Bajo la Tutela de mi Tío CAPÍTULO 1
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Bajo la Tutela de mi Tío

Bajo la Tutela de mi Tío

Por Sexy Peach 69

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CAPÍTULO 1

DANTE MORETTI

Bastó una llamada para que todo cambiara. Mi hermano era un hombre débil, que se unió a una mujer problemática. Ahora, ambos están sepultados en algún rincón del continente americano.

No es que eso me incomode, ya que han pasado quince años sin contacto alguno y él entró en el limbo de mi mente.

Lo que me enfurece es saber que olvidó a su propia hija, encerrada en un internado en Suiza, y dejó ese problema en mis manos.

Soy el mejor médico psiquiatra del país. Controlo con mano firme el lugar temido por las autoridades e aislado de la sociedad.

Es aquí donde realizo mis pruebas, donde invado la mente de los psicópatas que asolaron los informativos. No puedo darme el lujo de criar a un niño.

Mis ojos recorren la parte externa del castillo gótico, construido en un acantilado y restaurado por el gobierno para ser usado como prisión para los criminales más temidos de Europa.

La niebla densa cubre parte del paisaje, dando un aspecto aún más sombrío al lugar que es conocido como un hospital psiquiátrico, pero que, en realidad, no es más que una cadena perpetua para quien es ingresado aquí.

El coche negro aparece en la carretera restringida. Sigo cada metro, consciente de que necesito encontrar un lugar para dejar a mi sobrina y, así, poder volver a mi trabajo.

La trabajadora social es la primera en salir. Su traje de chaqueta beige y arrugado habla más de ella de lo que la mujer puede imaginar.

Está sobrecargada. Los hombros encorvados denuncian su apatía y el moño rígido muestra que aún necesita demostrar su autoridad.

Extiende la mano hacia la parte interna del coche y pongo los ojos en blanco, listo para enfrentarme al niño de la única fotografía que Eduard fue capaz de enviar a mis padres.

Zapatos negros, estilo merceditas, aparecen bajo la puerta del vehículo. Calcetines blancos completan el conjunto. Es lenta, y me irrito aún más con la situación.

¿Qué voy a hacer con un niño?

Mis padres murieron hace dos años. No tengo familia y sé que, ahora, necesito encontrar un lugar para la pequeña.

Mis pensamientos, sin embargo, se ven eclipsados por la visión de la mujer deslumante que ahora está de pie al lado del coche.

Los calcetines están alineados bajo las rodillas, los muslos gruesos apenas quedan cubiertos por la falda azul marino. Una camisa blanca y formal, demasiado ajustada en sus pechos generosos, está abrochada hasta el último botón.

Cabello largo, liso y negro como el cielo nocturno, azota su rostro hermoso y delicado.

Esta asistente es lo opuesto a la primera. Ciertamente, conseguiré el teléfono de la mujer, que parece más una promesa de una noche ardiente que una simple funcionaria del gobierno.

Dos golpes en la puerta desvían mi atención. Dejo que organicen las cosas del niño y me dirijo al otro lado de mi despacho.

—Señor, la asistente ha llegado —informa mi secretario.

—Acompáñelas hasta aquí. Venga por el área privada, no quiero a nadie poniendo los ojos en mi sobrina.

Trabajar en un lugar como este requiere el doble de medidas de seguridad.

En caso de que alguno de ellos sepa que tengo a un niño bajo mi responsabilidad, ella puede convertirse en un objetivo.

Los minutos pasan lentamente, hasta que mi secretario abre la puerta, dando paso primero a las dos mujeres.

Miro al pasillo, esperando al niño, pero es la voz de la mujer que deseaba dominar la que derrumba mi mundo.

—Hola, tío Dante.