los mensajes del 31 de octubre, una vez que los niños dejaron de pedir dulces:
TELÉFONO DEL DESCONOCIDO
TELÉFONO DE LA VÍCTIMA (PRUEBA #1)
Lunes, 31 de octubre, 20.09
¿Truco o trato?
Lunes, 31 de octubre, 20.12
¿Hola? ¿Estás en casa? Necesito hablar contigo.
Lunes, 31 de octubre, 20.14
Probando… probando… 1, 2, 3… probando, probando… 1, 2, 3.
Lunes, 31 de octubre, 20.15
No estoy en casa, te dije que salí de la ciudad.
TELÉFONO DEL DESCONOCIDO
TELÉFONO DE LA VÍCTIMA (PRUEBA #1)
Lunes, 31 de octubre, 20.16
Qué raro, juraría que te acabo de ver cruzando la sala, ¡debo de estar viendo fantasmas!
Lunes, 31 de octubre, 20.16
¿¿¿Estás en mi casa???
Lunes, 31 de octubre, 20.17
Solo quiero hablar, eso es todo.
Lunes, 31 de octubre, 20.18
No tenemos nada de qué hablar, por favor, vete, ¡por favor!
Lunes, 31 de octubre, 20.18
Déjame entrar, trátame como un adulto. Sé que todavía me amas. ¿Por qué finges que no?
Lunes, 31 de octubre, 20.19
Vete y COMPÓRTATE como un adulto. Lo siento, de verdad lo siento, pero se terminó.
TELÉFONO DEL DESCONOCIDO
TELÉFONO DE LA VÍCTIMA (PRUEBA #1)
Lunes, 31 de octubre, 20.21
¿Qué estás haciendo? ¿Te has vuelto loco?
Lunes, 31 de octubre, 20.22
Deja de patear la puerta, voy a llamar a la policía.
Lunes, 31 de octubre, 20.23
Adelante, llámalos, atrévete.
Lunes, 31 de octubre, 20.25 Te dejaré entrar si me prometes que vas a estar tranquilo.
Lunes, 31 de octubre, 20.26
Lo prometo, lo juro.
El jefe silba.
—Mierda, si eso no resuelve el caso, no sé qué otra cosa lo haría.
Se hartó de él y lo dejó, y él no puede soportarlo.
Va a la puerta de su casa, la acosa. Le escribe, ella miente, dice que no está, él la llama porque la ve por la ventana.
Monta una escena fuera, le patea la puerta. Y ella lo deja entrar. Y él la mata.
—Y todo eso mientras viste un disfraz de la Parca —agrega Andy—. Una noche muy muy oscura.
—Bueno, que use el disfraz que quiera —dice el jefe—. No va a llegar lejos ahora.