Capítulo 30 #2
Madre mía, está llena. La mayoría de las personas son mujeres, lo que ya imaginaba, pero también hay una cantidad razonable de hombres.
Me impresiona lo guapa que es la gente en general.
El propio Adriano está buenísimo con ese aire suyo de playboy descarado.
Rodrigo, por su parte, tiene todo un encanto de hombre de negocios serio y sexy, pero nadie le gana a mi Adam.
Uy, ¿me hace bien pensar en él así? ¿Como mío? Ah, ¿sabes qué? No quiero quedarme pensando en eso ahora. Quiero aprovechar, porque está siendo muy divertido.
—¿Vamos a bailar? —Le pregunto a Adam, que me mira sorprendido. Su sonrisa después me arranca un suspiro.
—¡Por supuesto! —Me lleva a la pista de baile y empezamos a movernos al ritmo de la música.
Hacía muchísimo tiempo que no me divertía tanto en un lugar.
Creo que perdí mi adolescencia y no pude disfrutar mucho de lo que la gente de mi edad hacía en la universidad.
Esa locura y ese ligoteo, nunca lo tuve, pero con él cerca de mí me siento más ligera.
Creo que saber defenderme también me tranquiliza.
Quiero ver a algún imbécil intentando algo para acabar con él rapidito.
Ese pensamiento me hace reír, porque Adam no tiene ni idea de eso. Sería una sorpresa divertida, pero espero mostrárselo cuando tengamos nuestra primera noche. No será hoy, porque no siento que sea el momento, pero sé que está cerca. Me muero de ganas.
Capítulo 31
Me despierto un poco más tarde de lo normal, porque volvimos de madrugada de la fiesta.
Sarah se animó y bailamos durante mucho tiempo.
Fue estupendo verla tan cómoda también con los chicos.
Hablaron bastante y se divirtieron mucho.
Hasta Rodrigo fue a bailar un poco con nosotros, lo cual es inédito, porque es muy reservado.
La dejé en casa contra mi voluntad, pero sabía que pedirle que durmiera aquí sería un poco demasiado para ella.
Estoy pensando mucho en eso, porque siento que, con cada día que pasa, mis sentimientos por ella son genuinos y que ella también siente lo mismo, así que ¿por qué no dar un siguiente paso?
Necesito pensar en una forma de hacerlo sin asustarla.
Miro el móvil y veo un mensaje de Rodrigo.
Rodrigo:
Lo hemos pillado. Daniel entró hace un año en la empresa, probablemente para espiarte. He enviado el dosier completo a tu correo personal. Mejora el área de contratación de personal o tendrás este problema otra vez.
Adam:
Perfecto, Rodrigo, gracias. Lo haré de inmediato.
Me ducho para despertarme, cojo mi café y, en lugar de ir al gimnasio como hago todos los días, decido resolver esta cuestión primero.
Es urgente. Abro el ordenador y veo el material que me ha mandado.
Como siempre, el archivo es completo, tengo todos los datos personales y profesionales del empleado en cuestión.
Veo que ya trabajó en la competencia y que salió algunos días antes de entrar en nuestra empresa.
¿Cómo nadie verificó eso? O peor, ¿cómo nadie sospechó de eso?
Le mando un mensaje a mi secretaria para organizarlo todo. Aunque sea sábado, ella nunca falla. Le pago muy bien por eso y nunca sobrepaso límites, sé que también necesita descanso, pero esto es muy urgente.
Adam:
Joana, cancela la primera reunión del lunes y pon una con el director de Recursos Humanos. Quiero al equipo completo a primera hora.
Joana:
Sí, señor. Considérelo hecho.
Veo que, en el área donde trabaja Daniel, tenemos a un empleado antiguo y muy fiel a la empresa. Yo mismo hablaré con él el lunes para poner nuestro plan en marcha. Le pasará información a Daniel fingiendo que es algo de éxito, cuando en realidad será nuestro medio para destruirlos.
No soy de hacer manipulaciones así, pero van a pagar por intentar sabotearnos. No tolero ese tipo de comportamiento. Si no tienen capacidad para crear sus propios juegos de éxito, que cierren la puerta de una vez por todas.
Paso todo el día resolviendo esas pendientes y acabo sin ver a Sarah. Creo que necesita un día para procesar nuestra relación y por eso quise darle espacio. También quiero preparar algo especial para ella, así que necesito hoy para organizarlo todo.
Al final del día le envío un mensaje.
Adam:
Hola, Sarah. Me gustaría invitarte mañana a desayunar.
Sarah:
Hola, Adam, me encantaría.
Adam:
¿Puedo recogerte a las 5:00?
Sarah:
Madre mía, ¿tan temprano? ¿Habrá algún sitio abierto? ja, ja
Adam:
Sé que es temprano, pero prometo que valdrá la pena. Ve con ropa más abrigada, porque hará frío. Confía en mí.
Sarah:
Confío en ti.
Ese último mensaje fue lo que necesitaba para tener la certeza de mi plan. Estoy haciendo lo correcto. Le va a encantar lo que estoy preparando.
Estoy en la puerta de su casa, puntualmente a las 5:00. La veo salir usando una blusa azul marino con una falda corta negra de terciopelo y botas hasta la rodilla. Lleva el pelo recogido y pintalabios rojo. Consigue ser sexy en cualquier tipo de situación. No podría estar más perfecta.
—Hola. —La saludo con un beso—. Estás preciosa. —Ella sonríe.
—¿Esta ropa es adecuada? No me diste mucha información.
—Está perfecta, como siempre. ¿Vamos? —Abro la puerta del coche y entramos. Le hago una señal a mi chófer y arranca.