Besos Robados Capítulo Diecisiete #3
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Capítulo Diecisiete #3

Nos sirvieron las tortitas en un abrir y cerrar de ojos.

—Mmm —murmuró tras el primer bocado. Les había puesto mantequilla de cacahuete y sirope de caramelo. Yo había optado por mermelada de fresa y sirope de arce—. Está muy bueno, pero ni de lejos tan delicioso como el de Fanny.

—Estoy de acuerdo —repuse.

Ver comer a Hannah era una gozada. Parecía saborear cada bocado. Cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia atrás solo un poco. Luego los abrió y se sorprendió al ver que la estaba observando.

—¿Pasa algo? —preguntó.

—No, ¿por qué?

—Entonces, ¿por qué me miras así?

—Me gusta mirarte. Eres perfecta.

Entreabrió los labios y al instante bajó la mirada hacia el plato:

—No, qué va.

Le rodeé los hombros con un brazo y acerqué la boca a su oído:

—¿Quieres que te lo demuestre?

—Una parte de mí quiere decir que sí, solo porque tengo curiosidad por saber cómo lo demostrarías.

—Podría empezar a demostrártelo ahora mismo, pero correríamos el serio peligro de no volver a la oficina.

—Ah, ya veo por dónde va esto. —Me miró—. Quieres volver a acostarte conmigo.

La miré, colocándole un dedo bajo la barbilla:

—Por supuesto, pero es mucho más que eso.

Se llevó la mano a la frente y me di cuenta de que el sol le daba directamente en los ojos. Eché un vistazo a mi alrededor y vi una mesa bajo una sombrilla. Era la última libre a la sombra.

La señalé con la cabeza:

—Vamos allí.

En cuanto retiré los platos de la mesa, me di cuenta de que otra pareja también le había echado el ojo, pero estaban más lejos que nosotros.

Llegamos los primeros.

—Qué rápido —dijo Hannah, mirando a la otra pareja—. Parecía que estabas dispuesto a pelearte con ellos si llegaban antes.

—Pues no estás tan equivocada —aseguré—. No quiero que te quemes con el sol.

Me miró con ternura y luego volvió a centrarse en su plato. Terminamos las tortitas unos minutos más tarde.

—Técnicamente, mi descanso dura otros veinte minutos —murmuró—. ¿Qué quieres hacer? ¿Volvemos a la oficina?

—Hoy ya no voy a volver a la oficina. Tengo que llevar a Jeremy al entrenamiento de fútbol.

Puso cara de pena:

—Ah. Vale.

—¿Y esa cara?

—Nada. Esperaba que me robaras un beso o algo así antes de que tuviera que volver a mi escritorio.

—Por supuesto que lo haré, joder —respondí. Y entonces le cogí la mano, me puse delante de ella y eché un vistazo a mi alrededor.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó.

—Buscando un sitio donde no nos vean.

—¿Para besarnos? —preguntó incrédula.

—Sí.

—Más vale que merezca la pena. A ver… que no es apto para menores.

—Ni un poco. —La guié hacia otra zona repleta de árboles, no solo porque allí quedábamos ocultos a la vista, sino porque se estaba mejor a la sombra.

Justo en ese momento, mi móvil vibró al recibir un mensaje. Por instinto, lo saqué. Tendría que ponerlo en modo avión cuando estuviera con Hannah a partir de ahora. No quería que nadie nos molestara.

El mensaje era de Duncan.

Duncan: La SEC ⁠ 2 quiere investigar unas transacciones que han marcado como sospechosas.

Fruncí el ceño, puse el móvil en silencio y lo metí en el bolsillo trasero del pantalón.

Eso iba a ser un rollo. La SEC solía hacer ese tipo de cosas.

Nos habían auditado varias veces a lo largo de los años y nunca habían encontrado nada.

Tampoco esperaba que encontraran nada ahora.

Pero, aun así, no era ningún plato de buen gusto tenerlos en la oficina.

—¿Malas noticias? —preguntó Hannah, dándose la vuelta para quedar justo frente a mí.

—Noticias molestas. Nada de lo que quiera hablar ahora.

—Vale.

Me dedicó una sonrisa seductora. Fue suficiente para hacerme olvidar todo lo demás.

Normalmente, en cuanto sabía que venía la SEC, avisaba a la junta directiva y advertía a los clientes.

A veces los medios de comunicación se enteraban y entonces cundía el pánico.

Pero en ese momento, lo único que quería era centrarme en Hannah.

Me puso las manos en los hombros mientras se ponía de puntillas. Luego me presionó la espalda con los dedos. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba tenso, pero me relajé al instante con su contacto.

Me incliné y la besé con pasión. Mis instintos actuaban por su cuenta cuando se trataba de Hannah. La besé hasta que su respiración se aceleró y le flaquearon las piernas, pero seguía con ganas de más. Quería perderme en ella; sin embargo, eso tendría que esperar hasta la noche.

Tenía un plan.

1   Nota del traductor: El Balboa Park de San Diego es un vasto oasis urbano de 485 hectáreas que combina naturaleza, ciencia y arte.

Famoso por su arquitectura colonial española, alberga 17 museos, preciosos jardines, teatros y el mundialmente conocido Zoológico de San Diego.

Es un vibrante núcleo cultural y recreativo.

2   Nota del traductor: La SEC ( Securities and Exchange Commission , o Comisión de Bolsa y Valores) es la principal agencia del gobierno de Estados Unidos encargada de regular los mercados financieros, supervisar las bolsas de valores y proteger a los inversores del fraude y la manipulación.