Bestia (Bestia nº 1) Capítulo 47 #3
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Capítulo 47 #3

Harry suelta una maldición y nuestras frentes se unen. El semáforo ya se ha puesto en verde, pero se da el lujo de depositar otro beso antes de acomodarse en el asiento y conducir por el tráfico de la ciudad.

—Solo para que lo sepas —dice mientras vira por una avenida—, no voy a llevarte a un hotel.

Me niego rotundamente a permitir que pases la noche en un lugar como ese.

—Abro la boca para protestar, pero su mano se estira para tomar la mía y entrelaza nuestros dedos—.

Aún tenemos muchas cosas que hablar y tengo algo por lo cual compensarte.

No entiendo qué demonios dice que debe compensarme. Entonces me dedica una mirada significativa y me guiña un ojo, mientras una sonrisa juguetona se desliza en sus labios.

El calor invade todo el cuerpo solo porque ahora sé de qué está hablando y trato, desesperadamente, de suprimir todos los recuerdos de la noche anterior para no ruborizarme hasta la médula.

—No voy a volver a hacer eso contigo —mascullo, tratando de sonar enojada, aunque sé que no lo logro—. Me abandonaste por la mañana. Fue horrible.

—Eso es, precisamente, lo que deseo compensar, amor. —Alza mi mano y deposita un beso en el dorso—. Quiero hacerlo de nuevo, para despertar a tu lado.

La vergüenza no disminuye, pero el vestigio de humor en su voz hace que me relaje considerablemente.

—Tonto.

—Hermosa.

—Que me llames hermosa no quita el hecho de que eres un tonto.

—Y que me llames tonto no disminuye el hecho de que te amo, amor. Con toda mi jodida alma.

Una pequeña risa brota de la garganta y su sonrisa se ensancha, dejando ver todos sus dientes.

—Te amo —digo, porque realmente quiero que lo sepa.

—Vamos a casa, amor —susurra—. Vamos a recuperar el tiempo perdido.

—Duerme —la voz de Harry resuena en la oscuridad de la habitación.

Estamos acurrucados el uno junto al otro, completamente desnudos.

El cabello húmedo por el sudor se me pega a la nuca de manera incómoda, pero no me atrevo a moverme ni un milímetro.

La absurda idea de volver a despertar y que se haya ido no me ha dejado tranquila desde hace un rato. No puedo dormir debido a eso.

—No quiero —susurro en voz queda y tímida.

Un beso es depositado en mi sien, y cierro los ojos al sentir el contacto de sus labios cálidos contra la piel.

—No me iré —susurra—. Estaré justo aquí mañana por la mañana.

No respondo.

Mi brazo se aprieta en su cintura con más fuerza y pego el cuerpo al suyo sin dejar un solo espacio entre nosotros.

La calidez y suavidad de su piel son reconfortantes.

Jamás había estado así con nadie. Jamás me había acurrucado contra el pecho de un hombre desnudo.

Jamás me había sentido así de cómoda conmigo misma en toda la vida…

—No tienes idea de cuánto tiempo me tomó armarme de valor para salir de aquí esta mañana —dice en voz baja y dulce—.

Se sentía incorrecto dejarte de esa manera, pero, si te veía a los ojos, no iba a tener el valor de poner un pie fuera de aquí.

Es por eso que decidí no despertarte. —Una pequeña risa brota de sus labios—. De cualquier modo, no pude irme.

—Me alegra que no lo hicieras —susurro y deposito un beso suave en su hombro—. Dolió un infierno despertar y ver que te habías ido.

El silencio se asienta entre nosotros, dejándonos reflexionar sobre todo lo ocurrido en menos de veinticuatro horas.

Aún no sé cómo voy a decirle lo de Anne sin que quiera matarme por romper mi promesa. Aún no sé cómo voy a arreglar las cosas con Kim mañana. No sé qué pasará con el cambio de decisión de Harry ni las consecuencias que traerá a su vida; sin embargo, trato de no pensarlo demasiado.

Deseo enfocarme en este instante. En este precioso momento de paz y tranquilidad que ha llegado a mi vida. Trato de aferrarme a la felicidad que me da estar cerca de Harry una vez más.

—Escápate conmigo, Maya —el susurro ronco de Harry me saca de mis cavilaciones.

Una risa corta se me escapa.

—Bobo.

—Hablo en serio —la seriedad en su voz hace que alce la cara para mirarlo.

Todo vestigio de humor se ha esfumado de su rostro—.

Sé que esta no es la manera de arreglar las cosas, pero es lo único que puedo ofrecerte.

Huir lejos de todo y tratar de empezar desde cero es lo único que se me ocurre para alejarme de toda la mierda en la que estoy estancado.

Es lo único que se me ocurre para poder estar cerca de ti sin que quieran hacerte daño. Escápate conmigo, Maya.

El miedo se detona, pero trato de mantenerlo a raya.

No le temo a marcharme con él, pero sí a todas las dificultades que pueden presentarse al irnos de manera tan precipitada. Todo eso, sin tomar en cuenta que Anne está enferma. No quiero que pierda la oportunidad de estar con ella el mayor tiempo posible.

—Sé que suena precipitado —continúa—, pero lo tengo todo planeado.

He estado guardando mucho dinero y he invertido un montón en la empresa pesquera.

Solo así pude abrir una cuenta de banco y meter todo el dinero que hago con Rodríguez.

Antes no podía abrirla porque no tenía modo de comprobar los ingresos que recibía.

Ahora puedo hacerlo por medio de la compañía pesquera.

—Espera por una respuesta, pero me siento incapaz de decir nada—.

He ahorrado mucho dinero. Lo suficiente como para asentarnos en algún lugar muy lejos de aquí y vivir unos cuantos meses.

He planeado esto durante mucho tiempo, Maya, y si aceptas venir conmigo, prometo no fallarte nunca.

Prometo estar contigo siempre y hacer que nada te falte.

El miedo se arraiga en mis huesos con tanta intensidad que, por un momento, creo que voy a vomitar. Es una locura. Mil cosas podrían salir mal con ese plan, pero no quiero que se vaya. No sin mí. No cuando deseo que las cosas entre nosotros funcionen como se debe.

—Suena bastante arriesgado.

—Pero puede funcionar. Huye conmigo, Maya —la súplica en el tono de su voz hace que el corazón duela.

—Planeemos esto con tiempo —pido, con un hilo de voz—. Debemos hacerlo de la mejor manera posible.

—¿Eso es un sí? —el alivio tiñe sus facciones.

Dudo unos instantes, insegura de qué decir.

El debate interno colisiona en mi sistema, y trato de mantener la calma.

Quiero estar con Harry. Quiero que su pasado y su presente dejen de interponerse entre nosotros y estar a su lado por siempre. Quiero esto, con él, por el resto de mis días, pero en este momento no puedo dejar de pensar en lo que dijo Anne. Harry necesita saberlo. Necesita estar con ella…

«No lo hagas. Es peligroso. Van a terminar matándote». Añade la voz en mi cabeza, pero trato de ignorarla. Trato de ignorarla porque quiero creer en el panorama que Harry imagina. Porque quiero creer que es posible que salgamos bien librados de todo esto.

—Sí —digo, con un hilo de voz, a pesar del miedo y de la promesa que le hice a su madre, y un peso extraño se asienta en la boca de mi estómago.

No estoy muy segura de qué es lo que acabo de hacer, pero no puedo dejar que el pánico me paralice.

No cuando estoy dispuesta a todo por estar a su lado.

Después de todo, fui yo quien le pidió que intentara alejarse de ese mundo.

Fue por mí por lo que se quedó alrededor.

No quiero dejarlo solo ahora que lo está intentando. No puedo hacerlo.