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Lo que mucha gente hace en el espacio de carga, o lobby, es probar a volar.
Porque sí, uno puede volar aquí. Pienso en un hexágono, un octágono y un decágono combinándose: la técnica sagrada de levitación.
Doy un par de pasos y puedo hacerlo. Mierda.
Mierda, se siente increíble. Se puede escuchar música a lo lejos.
¿Qué tan alto puedo volar? Misticismo trascendiendo a la visión y la sensación corporal pseudoorgásmica.
CDVR como un pasaje hacia el majestuoso reino que mora en el interior de cada uno de nosotros; un reino tan inmenso y prometedor para nuestra evolución psíquica que lo olvidamos con frecuencia por las ataduras que impone sobre nosotros la vida real: la prisión moderna del momento presente.
Que se joda la mazmorra de la corteza exterior, la cual equivocadamente consideramos es la única dimensión en la que podemos pasar nuestras vidas.
Gracias, psicopompos, CDVRs, por recordarnos que otros reinos existen, tanto sublimes como abisales en el interior de nuestros prójimos, accesibles a través del don sagrado de la tecnología.
Somos arte, producimos arte, en el interior de cada uno de nosotros habita un dios.
Perdón, me puse sentimental, jamás había sentido tantas oleadas de euforia, y tristeza y belleza y felicidad.
Creo que eyaculé en mis pantalones, estoy seguro de que estoy babeando.
Solo con ver estas nubes, estos planetas en formación, vías lácteas de almas, arremolinándose con tanto detalle, ya hace que vivir tenga sentido.
Joder. Mira, un agujero negro, un púlsar, me muevo a la velocidad de la luz por el infinito.
Estoy en contacto con el infinito. La mente humana es un mecanismo divino.
Junkies de todo el mundo pasan por el lobby del inconsciente colectivo antes de acceder, de forma natural, o por teletransportación, a los espacios agenciales.
Después de estabilizarme, y de acostumbrarme a las oleadas de euforia, finalmente hice mi primer salto.
@Praderafango es la mente de un Agente que vivió durante la caída del Muro de Berlín.
No interesa su nombre, interesan los acabados de su casa.
Agente @Praderafango
La luz entra por la ventana en otoño. Me desplacé por un laberíntico apartamento gris de la RDA.
Caminé tocando la textura de una pared con papel de colgadura que resultaba extrañamente familiar.
Los pisos están cubiertos por pasto, otras de fango, fango causado por odio a sí mismo, por tener gordos y tetas y agarrárselas fuerte frente al espejo y pensar en hacerse una cirugía o cortárselas con un cuchillo de pan.
Pobre hombre. Como sería de esperarse, a medida que uno baja las escaleras el edificio cambia un poco.
Visitantes de la ex Unión Soviética, muchachos de Aktau y de Almaty dejaron corroer la tubería con su sola presencia mental y las escaleras tienen grafitis en ruso.
Como una exégesis viviente, las puertas de diversos materiales tienen comentarios, como los que se despliegan en la parte de debajo de un video en YouTube.
Apreciaciones sobre un material o un tipo de chapa, sobre unos vecinos, una mujer de origen árabe que da pecho a un bebé en las sombras.
El comentario de @Johann45 dice: «Se parece a mi nana, recuerdo verla así, le vi el seno, y fue mi primera erección.
Por alguna razón, con solo verla siento ganas de orinar.
Y me sentí culpable. Y he sentido esa carga toda la vida».
La culpa asfixiante de @Johann45 se añade ahora a mi propia vida.
Más que una navegación por las memorias, es una navegación por las emociones.
Lo que hace que la experiencia sea más adictiva es escrolear por esas emociones y traumas.
Pasar de una a la siguiente. El sistema dopaminérgico se inspira con cada emoción nueva que ofrezcan los Agentes.
La parte baja del edificio @Praderafango se había deformado tanto por la contaminación de los usuarios que ya no conservaba casi nada del original.
Pronto pasé por salas con familiares enfermos, recuerdos de una Alemania que ya no existía, de unos amigos que extrañaba, y un beso inesperado con una tía mucho mayor que nos dimos cuando estábamos borrachos; todo se mezclaba extrañamente con haber pasado Ramadán en Aktau, una pelea con un tal Alexei Ivánovich, que me obligó a matar a un gato tirándole una piedra enorme.
¿Por qué hice eso? Agh, las tripas, por todo lado.
La sangre. Y seguía vivo. Seguía vivo el hijueputa gato, maullando de dolor.
¿Por qué hice eso? Dale otra vez, Yuri. Dale otra vez para que no sufra más. ¿O es que no eres hombre?
El navegador se activa en momentos clave. Puedes cambiar de personaje, todos son creados por la mente, cambias el punto de vista, puedes ser Alexei, puedes ser Yuri, Akhmed, o el gato. Mierda, ¡puedes ser el gato!
*
Originalmente, los vegetales parecían totalmente desconectados.
Cada cuerpo y cada cerebro en estado vegetal era su propio universo psíquico.
Pero los mismos investigadores de la Neurological Development Organization descubrieron que el sistema tenía fantasmas.
Y estos fantasmas no pertenecían necesariamente a la vida ni a la memoria de nadie; sin duda, el más famoso de estos fantasmas es La Niña Que Come Vidrio.
Esperemos no encontrarla, porque es una puta pesadilla, el abismo del alma humana.
De hecho, cuando un viaje no sale bien y el psicopompo no logra identificarla en el monitor, a veces la niña te pide que la saques de ahí, o de alguna forma tú mismo crees que debes rescatarla de un accidente en un Mercedes.
Al extraerla de la configuración, la niña reescribe tu mente y tus conexiones neuronales.
Por eso es que, hoy en día, hay tanta gente en el centro de Quito y en otras partes de Latinoamérica comiendo vidrio.
Miradas en trance. Sonrisas rojas y animales.
Tenemos una verdadera crisis sanitaria con los adictos al CADÁVER; son más o menos quince las personas que mueren al día por ingestión de vidrio en todo el mundo.
Y entre ellos, el caso más célebre, el de la doctora Mariela Lugones, quien terminó parcialmente poseída por esa entidad destructiva.
Pero hay más como ella, claro: está la que recita el rosario mientras se clava agujas bajo las uñas porque cree que así Dios la va a perdonar…
por matar a su bebé. También aparece de vez en cuando el chico que se saca el ojo con su propia mano, para mostrarle a su novia que no iba a ver a nadie más que a ella.
Ay, esta gente veía demasiadas telenovelas, y de las malas.
Lo que comprobaron los fantasmas es que los humanos no estamos aislados, estamos interconectados. Los fantasmas son pedazos de memoria de otras personas, y acceden libremente de un lugar a otro.
Psicopompo: A medida que se conectaban más y más personas en estado vegetativo comenzó a volverse evidente que había una red.
Se estaba formando una red psicogeográfica.
El CDVRverso. No solo hecho de las mentes en estado vegetal con funcionamiento parcial, sino de los mismos CDVRnautas.
Cada vez que entramos, contaminamos el espacio.
Lo alteramos. Nuestra psique interactúa con la psicogeografía del inconsciente colectivo, y las interacciones alimentan la riqueza del paisaje y de los Agentes.
O lo deforman, o lo destruyen, o hacen que todo sea cada vez más retorcido.
Lo interesante es que no hay un centro, no hay una autoridad, es un espacio telepático no regulado, no centralizado, y de agencia colectiva que no se puede apagar.
Los humanos estamos conectados telepáticamente, siempre lo hemos estado, a través del campo de ondas Schummann.
Solo que es en un nivel tan inconsciente y profundo que no lo habíamos notado.
¿Sabes que Talbot y Niépce descubrieron la fotografía al mismo tiempo y de forma independiente?
¿Y el neolítico sucedió en América al mismo tiempo que en Eurasia?
Comunidades enteras, cualquier persona capaz de pagar unos cien dólares, en casi todos los países, entran rutinariamente a CADÁVER, y no solo buscan encontrar la belleza en las texturas de la imaginación ajena, sino que ansían saciar perversiones que no sabían que tenían.
Las mentes más codiciadas son las que han experimentado la tortura, la humillación, las mentes de soldados que combatieron en Ucrania que recibieron un balazo un invierno insoportable y se mearon en sus pantalones mientras temblaban; violaciones colectivas, masacres, abuso de menores, mutilación y automutilación en situaciones límite; hay un enamoramiento colectivo con encarnar palestinos que lo perdieron todo.
Es uno de los temas más recorridos, más vividos.
Más deformados. Las visiones, sueños, memorias y otros lugares geográficos inundan, permean y contaminan todo.
Entrar en contacto con eso nos convierte en otros.
Nos volvemos ellos. Ellos se vuelven nosotros.
Es la rarificación del mundo. La sociedad humana está mutando.
Las memorias son intercambiadas libremente, haciendo que recordemos cosas que no vivimos, nos gustan cosas que no sabíamos que existían, se nos ocurren ideas nuevas, somos poseídos momentáneamente por absolutas quimeras de intelectos humanos fragmentados, cosidos, pegados, malvividos.
La sociedad, la estructura familiar, las redes de amigos, la forma como trabajamos y vivimos está ahora invadida, interconectada, por cosas que nos transforman, y nos convierten en algo nuevo.
JF: ¿Nos puedes contar un poco sobre los gigantes? ¿Y nos puedes decir por qué es una crisis?
Psicopompo: La verdad es que no es nada claro. Algo está contaminando más el CDVRverso. Los gigantes que mencionas están apareciendo por todos lados. Seguro te vas a encontrar con uno.