Bestia (Bestia nº 1) Capítulo 15 #2
21%

Capítulo 15 #2

—¿Hablas en serio? —grita de vuelta. Asiento con timidez y ella me guiña un ojo—. ¡Cuenta con ello!

Entonces, desaparece por la gran puerta doble.

El resto del día pasa a una velocidad alarmante y, por una parte, lo agradezco. No quiero pensar demasiado en Harry y, mantenerme ocupada, es de gran ayuda. Kim y Fred fueron sancionados por Donna por estar charlando en horario de trabajo, y tomaron una botella de vino caro en venganza.

Sé, de antemano, que van a meterse en problemas mayores si alguien los descubre, pero no me atrevo a aguarles la fiesta con algún comentario moralista.

Al terminar la jornada, Kim, Fred y yo, caminamos juntos hasta el parque más cercano. Una vez ahí, destapan el vino y empezamos a beberlo. Nunca he sido una chica bebedora; de hecho, el alcohol es una de las cosas que más odio en la vida, pero el sabor del licor de uva robado es la gloria.

Fred habla acerca de su pareja, John, y de la cantidad de problemas que han tenido los últimos meses a causa de la infidelidad por parte de mi compañero de trabajo.

Al parecer, Fred conoció a una chica durante sus vacaciones en México y se acostó con ella en la ausencia de John.

La desconfianza por parte de su pareja ha llegado hasta un punto insostenible, pero tampoco puedo culparlo.

Yo tampoco podría confiar de nuevo en alguien que me ha traicionado de esa forma.

Cuando Kim empieza a despotricar en contra de John, tengo que salir en su defensa y enfrentar a Fred. Le pregunto a ambos si confiarían en alguien después de una infidelidad y, tanto él como Kim, me dan la razón. Es imposible que algo cambie.

Entonces, Fred llora, y Kim y yo lo abrazamos sin decir nada.

Media hora más tarde, mi amiga llama a Will para que pase a recogerla.

Se han ofrecido a darme un aventón a casa, lo cual agradezco, ya que pasan de las once de la noche, y no quiero caminar hasta allá.

Cualquier calle a esta hora es peligrosa y no quiero tener que enfrentarme a algún asaltante por mi cuenta.

—¿Estás seguro de que no quieres que te llevemos? —Kim pregunta a Fred, mientras subo al asiento trasero del auto, y saludo a Will con un beso torpe en la mejilla.

Bajo la ventanilla para escuchar la respuesta del chico con el corazón destrozado.

—... y no vivo muy lejos. Mejor nos vemos mañana. —Apenas alcanzo a escuchar la última frase.

—De acuerdo. —Kim no suena muy convencida de dejarlo marchar así de alcoholizado, pero me da la impresión de que no va a ser posible hacerlo cambiar de parecer.

—¡Hasta mañana, perras! —Nos grita a lo lejos y nosotras gritamos una despedida en respuesta.

Cuando Kim entra del lado del copiloto, lo primero que hace es plantar un beso en la boca de su novio. Él gruñe algo incomprensible y yo aparto la mirada para no sentirme como una intrusa en su momento romántico.

Una vez terminado el beso, Will arranca el auto y me pregunta cómo llegar al edificio donde vivo.

El tipo es bastante agradable y se nota a leguas que está loco por Kim.

Ella también luce muy enamorada. No puedo evitar sentir un poco de celos por ellos.

Me encantaría que alguien me mirara de la misma forma en la que Will mira a mi amiga.

Al llegar al edificio donde vivo, bajo del auto y agradezco el aventón.

Will anuncia que no va a irse hasta que me vea entrar y una risa brota de mi garganta por su absurda preocupación; sin embargo, lo dejo pasar.

Kim, por otro lado, promete llegar temprano al trabajo mañana y ruedo los ojos al cielo, porque sé que eso no va a ocurrir.

Antes de entrar al complejo habitacional, echo una mirada rápida a la calle. Sé que estoy buscando la vieja camioneta de Harry; sin embargo, la decepción me invade cuando no la encuentro por ningún lado.

Corro la vista una vez más por la acera solo para comprobar la ausencia del vehículo y, entonces, me despido con un gesto de mano de mis acompañantes.

Subo las escaleras lo más rápido que puedo, y no es hasta que estoy en la entrada del apartamento del chico al que apodan Bestia, que me siento un poco más relajada. Cuando entro, me toma dos segundos comprobar lo que ya sé: Harry no se encuentra.

El lugar está en completa oscuridad y no hay indicios de movimiento por ningún lado.

Aprovecho el momento de soledad para prepararme un emparedado antes de encaminarme a la habitación de Harry y tomar una ducha.

Una vez lista para irme a la cama, cierro la puerta y echo el pestillo antes de acostarme a dormir.

Han pasado casi dos semanas desde la última vez que Harry y yo entablamos una conversación real.

Hace unos días le di el dinero que quedé de pagarle por dejarme quedar aquí, y me encargué de liquidar el recibo de la luz sin su permiso.

Se puso como loco cuando se enteró. Puedo asegurar que, si hubiese podido estrangularme con la mirada, lo habría hecho.

Ninguno de los dos ha hecho el esfuerzo por acercarse al otro después de eso.

Hace unas noches llegó borracho. Una chica lo acompañaba.

Traté de ignorar su escote pronunciado y el hecho de que su minifalda apenas cubría su trasero.

Quería gritarle que se fuera, pero me limité a ayudarla a acomodar a Harry en uno de los sillones.

Creí que iba a quedarse; sin embargo, se marchó. Argumentó que solo lo había traído en su coche desde el bar donde se había emborrachado, y después de eso, se fue.

La convivencia con Harry es casi nula desde entonces. Procura nunca estar cuando yo estoy y, cuando es inevitable que ambos estemos en casa en el mismo horario, hace como si no estuviese ahí, justo en la misma habitación que él.

No sé cómo sentirme al respecto. Una parte de mí quiere romper el hielo y hablar, pero otra sigue esperando que sea él quien ceda y busque la manera de acercarse.

Esta tarde salí temprano del trabajo porque muero de cansancio. No tengo ánimos de hacer horas extras y lo único que quiero es llegar a casa a dormir.

Camino por las calles cercanas al complejo habitacional, con la cabeza puesta en mil cosas y en nada al mismo tiempo.