Bajo la protección del CEO multimillonario Capítulo 37
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Capítulo 37

Mañana hace cuatro meses que estamos juntos y no podríamos estar mejor. Básicamente duermo todos los días en su casa y hago mi entrenamiento por la mañana cuando él va al gimnasio, pero hoy tenía una paciente temprano y no quería dejar de venir.

Es curioso pensar que casi estamos viviendo juntos. Mi tía bromea sobre eso todo el tiempo, pero sé que lo dice en un tono de “broma seria”. Antes tenía un poco de miedo de cómo todo estaba ocurriendo tan rápido, pero decidí que ya no quiero contenerme más, no tengo motivos para hacerlo.

Sé que Adam es una persona completamente diferente de Jack, no solo en palabras, sino en sus actitudes diarias.

Con su forma protectora me transmite mucha calma y seguridad, además de que yo tampoco soy ya la misma persona.

Hoy sé protegerme y eso me hace estar preparada para seguir adelante por fin.

Llego a su casa, abro la puerta con mi llave y voy directa a la ducha.

Abro el agua y dejo que caiga sobre mi espalda y mi pelo.

Madre mía, necesitaba esto. Oigo un ruido y, cuando miro hacia la puerta, veo a Adam analizándome.

El corazón enseguida me late rápido por él.

Es impresionante que, incluso después de todo este tiempo, todavía sienta las mariposas en el estómago vibrando cada vez que lo veo.

—Hola… ¿Quieres compañía en esa ducha? —Pregunta con esa cara de sinvergüenza y esa voz arrastrada tan sexy.

—Por supuesto. Ven aquí. —Abro la puerta de la ducha, pidiéndole que entre.

Nos duchamos juntos como casi todas las mañanas y el sexo consigue ser cada vez más increíble.

—No me canso de tenerte así. —Adam me atrae a sus brazos para quedarnos abrazaditos en la cama—. No me canso de despertarme todos los días a tu lado. —Me besa suavemente.

—Y yo no me canso de ti, de lo que tenemos juntos. Agradezco tanto que hayas aparecido en mi vida y que hayas sacado de mí ese miedo a enamorarme. —Lo miro fijamente porque quiero que sienta lo que quiero decir.

—Sarah, nunca imaginé que tener a alguien a mi lado fuera a convertirse en algo tan importante en mi vida.

Cuando te vi por primera vez, sentí algo diferente.

Nunca he conocido a alguien como tú, una mujer tan fuerte y tan inteligente.

Me inspiras a diario con tu bondad y tus ganas de ayudar a los demás, me haces querer ser mejor.

Te quiero y me gustaría que vinieras a vivir conmigo, oficialmente.

—Sonríe—. ¿Aceptas? —Me quedo en shock con su pregunta, pero al mismo tiempo en paz con mi respuesta, porque siento la certeza dentro de mi corazón.

—Me encantaría. —Hablo emocionada, con los ojos llenos de lágrimas.

—Quiero que sepas que lo que siento por ti es serio y que estaré siempre a tu lado, sobre todo apoyándote en tus luchas, porque ahora también son mías.

—Gracias, Adam. Eso significa mucho para mí. —Todavía no le he dicho que lo quiero, a pesar de sentirlo dentro de mí, pero algo me impide pronunciar esas palabras.

Se acerca y me besa con pasión, cariño y amor. Madre mía, cómo amo a este hombre. Cuando volvamos de nuestro evento, quiero decirle lo que siento. Por fin voy a permitirme expresar todo lo que está guardado aquí dentro.

—Buenos días, dormilona. —Adam me despierta con el desayuno en la cama—. ¿Has dormido bien? —Levanta una ceja con esa cara de sinvergüenza.

—Habría dormido si no tuviera un novio descarado que me dejó despierta toda la noche.

—¿Y quieres decir que no te gustó? —Habla dándome besos en el brazo y subiendo hacia el cuello.

—No he dicho eso. —Sonrío—. Puedo no dormir bien el resto de mi vida, si ese es el motivo. —Lo atraigo hacia un beso—. Ahora sí, ¡buenos días! —Bromeo.

—¿Preparada para la noche de hoy? —Habla y eso me pone nerviosa.

Hoy será la noche del evento benéfico que apoyará mi ONG.

Estoy tan feliz, realizada, pero extremadamente nerviosa.

Sé que es una tontería y que sus eventos siempre son un éxito, pero estoy muy involucrada en este y eso me deja inquieta.

—Creo que sí. —Intento sonreír, pero hago una mueca, él se ríe con eso.

—No hay motivo para estar nerviosa, amor. Vamos a recaudar muchos millones para tu proyecto y será un éxito. Sé que no te gustan las fiestas, pero piensa que fue así como nos conocimos. Será una forma bonita de celebrar nuestros seis meses de noviazgo. —Sonrío con ese pensamiento.

Madre mía, ya han pasado seis meses a su lado. Me siento ligera y feliz con eso. Es totalmente diferente de cómo era con Jack, ni siquiera me gusta recordarlo. Por fin me siento preparada para dejarlo en el pasado, como debe ser.

—Tienes razón. Será increíble. —Hablo más animada.

—Ah, no sé si viste lo que salió ayer en el periódico. Quería enseñártelo por la noche, pero me tuviste ocupado. —Bromea.

—Déjame ver, ayer no vi nada, apenas entré en internet, necesitaba una especie de detox, por así decirlo. —Cojo su móvil y abro la noticia.

Mi corazón se congela porque aparece una foto nuestra en el evento en el que nos conocimos y mi nombre completo. Dicen que estaremos juntos esta noche y confirman que nuestra relación está cada vez más seria.

—Pero ¿qué es esto? ¿Por qué esta foto? ¿Por qué mi nombre? —Hablo rápidamente, nerviosa con lo que veo.

—¿Cómo que qué es esto, Sarah? No entiendo. —Pregunta confuso.

—Es una foto nuestra, bastante íntima, con mi nombre completo y la información de nuestro evento de esta noche. ¿Dónde se ha publicado esto? —Sigo aterrada.

—En todas partes, Sarah. Sabes bien que mis eventos son los mayores de América Latina. No entiendo por qué te preocupa. Nunca hemos escondido nuestra relación. ¿Qué está pasando? —Se sienta en la cama intentando entenderme.

—¿Toda América Latina? —Me levanto de la cama y camino de un lado a otro—. ¿Pero por qué esto? ¿Para qué? No quería aparecer así en internet, sabes que soy reservada y… —Adam se levanta y viene hasta mí, interrumpiéndome.

—Sarah, ¿hay algo que debería saber y que no me has contado? ¿Por qué estás tan preocupada por que nos vean? ¿Es algo sobre tu pasado? —Siento en sus ojos su preocupación. Continúa—: ¿Tienes miedo de que él vuelva a buscarte?

—Tal vez. Sé que es una tontería, pero esa sensación es más fuerte que yo. —Me siento angustiada con este asunto.

—Sarah, él nunca más te hará nada. Yo estoy aquí ahora. Ya no estás sola, siempre voy a protegerte, siempre. —Se acerca y me abraza muy fuerte.

—Sí, tienes razón. —Digo cualquier cosa, pero todavía me siento mal con esta situación.

—No quiero que te preocupes por eso, ¿vale? Tengo los recursos necesarios para mantenerlo lejos y, si hace falta, para destruirlo. Así que no permitas que la sombra de tu pasado estropee esta noche tan especial para ti. —Me mira a los ojos y asiento con la cabeza, intentando una leve sonrisa.

—Sí, tienes razón. Ha sido una tontería que ya pasó. Hoy será una noche increíble. —Le doy un beso para disimular lo aterrada que estoy y me tomo el desayuno que me ha preparado. No tengo hambre, pero no quiero que se preocupe, así que decido alimentarme bien, porque de hecho será una noche larga.

Conseguí calmarme después de que desayunáramos juntos y de darme un baño en la bañera. En realidad no tiene sentido sentirme así, así que pensé que era mejor olvidar esta neurosis que tengo. Vuelvo a animarme con esta noche y, sobre todo, con mi look.

Mi tía se encargó de mi vestido, confío ciegamente en su buen gusto. Viene aquí al apartamento de Adam para arreglarse conmigo. Él contrató a un equipo completo para dejarnos perfectas.

—Hola, querida. —Tía Irene se acerca y me da un abrazo fuerte—. Te echo de menos en casa, pero sé que estás en buenas manos. —Mira a Adam, que se acerca.

—Hola, tía, cuánto te he echado de menos. —La abrazo muy fuerte.

—No te preocupes, estoy cuidando bien de ella, pero siéntete libre de visitarnos siempre que quieras. Será un placer recibirte más veces. —Él la saluda.

—Gracias, querido. ¿Vas a quedarte con nosotras mientras nos arreglamos?

—No, voy a dejarlas solas para que aprovechen mejor. Estoy seguro de que preferís estar a vuestro aire.

—Ah, de hecho quiero cotillear con mi sobrina. Sobre todo sobre ti, mejor que no estés, ¿no? —Suelta una carcajada y yo me llevo la mano a la cabeza.

—¡TÍA! Usted no tiene remedio. —Sonrío con ella.

—No tenía dudas de eso, Irene, así que aprovechad, que yo estoy saliendo. —Se acerca a mí y me besa rápidamente—. Hasta más tarde, amor. —Se despide de mi tía y se va.

—Guau, eso sí que es química. Venga, cuéntamelo todo. —Me tira hacia el sofá y le cuento las novedades, como lo de vivir aquí definitivamente—. Madre mía, querida, estoy tan, pero tan feliz por ti. Tus padres también se pondrán muy contentos. ¿Se lo contamos?

—Sí, tía, pero después del evento de hoy. Estoy hecha un manojo de nervios y quiero arreglarme ya.

—Está bien, después lo contamos. Vamos a arreglarnos con calma para que te tranquilices. —Estoy de acuerdo con ella y vamos a la otra sala, donde el equipo ya está en posición.

Después de cuatro horas arreglándonos, estamos listas.

El vestido que mi tía trajo es simplemente perfecto.

Es todo de satén fruncido, en un tono rosa claro, casi salmón.

Tiene un escote que llega cerca del ombligo, un poco más atrevido de lo que me gusta, pero al ser largo y tener una cola preciosa, no me dejó incómoda. Es bastante perfecto, en realidad.

—¿Qué collar has traído para mí? —Le pregunto a mi tía.

—Ninguno. —Se encoge de hombros.

—¿Cómo que ninguno? Siempre me prestas los tuyos. —La miro sin entender nada.

—Sí, pero esta vez Adam resolverá esa cuestión. —Sonríe con cara traviesa.

—¿He oído mi nombre? —Adam aparece en ese mismo instante, usando un esmoquin negro precioso y elegante.

¿Estaban hablando por el móvil? Qué sinvergüenzas, ni siquiera me di cuenta.

—Voy a dejar a los tortolitos a solas. —Tita se retira y me quedo mirándolo desconfiada.

—¿Adam? ¿Qué estás tramando?

—Nada que no merezcas. —Se acerca con una caja de terciopelo en la mano—. Esto es para que lo uses esta noche, amor. —Bastante emocionada, cojo la caja de su mano y cuando la abro me quedo boquiabierta.

Es un collar entero de diamantes, imitando de una forma muy delicada las alas de un ángel, con un colgante en el centro también de diamante.

—¡Adam! Qué perfección. No sé ni qué decir, muchísimas gracias, me encanta. —Me acerco y le doy un beso largo.

—¿Puedo ponértelo? —Asiento con la cabeza y, con delicadeza, me coloca el collar.

Nos quedamos los dos frente al espejo y siento un amor enorme dentro de mí. Somos una pareja, somos él y yo, espero que para siempre.

—Te quiero —me dice y volvemos a besarnos.

—¿Has hecho esto tú? —Entro en el salón del evento, después de posar para algunas fotos en la entrada, y me enamoro todavía más de este hombre.

Todo el salón está decorado de forma delicada y elegante con orquídeas blancas. Las mismas de nuestra petición de noviazgo.

—Sí. Sé que no te sientes cómoda en estos eventos, así que quería que miraras alrededor y me sintieras cerca de ti. ¿Te gusta? —Abro una sonrisa enorme.

—Me encanta. Eres perfecto, gracias por tanto. —Paso mi mano por su rostro y le doy un beso enamorada.

Me da igual si están sacando mil fotos o no. Soy suya y quiero que el mundo lo sepa.

Pedí que mantuviéramos discreción sobre que soy la dueña de la ONG, para seguir hablando de mi tía, que está con nosotros caminando y saludando a los inversores y patrocinadores.

Todos han venido, tenemos la casa llena.

Me alegra eso, ver que se importan por la causa.

Vale, no voy a ser inocente y pensar que están aquí solo por la ONG.

Sé que están aquí por Adam y por lo que representa, pero no me importa.

Lo que importa es lo que podremos hacer con el dinero recaudado.

Voy a poder ayudar a tanta gente que eso me deja muy emocionada.

Desde que llegamos, siento algo extraño, una sensación de estar siendo observada.

Pero entonces pienso que, claro que estoy siendo observada, todos están pendientes de lo que hacemos porque somos los anfitriones del evento.

Intento dejar mi neurosis a un lado y disfrutar de la fiesta, pero siento un escalofrío en la espalda.

Como si algo estuviera mal, aunque no tenga ni idea de qué.

¿Qué podría salir mal en una noche como esta?