Besos Prohibidos (Los Hermanos Sterling 2) Epílogo
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Epílogo

DUNCAN

Como cada verano, llevaba a Jeremy a Dublín para que pasara tres semanas con su madre. Ese año no fue la excepción, la única diferencia fue que Riley viajó con nosotros. Aprovecharíamos esas tres semanas para viajar.

—Cariño, ¡qué alto estás! —exclamó Shona al verlo—. Y tú debes de ser Riley. Encantada de conocerte en persona —dijo antes de estrecharle la mano.

Jeremy miró a su madre emocionado:

—¿Cuándo vamos al zoo?

—En un rato, pero ya tengo las entradas —respondió entre risas—. Ven, que tengo una sorpresa para ti.

—¿En serio?

—Sí, está en tu habitación.

Jeremy entró corriendo sin siquiera mirarnos.

—No ha cambiado nada, ¿verdad? —comentó Shona.

—Ya ves… le sigue gustando el zoo, y sigue pasando olímpicamente de mí cada vez que lo dejo con mis hermanos o contigo.

—Gracias a los dos por traerlo. Riley, gracias por venir también. ¿Os quedáis en Dublín estas semanas? ¿Queréis quedar para pasear o cenar?

Negué con la cabeza y rodeé los hombros de Riley, besándole la sien:

—No, gracias. Vamos a aprovechar para viajar por Europa. Mañana temprano tenemos el primer vuelo, y hoy daremos un pequeño paseo por la ciudad.

—Me alegro mucho por vosotros —sonrió—. Lo digo en serio. Nunca había visto a Jeremy tan feliz.

—¡Papá! —volvió eufórico a la puerta— ¡Mi habitación es enorme y está toda decorada de Spiderman , como la de casa!

Shona nos guiñó un ojo mientras abrazaba a Jeremy.

—Sabía que te gustaría.

—Bueno, nosotros nos vamos —dije—. Puedes llamarnos cuando quieras, estaremos casi siempre en la misma zona horaria.

—Vale, yo vuelvo con Spiderman —respondió, corriendo por la casa. Ni siquiera pudimos darle un abrazo como es debido, pero entendía su entusiasmo.

—¿Qué pasa? —pregunté al ver que ella sonreía y miraba a su alrededor.

—No me puedo creer que estemos aquí. Estaba deseando hacer este viaje y pienso disfrutarlo al máximo. —Su alegría y curiosidad eran contagiosas—. ¿Qué tal ha sido ver a tu ex?

Me encogí de hombros.

—Cada vez que venía a traer a Jeremy, me invadía un poco de culpa… por no haberlo intentado, por no haberme esforzado lo suficiente para que lo nuestro funcionara. Pero ahora entiendo que todo sucedió tal y como tenía que ser, para que pudiera conocerte y tener esta vida tan maravillosa.

—Qué romántico eres.

—Lo digo en serio.

Al principio, pensé en llevarla a París y Londres y visitar los sitios más románticos de Europa. Pero Riley me sorprendió al decir que su sueño era conocer Escocia.

—Me chiflan los castillos medievales encantados —dijo—. Y además, soy fan de Harry Potter , y me encantaría conocer Edimburgo.

—Lo que mi chica quiera —le aseguré.

—Nunca me cansaré de escuchar eso.

—Pues que sepas que no pienso dejar de decirlo.

Pasamos una noche en Dublín antes de coger un avión a Edimburgo.

Una vez en el centro de la ciudad, me llegó un mensaje al teléfono y me quejé:

—¿Qué pasa? —preguntó Riley.

—Griffin ha salido en una página web del corazón —dije, y giré el móvil para que lo viera.

“La última conquista de uno de los solteros más codiciados de la ciudad”.

—Mmm… supongo que toda publicidad es buena, ¿no? —dijo para salir del paso.

—No lo veo así, mi hermano debería ser más cuidadoso. No creo que esto lo beneficie en absoluto.

—¿Por qué no?

—No lo sé —negué con la cabeza—. Pero no es precisamente “buena publicidad”.

Riley dudó un momento antes de decir:

—Creo que no deberías darle tanta importancia.

—Lo intento.

—No todo el mundo puede controlarlo todo.

—¿Me lo estás reprochando? —pregunté, levantando una ceja.

—No he dicho eso.

—Ya, ya… —me reí y la atraje hacia mí.

—Tus otras cualidades son tan buenas que lo compensas, creéme.

—Menos mal —dije tras soltar una carcajada.

Mi teléfono volvió a sonar. Todos mis hermanos habían visto el artículo y se estaban metiendo con Griffin.

Knox: Griffin ataca de nuevo. A este paso, la gente pensará que eres el más picaflor de todos los Sterling.

Wyatt: ¿Y a quién le importa?

Finn: ¡A mí me importa!

Chase: Tendrías que pasar desapercibido y no llamar tanto la atención.

Griffin: ¿Podéis dejarme en paz?

Empecé a responder el mensaje, pero luego decidí no hacerlo y guardé el teléfono en el bolsillo.

Riley sonrió de oreja a oreja:

—¿Qué? ¿No le vas a decir nada?

—No, tienes razón. Voy a darle un respiro. Además, tengo cosas más importantes que hacer… como asegurarme de que este sea el viaje de tus sueños.

Acto seguido, la detuve en la acera y la besé apasionadamente, ignorando las miradas indiscretas de los transeúntes.

Riley era la pieza que faltaba para completar mi vida.