Capítulo 39 #2
—¿Dónde estabas? —La voz de Kim es un susurro ronco y profundo—. ¿Por qué te fuiste? ¿A dónde diablos fue Harry cuando los dejé solos?
Entonces, lo dejo ir… Las lágrimas no dejan de salir, y las palabras suenan arrebatadas y apresuradas cuando se me escapan y se lo digo todo. Absolutamente todo…
El abandono de mamá, el alcoholismo de mi papá, las violaciones, los golpes, el miedo, el horror, el asco, las ganas de morir, la aparición de Harry, su pasado, el mundo de mierda en el que está metido, Tyler, las chicas que me golpearon… Todo.
Ya no puedo más. No puedo con esta carga yo sola. Es demasiado para mí. No quiero ser más esta chiquilla asustada que depende de los demás para estar bien. Quiero dejar de tener miedo. Estoy harta de sentir miedo.
No me atrevo a mirar a Kim. No me atrevo a mirar a la única amiga que tengo porque me enferma la idea de ella sintiendo asco de mí. Sintiendo lástima por mí…
—¿Lo mató? —La voz de Will es la que rompe el silencio. Habla sobre Harry y Tyler.
—No lo sé… —suelto, en un susurro tembloroso.
Mi amiga no ha dicho ni una sola palabra. Ni siquiera se mueve de su lugar.
—Maya —dice Will—, necesitas alejarte de él.
No es sano ni para ti, ni para nadie. ¿Qué sigue?
¿Que traten de matarte? ¿Que quieran desaparecerte del mapa?
... —Sus palabras son como sal sobre una herida abierta—.
Y no estoy diciendo que Harry es una mala persona.
Tampoco estoy diciendo que va a hacerte daño, porque se nota a leguas cuánto te quiere; pero no es sano para ti estar con un chico tan inestable como él.
—Suena amable, pero severo al mismo tiempo—.
Dudo mucho que cualquier chico sea bueno para ti ahora mismo.
Necesitas ir a terapia. Necesitas encontrar paz y tranquilidad.
Necesitas estabilidad sentimental, y es claro que Harry no puede darte eso porque tampoco él es una persona estable.
Agacho la mirada y me trago un sollozo.
—A veces el amor no es suficiente —continúa—. Puedes amar a una persona con todo tu ser, pero si esa persona no te hace bien, no puedes quedarte. Es insano.
Sé que tiene razón. Sé que Harry es un chico volátil. Que hay muchas cosas que desconozco respecto a él, y que todas y cada una de ellas son escalofriantes y aterradoras. Siento que lo conozco y, al mismo tiempo, siento que no lo hago en lo absoluto.
El nudo en mi garganta se aprieta, la cabeza me duele y las lágrimas reanudan su marcha una vez más. Sé qué es lo que tengo que hacer. Sé qué es lo correcto para mí…, pero no quiero hacerlo.
La cama se hunde bajo el peso de alguien, y unos brazos cálidos y delgados se envuelven alrededor de mis hombros. Entonces, el aroma familiar de Kim llega a mí. Sin embargo, me toma unos segundos devolverle el gesto.
—Crece, Maya —susurra contra mi oído—. Es tiempo de que lo hagas. Las decisiones más difíciles son las que más cosas buenas traen a nuestras vidas. Vencer a nuestros miedos más grandes es lo que más nos fortalece. No tengas miedo a estar sin él. Puedes con eso y más.
—Lo quiero tanto… —susurro, en un sollozo suave.
—Lo sé, cariño —me cepilla el cabello en un gesto maternal—, pero no puedes seguir así.
No puedes permitir que te arrastre a ese mundo.
Si te quiere a su lado, debe dejarlo. Si te quiere a su lado, debe ser una persona diferente a la que es ahora.
Debe dejar sus odios y resentimientos en el pasado, porque así solo va a arrastrarte a un lugar oscuro.
Uno más oscuro que ese del que ya has escapado.
—Él me sacó de ese lugar —aclaro.
—Y te hundirá en otro peor si no haces algo al respecto.
—No quiero dejarlo —sueno patética.
—¿Y quieres estar con él a pesar de todo? ¿A pesar de haber bañado con gasolina a un tipo? ¿A pesar de no saber si asesinó a alguien?
—Él hizo eso por mí —medio sollozo.
—Y sin embargo no lo justifica. Nada justifica un acto tan inhumano.
Pudo haber ido a levantar una denuncia. Pudo haber hablado sobre su trabajo y enfrentar las consecuencias de sus actos.
—Se aparta de mí y me mira a los ojos—. Harry podría salir de ese mundo si quisiera.
Podría enfrentar un proceso legal y ayudar a la policía a dar con su jefe.
Hasta donde yo sé, podrían dejarlo en libertad por cooperar con las autoridades y, si es verdad que no ha matado a nadie, podría salir completamente limpio de todo esto.
¿Por qué no denunciar entonces? ¿Por qué hacer justicia por su propia mano?
¿Por qué hacer las cosas de la manera incorrecta?
—Es que…
—No lo justifiques, Maya. —Hay lágrimas en los ojos de Kim—. Sé que estás enamorada, pero no trates de justificarlo. No hizo eso por ti. Lo hizo por él. Para demostrarle a ese tipo quién es Bestia y de qué es capaz.
Por más que me cueste aceptarlo, sé que Kim está en lo correcto. Harry debió actuar diferente a como lo hizo. Debió controlarse y hacer las cosas de otro modo.
Ahora mismo, no sé qué pensar. Necesito paz y tranquilidad. Necesito tomar un respiro y aprender a cuidar de mí misma —aunque no esté muy segura de cómo hacer eso—. He pasado tanto tiempo asustada y angustiada, que ya no sé ser de otra forma…
—¿Harry sabe dónde estoy? —Hablo, después de un largo silencio.
Mi vista se posa en el chico junto a la puerta y este niega con la cabeza.
—Kim quería hablar contigo antes de decirle dónde estabas —dice—. Me pareció prudente no llamarle, ya que él tampoco nos había dicho a dónde fue y por qué te dejó sola en el apartamento.
Asiento, incapaz de pronunciar palabra alguna.
—¿Quieres que le llame? —Kim pregunta con suavidad, pero niego con la cabeza.
—No —digo, en medio de un sollozo—. Aún no, por favor.
—Eventualmente, sabrá que te encontramos —Will habla—. Tendremos que decírselo.
—No quiero hablar con él aún. —Miro a mi amiga, con súplica—. No puedo.
Ella me regala una sonrisa tranquilizadora y aprieta mi mano entre la suya.
—Le diré que te hemos encontrado en un hospital del centro, pero que no nos dejan pasar a verte, ¿de acuerdo? —propone, y meneo la cabeza en un asentimiento torpe—. Prometo que lo mantendré a raya hasta que te aclares.
Limpio las lágrimas que manchan mis mejillas y murmuro un débil «gracias», antes de que ella cambie el tema hacia un lugar más seguro.
Habla acerca de los lugares a donde fue a buscarme y de cuán angustiada estuvo cuando cayó la noche y no volví. Incluso, bromea con Will acerca de cómo sugirió ir a buscarme en todos los bares de la ciudad, aun sabiendo que no bebo ni una gota de alcohol.
Sé que trata de distraerme, pero no puedo dejar de darle vueltas al asunto de Harry.
No sé qué demonios voy a hacer cuando tenga que enfrentarme a él.
No sé si estoy dispuesta a pasar por alto lo que vi, o si voy a hacer como si nada hubiese ocurrido, lo único que sé, es que necesito paz.
Encontrarme a mí misma. Dejar de ser esta niña miedosa y asustada, y alejarme de todo eso que me hace daño.
Necesito poner distancia entre Harry Stevens y yo de una vez por todas.