Brody, millonario y protector (Hermanos McRae. Herederos millonarios nº 3) Extra
100%

Extra

Bella

—Vale, empieza a hablar —le ordené a Sue con curiosidad divertida nada más sentarnos en nuestra mesa favorita del pequeño restaurante vegetariano donde habíamos quedado—. Desde que me mandaste ese mensaje tan críptico llevo toda la mañana comiéndome la cabeza. ¿Qué ha pasado?

Sue respiró hondo, echó un vistazo rápido alrededor y se inclinó hacia mí con una sonrisa traviesa.

—No te lo vas a creer.

—Pruébalo —respondí riéndome mientras daba un sorbo a mi té.

Sue se aclaró la garganta y se sonrojó un poco.

—¿Te acuerdas de lo que te conté sobre esa app de citas que me descargué?

—Sí. Dijiste que estabas intentando conocer a alguien para practicar y mejorar en... —bajé la voz, divertida— ya sabes, temas sexuales.

Sue asintió con una pequeña mueca de vergüenza.

—Exacto. Pues hace un par de noches quedé con un chico con el que llevaba días hablando. Por mensajes parecía simpático, aunque tampoco era Brad Pitt, claro. Pero cuando llegó...

Fruncí un poco el ceño.

—¿Qué pasó? ¿Te hizo algo?

—¡No! —respondió enseguida—. No fue eso. Simplemente era un auténtico desastre. Te juro que no había visto a nadie tan aburrido, grosero e insoportable desde aquel tipo con el que salí hace un par de años. ¿Te acuerdas?

—Oh, sí que me acuerdo —respondí divertida—. El horroroso de la colección de sellos.

Sue soltó una risa.

—Pues este era incluso peor. Tan pesado que no sabía cómo quitármelo de encima sin montar una escena. Y justo cuando estaba a punto de perder toda esperanza, lo vi.

Alcé una ceja, intrigada.

—¿A quién?

—A Liam McRae.

Abrí mucho los ojos.

—¿Liam? ¿Nuestro Liam? ¿El hermano de Brody?

—El mismo —dijo Sue con una risita—. Estaba solo en la barra y, en cuanto lo reconocí, no me lo pensé dos veces. Me acerqué, y le pedí ayuda discretamente. En serio, Bella, me salvó la vida.

Sonreí al imaginarme la escena.

—¿Y cómo reaccionó Liam?

—Como un caballero —respondió, claramente impresionada—. No solo me ayudó a librarme del tipo insoportable, sino que luego nos quedamos hablando y tomando algo. Bueno... bastante más que algo. Liam es muy distinto a como yo pensaba.

—Lo es —admití con cariño—. Es un buen tipo.

Sue se sonrojó todavía más.

—Lo mejor fue que empezó a preguntarme qué hacía allí y, no sé cómo, acabé contándole lo de mi plan para mejorar en las relaciones sexuales. Te juro que no sé de dónde saqué el valor, pero Liam es de esas personas que hacen que te sientas cómoda contándole cualquier cosa.

—Eso es verdad —dije con suavidad, animándola a seguir.

Sue se mordió el labio inferior, claramente avergonzada y emocionada a la vez.

—Bueno... después de soltarle todo eso, Liam se quedó mirándome unos segundos con esa sonrisa suya tan... desconcertante. Y entonces dijo: «Si quieres practicar de verdad y aprender en serio, quizá debería ayudarte alguien con experiencia. Alguien como yo».

Abrí más los ojos, notando cómo se me escapaba una sonrisa.

—¿Liam te propuso ayudarte con... eso?

Sue asintió despacio, todavía mordiéndose el labio, con una sonrisa nerviosa y traviesa asomándole en la boca.

—Sí. Y añadió que él estaba disponible y encantado de compartir sus conocimientos.

Solté una carcajada asombrada, tapándome la boca con la mano.

—No me lo puedo creer. ¿Y tú qué le dijiste?

Sue bajó la vista, con las mejillas completamente encendidas.

—¿Que podía decirle? Pues que aceptaba. No todos los días alguien como Liam McRae se ofrece a ser tu profesor sexual.

La miré unos segundos más, entre divertida y sorprendida, antes de echarme a reír.

Algo me decía que mi mejor amiga estaba a punto de meterse en un lío del que no iba a querer salir en muchísimo tiempo.