CAER ENTRE LAS SABANAS DE OMAR ABBAR CAPITULO 34
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CAPITULO 34

HARUM.

Hoy era el día.

Hoy me casaría con una mujer con la que solo estuve una sola noche y que casualmente había quedado embarazada de mí. En nuestra familia hay tradiciones, creencias, leyes que llevábamos al pie de la letra, aunque de que valía todo aquello cuando traficábamos, matábamos, desollamos gente y aceptamos la prostitución.

No somos buenos, no somos limpios, mantenemos una imagen impecable ante el público, pero en la oscuridad manejábamos nuestros negocios turbios.

Siendo el segundo hijo al mando no se me exigía tanto como a mi hermano, aunque últimamente me he estado encargando de todas las fallas de Omar que lo único que ha estado haciendo es poner en peligro nuestro prestigio ante en público provocando una guerra con la familia De valle.

Termino de mirarme en el espejo y acomodar el cuello de mi Abaya blanca cuando entra mi madre con el rostro compungido por mi desafortunado matrimonio.

—Hijo... —asiento dándole el permiso a entrar. Ella entra lentamente y se acerca a mí con una mirada triste —¿Cómo te encuentras? —pregunta cuando esta frente a mí.

—Bien, de lo que cabe —respondo sin mucho ánimo —¿estás lista para recibir a tu nueva nuera? —ella se encoge de hombros.

—Hope es linda, tiene buenos modales no parece que fuera una chica que trabajaba en un casino —responde tranquila. Eso me hace fruncir el ceño y preguntarme el ¿Por qué no la odia igual que a Gema?

—Entonces te ha caído bien —ella posa sus manos en mi pecho y niega.

—No es que me caiga bien solo que no quiero cometer los mismos errores que con tu hermano, aunque por lo visto en este caso te casas no por amor si no por deber —suelto un suspiro.

—Le has hecho la vida imposible a Gema, cuando es la menos culpable de todo esto —ella asiente.

—Ahora lo comprendo, aunque me he trato de disculpar con tu hermano no me ha querido dirigir la palabra desde ese día. Dije cosas que no quería decir, creí que si la quitaba del medio lo volvería a recuperar, pero lo que hice fue alejarlo más de mí, ahora me arrepiento.

—Ya no importa, ahora lo que es importante es que trates de llevarte bien con Gema, por medio a ella podrás obtener el perdón de Omar madre —acuno su rostro —entiendes lo que te digo, solo si tratas de llevar una relación con ella podrás volver a tener a Omar contigo —asiente.

—Tratare de ser buena con ella —suelto su rostro y ambos salimos de la habitación.

Hoy era mi boda con una mujer que ni remotamente conozco bien, y de solo pensar que tendré que compartir el resto de mi vida con ella y no con la mujer que amo me frustra como no tienen idea.

***

Comenzamos con el ritual del matrimonio, todos los hombres estamos reunidos en una sala a aparte de las mujeres. Hay tres fases que debemos cumplir, pero hemos decidido terminar con esto lo más pronto posible. No habrá fiesta de Henna ni mucho menos alargaremos más el evento, con que firmemos el contrato y se haga la celebración del matrimonio basta.

Después de la firma del contrato donde mi madre y una tía de Hope es la que entrega a la novia hacen el procedimiento, pasamos a otra sala donde todos disfrutamos de festines y dulces, mi hermano se me acerca y me murmura algo en el oído.

—Ya eres un hombre casado —murmura con una sonrisa pícara en ella.

—Aun no lleva mi anillo —refunfuño molesto. Mi padre viene después para decirme que ya puedo ver a la novia, pero decido dejar eso para último, ella debe estar de lo mas de feliz compartiendo con mis tías y mi madre, aparte de que no quiero verla ni en pintura. La imagen de Salome vestida de novia, con su piel blanca con figuras de henna, verla sonreír penosamente cuando fuera a verla me llena de un anhelo que desde hacer tiempo he estado teniendo.

Quería que fuera mi esposa, que fuera ella la mujer que estuviera en aquella habitación y no esa buscadora de fortuna que ahora se regocija de atenciones.

Después de varias horas viene el “Milcha” la ceremonia de los anillos. Allí todos pasamos a otra habitación donde la novia esta allí junto a su tía vestida con un tradicional caftán blanco con detalles dorados. Agradezco la sencilles con la que se ha vestido, y no lo negare se ve preciosa más con aquellos risos rojos cayendo como cascadas hermosas en su espalda.

Su mirada esta reluciente llenas de un brillo propio, y a pesar de que su embarazo está un poco avanzado no se nota tanto.

Pero aun así no era la mujer que yo quería, que yo deseaba más que nada en este mundo. Ambos intercambiamos anillos, ella con una enorme sonrisa yo aun con mi seriedad. Ya estaba hecho, nuestro matrimonio está cerrado. Tomo su rostro y beso su frente símbolo de mi devoción a ella, aunque eso sea una mera mentira.

Después de un rato de felicitaciones llevo a la novia conmigo a la sala principal del hotel, allí el festejo comienza como toda boda musulmana de los emiratos árabes.

—Hijo… —miro a mi madre que se ha posado a mi lado con una sonrisa tensa —debemos hacerlo, no te puedes negar a esa tradición y es una de las más importantes entiende lo que te digo.

—Pero madre… —niega.

—Por favor —miro a Hope que mira todo con asombro y felicidad.

—Está bien —respondo secamente. Madre se acerca a mi esposa y la lleva a una sala aparte con un grupo de mujeres para hacerle las figuras de henna, aun es temprano mayormente se le llama noche de henna, pero como decidí que seriamos breves y no duraríamos mucho en las festividades madre se ha adelantado.

Mi hermano está sentado en una de las mesas principales siendo el Arkady Ulyanov tenía que tener el mejor puesto de la fiesta. Su esposa Gema está sentada a su lado en silencio con la mirada perdida en algún punto del lugar completamente absorta a la realidad.

Ese matrimonio ha estado en sus puntos de quiebre desde un primer comienzo, pero después de tanto tiempo jugando al gato y al ratón había llegado a un punto feliz de sus vidas, pero una vez más la mentira tiene patas cortas y mi hermano ha fallado en ser lo suficientemente sincero con su esposa.

Miro todo mi alrededor con sigilo hasta que encuentro a alguien en el salón que me hace enfocar mi mirada solo en esa persona.

Ella estaba aquí, ella se encontraba en mi boda.

Sus ojos se encontraron con los míos y algo dentro de mí se rompió al ver la tristeza en su mirada preciosa, al ver cómo le había roto el corazón con esta boda.

—Prometo darte el paraíso salome —beso sus labios —te lo juro, prometo darte el mundo entero y una vida de reina a mi lado.

Ella desvía la mirada y se marcha. Quiero ir tras de ella, pero mi madre regresa con Hope y mis tías.

***

OMAR.

Gema ha estado callada durante todo el viaje al hotel, durante toda la fiesta. Ha comido poco de los bocadillos que nos han puesto en la mesa y desde que salimos del palacio no me ha mirado ni una sola vez. Me siento frustrado, cansado, obstinado de su actitud, aunque de cierta forma tiene razón de tenerla.

Poso mi mano sobre la suya que esta encima de su vientre.

—Cariño ¿Por qué no pruebas los higos?, están muy buenos sé que te gustan mucho —ella no me mira —Gema.

—No quiero, déjame en paz Omar —dice quitando su mano de la mía y posando su mirada en los novios.

—No hagas esto tan difícil Gema, vale comprendo que cometí un error al no contártelo, pero es mi vida, de eso trabajo, con eso compro todos tus caprichos.

—No necesito que me regales nada, es mas ya no pienso recibir más tus sucios regalos puedes dárselo a otra si quieres —dice levantándose para irse. Soy rápido y tomo su mano antes de que se marche.

—¿A dónde vas? —pregunto con mi ceño fruncido.

—Al baño —responde forcejeando sutilmente la mano. Suelto su muñeca y se marcha, paso mis manos por mi rostro frustrado de su actitud esquiva he indiferente. Nunca me había puesto en la espada y la pared, tener dominio sobre ella es una ventaja, pero temo lastimarle si la obligo a mirarme, a obedecerme. No quería romper su seguridad ni mucho menos su espíritu con mi actitud desgraciada.

Durante toda la fiesta no digo nada, ella vuelve a la mesa como si entre nosotros no pasara nada y sigue en su estado de indiferencia ignorándome completamente.

Cuando los novios van a su habitación nupcial decido que es el momento de marcharnos, mi madre intento muchas veces acercarse a mí, pero como si fuera una fosca la esquive todo lo que pude, aunque fuera difícil. Mi esposa sube al auto primero que yo antes de que yo lo haga después de despedirme de algunos invitados de familias importantes.

Vamos en camino al palacio cuando ella habla.

—Quiero que liberes Amelia, ella quiere un trabajo yo se lo daré como mi asistente y futura niñera de mi hijo.

—Es nuestro hijo Gema, y sobre esa chica no tenía ni idea que estuviera dentro de esos archivos —ella golpea el asiento con sus puños y me mira.

—¡De verdad crees que soy tan estúpida!, su nombre, sus fotos, su maldita vida estaban en esos archivos ahora te haces el desentendido al decirme que no sabias. ¡Que maldita estupidez! —grita furiosa. Mis manos se hacen puños y trato de no explotar.

—Me creas o no, no lo sabía Gema —digo con calma.

—¡Vete al diablo! —vuelve a gritar. No me contengo simplemente arremeto contra ella tomando un puñado de su rubio y bien rizado cabello jalándolo y obligándola a que me mire la cara muy cerca. Ella chilla de dolor y el miedo en sus ojos es más que suficiente para darme cuenta de mi error —¡ME VAS A PEGAR HE, VAMOS ATREVETE!

Frunzo el ceño sorprendido y niego. Aflojo mi agarre en su cabello y suelto un suspiro —no tolero que me grites esposa, puedo aceptar cualquier cosa menos que me grites, ¡entiendes! —no dice nada solo me mira con odio puro. Suelto mi agarre en sus hebras rubias y ella se aleja todo lo que puede de mí.

—Te odio Omar Abbar, te odio mucho.

—Del odio al amor solo hay un paso, mi amada pantera dorada.

HARUM.

La habitación nupcial esta adornada con rosas y velas, hay un cuenco junto con una jarra de agua en la cama para que le lavara los pies a mi esposa, esto es más que todo tradición marroquí y como mi madre era de allí de seguro ella lo puso ahí.

—Es hermoso —murmura Hope mirando la habitación con gran felicidad.

—Es tradición que los novios tengan este tipo de decoraciones en su habitación en el momento de su primera noche como esposos.

—Lo sé, he vivido el suficiente tiempo aquí como para saber más o menos como es todo. Pero nunca creí que lo viviría en carne propia.

—Bien, puedes ir a cambiarte en el baño, yo lo hare aquí —ella fija sus ojos en los míos y sonríe aún más.

—¿Qué tiene que lo haga aquí?, de todos modos, ya me has visto desnuda Harum.

—Eso fue solo una vez, y gracias a eso estas en cinta.

—Lo dices como si fuera una maldición estar embarazada de ti.

—Lo digo porque gracias a eso estamos hoy aquí completamente casados Hope —respondo cansado y hastiado de sus intentos de hacerme ver esto algo romántico —entiende una cosa Hope yo no me case contigo por amor, lo hice por deber y obligación, un hijo de un Abbar jamás nacerá fuera del matrimonio, ¡has entendido eso! —asiente —ahora vete a cambiar —ordeno. Ella no hace lo que le digo y acorta la distancia entre nosotros.

—Me amaras Harum, sé que lo harás —dice antes de empezar a quitarse cada prenda sin dejar de mirarme. Cuando está completamente desnuda posa sus manos sobre mi pecho pegando su cuerpo más al mío y alzando su rostro para que la bese —solo bésame Harum, solo bésame y hazme tuya —murmura con esa voz seductora que tiene.

—Estas embarazada, no lo haré —digo retrocediendo.

—¡De verdad me dirás eso!, como si tu hermano y la rubia no follaran como conejos —dice frustrada al ver que no quería corresponderle. Vuelve acercarse a mí pero esta vez jalando la tela de mi caftán obligándome a bajar la cabeza facilitándole que me bese.

Cuando sus suaves labios tocan los míos toda razón se pierde y lo único en lo que pienso es en Salome, en mi dulce chica de cabellos oscuros. Cierro los ojos y rodeo el cuerpo de la chica con una de mis brazos mientras la beso con una necesidad animal.

Solo quiero olvidar, olvidar todo esto.