CAER ENTRE LAS SABANAS DE OMAR ABBAR CAPITULO 35
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CAPITULO 35

SALOME.

Desde que mi padre murió y mi madre enfermó le he estado sirviendo a la familia Abbar, el señor Omar me ha mantenido bajo su tutela desde que era una revoltosa chica de 16 años por lo que le tengo gran aprecio más ahora que me ha permitido ser alguien en la vida, me ha dejado estudiar, trabajar en su casa como guste sin mucha presión, me ha dado todo lo que necesito para vivir, ha pagado mi universidad y las medicina de mi madre, incluso sustenta mi hogar desde hace años incluso desde mucho antes de nacer.

No podía quejarme ni siquiera cuando acepte la condición de que no me casaría con nadie si aceptaba ser la ama de llaves de su hogar, así es a mi corta edad me convertí en el ojo izquierdo del señor Omar Abbar.

Pero no creí que me enamoraría, no creí que después de tanto luchar por mantenerme alejada de todos los hombres que tuvieran un interés en mi terminara completamente enamorada de Harum, de Harum Abbar el segundo hijo de la familia Abbar.

Entro en el despacho del señor Omar y este me invita a sentarme frente a su escritorio, la forma que me mira me da la impresión de que lo sabe, de que sabe lo que siento por su hermano. Aun así, me mantengo callada sumisa ante su mirada que me escrudiña hasta el alma.

—Aun puedo recordar la primera vez en que llegaste a mi casa, era tan solo una niña y tu padre había muerto. Le prometí a tu padre cuidarte y protegerte Salome, siempre te considere una hermana para mí y confié mi hogar en tus manos.

—¿Hice algo malo señor? —pregunto confundida por sus palabras.

—No querida, no has hecho nada malo —el pasa sus manos por su cabello y se inclina hacia adelante colocando sus brazos sobre el escritorio —mi hermano se acaba de casar con una mujer que no quiere eso es más que obvio, aunque no sé si a ti te importa él como creo que le importas tu a mi hermano.

—Señor…

—No digas nada Salome, sé que te hice prometer que no le entregarías tu corazón a ningún hombre y de que vivirías bajo mi ala si cumplías con mis peticiones.

—No sé qué responder señor Omar —digo su nombre de pila. Él suelta un suspiro y sin quitar sus ojos de mi habla.

—Solo respóndeme algo Salome ¿estas o no estas enamorada de Harum? —trago saliva. Siendo como si un rayo me atravesara el cuerpo, como si no pudiera siquiera disimular mis propios sentimientos.

—Lo que yo sienta ahora no importa, además siempre he sabido cual es mi lugar —respondo con sequedad, ida entre mis propios pensamientos.

—Sabes cuál es tu lugar, aunque nunca te haya dicho cual es en realidad —sigo mirando mis manos penosamente —no me molesta para nada de que sientas amor Salome después de todo eres humana, mereces sentir y pensar en una vida junto aquella persona a quien amas, pero…

—Pero el señor Harum está casado, pronto tendrá un hijo y formará una familia con su esposa —respondo esta vez levantando mi mirada y fijándola en la de él —lo se señor, y lo entiendo.

—Puedes ser su segunda esposa —silencio, frunzo el ceño y siento como la grieta de mi corazón se rompe más. Segunda esposa, aunque es un lugar igual de privilegiado que la primera no es lo mismo. Siempre seré la segunda opción, la primera esposa tendrá siempre la mayor atención del marido, se llevará con ella todos los mejores momentos incluso los hijos de la primera esposa tendrán mayor privilegio, también ser la segunda esposa es convertirme en la rival de la primera y eso es algo del cual no pensaba ser —si de verdad le amas y eres capaz de soportar el hecho de verlo compartir con otra mujer puedes ser su segunda esposa, no estaré en contra de eso Salome si así lo deseas.

—¡No!, no seré la segunda esposa de nadie —digo con fuerza y una profunda resignación.

—Bien, pero nunca es demasiado tarde para ser feliz Salome, nunca es demasiado tarde para vivir con la persona que quieres.

—Pero si me hubiera amado de verdad desde un inicio me hubiera pedido que fuera su esposa, no después… no después de lo que hizo señor —me pongo de pie —ya no hay oportunidad para mí, seguiré cumpliendo mi promesa de mantenerme fuera de los compromisos señor.

—Ya no tienes que hacer tal cosa Salome, me he dado cuenta ahora que esa promesa es absurda y que te mereces ser feliz con quien quieras.

—Bien, ¿puedo marcharme? —asiente.

—Puedes irte.

Salgo de allí con el alma en un vilo tratando todo lo posible por no llorar. No he llegado si quiera al pasillo que dirige al cuarto de las empleadas cuando me encuentro con Harum en el salón principal.

Ambos nos miramos fijamente con un anhelo que no creí que sentiría alguna vez, pero tengo que dejar a un lado mis propios sentimientos, no puedo hacerme ilusiones con él mucho menos ahora que está casado y pronto será padre. Dejo de mirarlo y me dispongo a seguir hacia mi recamara, no he dado siquiera diez pasos cuando su mano me agarra del brazo girándome.

Cuando nuestras miradas se encuentran nuevamente mi corazón retumba con gran fuerza en mi pecho. Mis sentidos se descontrolan y la piel se me eriza.

—Salome yo…

—Suélteme señor Harum, no es propio que me tenga de esta manera —él frunce el ceño al escuchar la sequedad de mis palabras.

—No te soltare, no lo hare Salome solo déjame explicártelo —trato de zafarme de su agarre, pero es imposible —Salome por favor…

—¡No! —casi grito —no necesito que me explique nada solo aléjese de mí y deje las cosas como estaban.

—¿Dejar las cosas como estaban, me hablas enserio Salome? —afloja su agarre sobre mi cuando dejo de forcejear —yo te amo, yo te amo Salome lo digo muy enserio yo no quería hacer lo que hice, con la única mujer con la que quería tener una vida eres tú, pero ella…

—Ella se embarazo de ti —completo la frase —no seré la segunda de nadie. Podre haber nacido en esta vida con la mentalidad de que compartiría mi marido con otras mujeres, pero NO Harum, no tolerare ser la segunda esposa y mucho menos pienso amar a un hombre que prometió cosas que no cumpliría.

—Salome…

—No hay vuelta atrás señor Abbar, lo mejor que puede hacer es regresar con su esposa —digo antes de empujarlo para alejarlo de mí y salir corriendo de allí.

***

OMAR.

Estoy hablando con uno de mis capos cuando entra mi hermano a mi despacho con una cara molesta. Termino la llamada después de dejarle en claro los siguientes movimientos sobre las nuevas chicas que estarán en el club.

—¿Qué te pasa? —pregunto curioso —no tuviste una buena noche de bodas.

—De lo que cabe todo bien pero no pienso hablar contigo sobre mi vida marital —responde secamente.

—Se que quieres a Salome —sorpresa en su mirada —no soy tan siego como crees, aunque mi pregunta es ¿Por qué no lo dijiste antes? —pregunto con esa duda aun rodeándome la cabeza.

—Yo… yo quería decírtelo, pero ella aun no estaba segura de aceptar mi propuesta, estaba dispuesto a arriesgarlo todo por ella, pero ahora Salome no quiere saber nada de mí.

—Tiene todo el derecho de alejarse hermano, te has casado con otra mujer después de que le hayas prometido ser la primera y la última en todo.

—Yo la amo hermano, la amo demasiado no soportaría si quiera vivir sin ella —mi hermano se pasa las manos por el rostro con frustración antes de estampar su puño contra mi escritorio —me casare con ella, la mantendré alejada de Hope, le comprare una casa la llenare de lujos y la convertiré en mi reina.

—Ella no se casará hermano —digo rompiendo sus ilusiones.

—¿Por qué lo dices?, acaso te ha dicho algo —asiento.

—Hable con ella, y está más que convencida de que no se casará contigo, de que no será tu segunda esposa ni mucho menos la rival de Hope. Hermano ella te ama, pero su orgullo está roto y tú lo rompiste.

Suelta un suspiro —ella no puede rendirse, ella no puede yo la convenceré.

—Te lo advierto hermano déjala en paz, lo mejor que puedes hacer es alejarte de ella —me pongo de pie —aléjate de Salome y enfócate en tu matrimonio, tuviste la oportunidad de negarte rotundamente a mi plan y arriesgarte a casarte con Salome, pero preferiste seguir a pesar de que sabias que sabias que esa chica estaba profundamente enamorada de ti.

—Hermano…

—No, ya no hay vuelta atrás y no puede haber un divorcio tan pronto en nuestra familia, ¡me has entendido Harum!

—Si.

***

Entro en la sala del comedor para la cena. Ya Gema está sentada en su lado de la mesa en completo silencio; ella revuelve su comida con el tenedor sin mucho apetito mayormente hace eso cuando esta de mal humor. Últimamente siempre está de mal humor, el embarazo la tiene en un estado de cambios de humor repentinos y aunque hay algunos que me agradan hay otros que simplemente tocan mis teclas.

Me siento en mi silla al final de la mesa y una de las sirvientas colocan mi plato. Empiezo a comer en completo silencio, mientras lo hago miro de vez en cuando a mi esposa que no me ha dirigido la palabra desde ayer, incluso se encerró en una de las habitaciones de invitados cuando llegamos, preferí darle su espacio, pero este silencio suyo me está sacando de mis casillas.

—¿Qué tal tu día cariño? —no responde —hoy vino mi hermano y tuvimos una conversación bastante entretenida —sigue sin responder —¿sabías que Salome y Harum tuvieron un romance? —ella deja de mover el tenedor por un instante —pero ahora tiene que estar separados por la boda de Harum.

—Me alegra que no esté con tu hermano es una mala influencia y pronto tendrá un hijo con otra mujer —responde secamente.

—Él quiere casarse de nuevo, pero dudo mucho que convenza a Salome de su proposición.

—Dudo mucho que cualquier mujer sonría ante tal proposición —dice esta vez mirándome a los ojos —ser la segunda esposa de un hombre que se revolcó con la misma puta con la que se acostaba su hermano debe ser un jodido des fortunio.

—Gema…

—¿De verdad creíste que no lo sabría?, ahora entiendo por qué no querías que fuera al casino —ella se levanta dispuesta a irse, pero soy más rápido y la detengo.

—Espera cariño, déjame explicártelo por favor —ella trata de zafarse de mi agarre, pero la acorralo con mis brazos —Gema por favor cariño solo escúchame —acuno una de sus mejillas con mi otra mano mientras la otra la pega a mi cuerpo. Sus preciosos ojos me miran con tristeza —Gema Hope fue mi amante es verdad, pero todo paso mucho antes de que aparecieras a mi vida te lo puedo prometer cariño, fue mucho antes —ella va a decir algo, pero niego —tu eres mi esposa y la mujer que amo haría cualquier cosa por ti, pero solo necesito que me entiendas y que hagas aun lado tu descontento con mi negocio.

—Quieres que me tape los ojos con lo que haces —niega —eso no pasara Omar no me tapare los ojos con las atrocidades que le haces a esas mujeres —golpea mi pecho con sus puños —¡jodete Omar Abbar, jodete!

—Entonces tendré que tomar medidas extremas.