Bajo la protección del CEO multimillonario Capítulo 38
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Capítulo 38

Jack Miller

Llevo seis años esperando este momento. Cuando Sarah huyó de mí, me volví loco. Durante diez meses la manipulé, la alejé de sus padres, la hice mía y la hice vivir para mí y, de repente, se fue. Así, de la nada. Eso sí que no me lo esperaba, no sabía que ella y su familia tenían contactos para eso.

Hice que mis padres pagaran detectives para descubrir su paradero, pero todos los que contratamos volvían diciendo lo mismo.

“Imposible localizarla”. Esa chica consiguió la protección de alguien con muchos recursos.

Eso me volvió loco. No iba a rendirme así, tan fácilmente, pero a medida que los meses fueron pasando entendí que no sería tan sencillo.

Si quería jugar al escondite, le daría el mejor juego posible.

Mientras tanto, me gradué y profundicé en los negocios ilícitos de mi familia.

Mi padre no era rico solo porque fuera dueño de todos aquellos negocios en la otra ciudad, sino porque era usurero.

Prestaba dinero a personas que no podían pedir préstamos y cobraba unos intereses enormes.

Si no pagaban, bueno, había muchas otras formas de cobrarles.

Yo seguí con el negocio y aumenté todavía más nuestro poder en toda la región. Decidí mudarme de ciudad, porque imaginé que, si su familia no sabía nada de mí, Sarah en algún momento bajaría la guardia y ahí entraría yo.

Conseguí encontrarla después de un tiempo y me enteré de su relación con ese Adam.

Por supuesto que mandé investigarlo y activé algunos contactos para intentar perjudicar a su empresa.

Uno de sus competidores es un viejo conocido de mi familia, así que no fue difícil convencerlo de espiarlo y copiar sus juegos de éxito.

Lo mejor de todo es que eso jamás apuntará hacia mí; nunca sabrán que fui yo quien lo ordenó todo.

Hoy me he despertado con una foto que me ha jodido la cabeza. Cuando abro la página, la veo a ella, a mi Sarah, en brazos de ese hijo de puta. La sangre me hierve. ¿Cómo se atreve a hacer eso? No es posible que de verdad crea que se ha acabado. Yo nunca dejaré que se acabe, nunca.

Sarah Campbell es mía y solo mía.

Aprieto el móvil con fuerza y odio. Empujo a la mujer que está durmiendo a mi lado y la mando marcharse. Llamo rápidamente a algunos contactos y ordeno que me pongan en la lista de ese evento.

Aviso de que voy a viajar y reservo un jet para que me lleve inmediatamente a Brasil. Voy a recuperar lo que es mío, cueste lo que cueste. He esperado demasiado.

Me arreglo de forma apropiada para el evento. Uso un esmoquin negro, discreto, porque no deseo ser visto, solo cuando quiera que eso ocurra.

No fue tan sencillo meterme en la lista de ese evento, lo que quiere decir que ese tal Adam Cooper tiene sus conexiones, pero eso no me importa. Yo tengo conexiones oscuras y él es apenas un CEO multimillonario. No será rival para mí y más le vale a Sarah saberlo. Tengo un plan perfecto.

Llego puntualmente al lugar y entro antes de que los dos aparezcan.

Cuando la veo, el corazón se me detiene.

Está perfecta, todavía más bonita de lo que recuerdo.

Su cuerpo está totalmente desarrollado, lleva un escote enorme, lo que me cabrea aún más.

No me gusta que miren lo que es mío. Por un momento recuerdo cuando éramos más jóvenes y tenía ese coñito solo para mí.

Adam se acerca a ella y lo veo besarla en la boca, la boca que es mía.

Me entran ganas de lanzarme encima de él y cubrirlo a golpes hasta que entienda que no puede coger lo que es mío, pero respiro hondo, aprieto las manos y me mantengo quieto.

Mi momento de venganza llegará y voy a disfrutar muchísimo de eso.

Mientras caminan por el salón saludando a la gente, me quedo de lejos siguiendo cada paso que ella da.

Mirarla así me vuelve loco. Quiero sentirla, tocar su piel, rozar mi boca con la suya, sentir su humedad, que era solo mía.

Solo de pensarlo se me pone dura la polla.

Estoy completamente atormentado por tenerla de nuevo dentro de mí.

Sé que necesito ir con calma o mi plan para separarlos no saldrá bien. He esperado seis años, puedo esperar una noche más.

Disfrutad mientras podáis, dentro de poco todo se va a derrumbar. —Brindo solo con mis pensamientos.

La sensación de estar siendo observada, o mejor dicho, perseguida, aumenta cada vez más. Siento algo extraño, pero no sé decir qué puede ser. No me parece solo nerviosismo, me parece algo más serio y eso me está dejando en alerta.

Doy un trago al espumoso y sigo acompañando a Adam adonde va. No me deja ni un minuto sola y se lo agradezco mentalmente por eso. Tenerlo a mi lado me hace sentir protegida.

Miro rápidamente hacia un lado y tengo la sensación de haber visto una sombra mirándome. Parecía que había un hombre apoyado en la columna, analizándome. No conseguí verle el rostro porque se marchó demasiado rápido.

¿Será que estoy viendo cosas? Debe de ser el trastorno de pánico queriendo aparecer, pero no voy a dejar que me controle más. Respiro hondo y decido que ya no beberé más. Necesito tener mis facultades mentales en orden y la bebida puede entorpecerme en eso.

—¿Está todo bien? —Adam se acerca a mi oído y pregunta preocupado.

—Sí, lo está. Solo estoy un poco nerviosa por el evento, pero se me está pasando. —Miento y eso me hace sentir todavía peor.

Siento que puedo confiar en él, pero ¿qué voy a decir? ¿Que creo que me están persiguiendo y que por eso estoy perdiendo la cabeza? Va a pensar que estoy loca, y realmente me estoy sintiendo un poco loca ahora.

—Es normal sentirse así, amor. Está todo perfectamente bien. Voy a subir y hacer la apertura. Quédate en la mesa con los chicos, que te harán compañía. Les he pedido que no te dejen sola. En cuanto acabe esta parte, podemos irnos si quieres, ¿vale?

—Está bien. Buena suerte. —Me atrae para acompañarlo hasta allí, pero lo interrumpo—. Necesito ir al baño, te encuentro en cuanto acabes. —Asiente con la cabeza y nos separamos por primera vez.

Camino en dirección al baño analizando a las personas a mi alrededor. Intento identificar si hay algún desconocido mirándome, pero entonces constato que no conozco a muchas personas. ¡Esto es una locura! Tengo que parar con estas neurosis mías.

Entro en el baño y aprovecho que no hay nadie para respirar profundamente. Me pongo un poco de agua detrás de las orejas y en la nuca. Me río un poco pensando en lo tonta que soy. Me arreglo y me retoco el maquillaje y el pintalabios.

Listo. Ahora estoy mejor, pienso. Salgo en dirección a la mesa donde Rodrigo, Alex y Adriano me están esperando.

Me alegra saber que los tengo a ellos, también se han convertido en buenos amigos para mí, me gusta estar cerca de ellos.

Además, las mujeres se vuelven locas al verlos a todos juntos, no las culpo, parecen dioses, más aún así, con traje.

Veo al mismo hombre a lo lejos observándome.

Sabía que no estaba loca. Ahora camina al mismo ritmo que yo.

No me gusta esto, esta sensación de peligro gritando en mi corazón.

Intento ser rápida para llegar adonde están los chicos, sé que me protegerán de lo que sea, pero de repente vuelve a desaparecer.

Miro alrededor, intentando encontrarlo. Si me está persiguiendo, quiero saber quién es, pero no lo encuentro. Adam empieza a hablar en ese mismo momento y me giro en su dirección. Necesito sentarme, esto no es muy elegante por mi parte.

Cuando me giro para ir hacia la mesa, me doy de bruces con el hombre misterioso, pero al verlo, mi corazón se detiene y es como si muriera allí mismo.

—¿Tú? —Susurro, apenas creyendo lo que mis ojos están viendo.

—Hola, mi princesa, ¿me has echado de menos? —Su voz me provoca malestar.

Esa voz que durante muchos años me atormentó en mis sueños ha vuelto.

—¿Qué haces aquí? —Pregunto petrificada en el mismo lugar.

—He venido a buscarte. Ya es hora de parar con este teatrito y volver a tu lugar, que es a mi lado. —Lo miro con pánico.

¿Esta pesadilla ha vuelto y dice que ha venido a buscarme? ¿Qué significaría eso para él? Intento ser racional, pero simplemente no lo consigo, el miedo es más grande.

—No sé qué quieres decir con eso, pero no voy a ninguna parte. Estoy con Adam y necesito sentarme. —Salgo en dirección a la mesa.

Necesito más que nunca llegar hasta ellos, pero entonces siento su mano fuerte sujetándome. Esta vez sé cómo soltarme, pero había olvidado cómo el miedo nos paraliza y por eso no hago nada. Me quedo parada, exactamente en el mismo lugar.

—Así me gusta. ¿Recuerdas cómo debes respetarme?

No me ha gustado la forma en que has hablado.

¿Necesito recordarte que quien manda en ti soy yo?

Sé que hemos estado separados mucho tiempo, pero eso nunca volverá a pasar.

Voy a permitir que te sientes, pero recuerda, Sarah, eres mía y estoy observando cada paso que das.

No te atrevas a besarlo otra vez. No queremos que tenga un accidente aquí, ¿verdad?

—Lo miro a los ojos y veo aquella rabia, lujuria y terror que ya vi muchos años atrás.

Pero no sería capaz de algo así, ¿verdad? ¿Cómo voy a saberlo? No lo veo desde hace seis años, y solo el hecho de que esté aquí ahora amenazándome me hace creer que sí, sería capaz. Pensándolo bien, sé que sería capaz.

Me suelta y voy casi corriendo hacia la mesa. Me siento rápidamente y miro al frente. Estoy temblando mucho y no quiero que nadie lo perciba.

—¿Está todo bien, Sarah? —Rodrigo se acerca y me pone en alerta.

—Sí, ansiosa por verlo hablar sobre el proyecto. Solo eso. —Disimulo lo máximo que puedo, porque sé que él sabría que hay algo mal.

Rodrigo olfatea esas cosas y no quiero ponerlo en peligro también, no puedo.

Oigo a Adam hablando, pero sinceramente no escucho ni una palabra, no consigo asimilar nada. Solo esta pesadilla que estoy viviendo de nuevo, pero esta vez es peor. Ha vuelto, probablemente más psicópata que antes, y ha amenazado al hombre que amo.

Necesito pensar con calma cómo actuar. Esta vez necesito ser más inteligente que él. Tú puedes, Sarah, me digo a mí misma. ¿Pero de verdad puedo?

Intento prestar atención al discurso de Adam, pero realmente no consigo escuchar.

Solo pienso todo el tiempo en Jack y en lo que esto puede implicar.

Sabía que aquella foto era peligrosa, algo me decía que tenía que mantenerme siempre escondida, pero ¡qué infierno!

Necesito calmarme, ya no puedo permitir que este miedo me consuma, pero bastó con que se acercara para que el pánico me envolviera.

Mis pensamientos se rompen con los aplausos.

Adam es ovacionado de pie y me levanto fingiendo que todo está bien.

Lo felicitan todos y viene en mi dirección.

No sé qué hacer. ¿Dónde estará Jack? Estoy segura de que está observándome.

Necesito hacer lo que quiere ahora, no puedo dejar que Adam corra ese riesgo.

—¡Felicidades por el discurso! —Rodrigo toma la delantera.

—Como siempre, lo has hecho genial. —Adriano le da una palmada en la espalda en apoyo.

—¿Qué te ha parecido? —Adam pregunta y me sobresalto porque estaba observando los alrededores.

—Ha sido estupendo. Gracias por esto. —Hablo un poco ausente.

—¿Está todo bien? —Pregunta con el semblante preocupado.

¡Mierda! Ya me conoce y no estoy disimulando bien.

—Sí, solo estoy cansada. —Me mira con calma. Sabe que hay algo mal.

—¿Estás segura? —Veo sus ojos entrecerrarse mientras me observa e intento mantener la calma.

—Sí. En realidad, creo que hoy voy a dormir en casa de mi tía. Me comentó que estaba sola y sé que tú necesitas quedarte un poco más aquí, así que creo que será mejor que me vaya ya. —Empiezo a hablar como una loca.

—Sarah. ¿Qué está pasando? —Se acerca y pone su mano en mi rostro.

¡Mierda! No, no puede acariciarme así, Jack lo va a ver. Discretamente cojo un agua que pasa, apartándome de su toque.

—Nada, Adam, solo quiero descansar.

—Vale, entonces nos vamos. No necesito quedarme, tú eres más importante.

—¡No! —Casi grito—. Prefiero que sigas haciendo lo que tienes que hacer y… —De repente soy interrumpida por él.

Cuando lo miro, mi pánico se hace presente.

—Hola. Disculpad que interrumpa, pero tenía muchas ganas de conocerte, Adam. Me llamo Jack. Soy amigo de Sarah desde hace un tiempo, me alegra verla tan bien. —Jack extiende la mano hacia Adam y parece que lo veo todo en cámara lenta.

—Hola. ¿Un amigo tuyo, amor? —Me mira e intento no demostrar lo que siento—. Disculpa, pero no recuerdo que ella te haya mencionado antes.

Veo la mirada de Jack arder; está concentrado, y eso me asusta. Adam no está siendo muy cortés... ¿Será que ha sospechado algo?

—Ah, fue algo repentino. Jack estaba de paso por la ciudad, pero ya se iba, ¿verdad? —Intento disimular y lo miro con una mirada de súplica.

—Me quedaré unos días más aquí, tengo algunos negocios que resolver. Quién sabe, quizá volvamos a encontrarnos. —Le pregunta a Adam y eso me mata por dentro.

—Claro. —Le estrecha la mano y Jack se marcha—. No sabía que tenías más amigos, no me ha parecido brasileño. —Vuelve su atención a mí.

—Es amigo de mis padres. —Sí, mentí, pero no puedo contar nada ahora, no aquí, en medio de su evento y sin saber si Jack iba de farol o no con lo del accidente—. Estoy realmente cansada y prefiero irme a casa de mi tía, ¿vale? Nos vemos mañana.

—No me gusta esto, pero voy a respetarlo. —Se acerca para besarme, pero veo a Jack observándolo todo detrás de él.

Le doy un abrazo rápido, cojo mi bolso y me despido de los chicos con un gesto.

Mierda. Todo esto ha sido pésimo. Voy hasta mi tía y le digo que necesitamos irnos ahora. No digo nada, pero sé que ella entiende mi mirada como nadie. Coge su bolso y me acompaña en silencio hasta nuestra casa.

¡Mi pesadilla ha vuelto!