Bajo el Cielo de Verano Capítulo 1 El Regreso
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Bajo el Cielo de Verano

Bajo el Cielo de Verano

Por Prittam Patel

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Capítulo 1 El Regreso

Valeria Torres nunca pensó que volvería a San Miguel del Lago.

Durante años había evitado incluso pensar en aquel pequeño pueblo escondido entre montañas y bosques.Porque algunos lugares guardan recuerdos.Y algunos recuerdos duelen demasiado.Sin embargo, allí estaba.Sentada junto a la ventana del autobús mientras observaba cómo el paisaje familiar aparecía lentamente ante sus ojos.Los árboles.Las calles.Las viejas casas.Todo parecía exactamente igual.Como si el tiempo hubiera decidido detenerse.Valeria apoyó la frente contra el cristal frío.Ocho años.Habían pasado ocho años desde la última vez que estuvo allí.Ocho años desde que dejó atrás a sus amigos.A su familia.Y a Diego Morales.Su corazón se tensó inmediatamente al pensar en él.Molesta consigo misma, apartó la mirada.Ya no importaba.Nada de eso importaba.Tenía veintisiete años.Vivía en Madrid.Había construido una vida completamente nueva.

Una vida que no incluía a Diego.O al menos eso intentaba creer.El autobús redujo la velocidad.Entonces apareció el cartel.Bienvenidos a San Miguel del Lago.Su estómago dio un pequeño vuelco.Un sentimiento absurdo.Innecesario.Pero imposible de ignorar.Minutos después, el autobús se detuvo.Valeria bajó con su maleta.El aire frío del invierno golpeó su rostro.Y por un instante todo pareció detenerse.El pueblo seguía siendo hermoso.Pequeño.Tranquilo.Familiar.Demasiado familiar.

—¡Valeria!Su madre apareció corriendo hacia ella.El abrazo llegó inmediatamente.Fuerte.Cálido.Reconfortante.Por primera vez en mucho tiempo, Valeria sintió que estaba realmente en casa.

—Te extrañé muchísimo —dijo su madre.—Yo también.Y era verdad.Durante el camino a casa hablaron de todo.De vecinos.De familiares.De pequeñas noticias del pueblo.Cualquier cosa menos del tema que ambas estaban evitando.Diego.Su madre fue la primera en romper el silencio.

—Lo vi la semana pasada.Valeria sintió cómo su corazón se detenía por una fracción de segundo.

—¿A quién?La pregunta fue inútil.Las dos sabían exactamente a quién se refería.

—A Diego.Ahí estaba.El nombre que había intentado olvidar durante ocho años.Valeria miró por la ventana.

—Ah.—Sigue trabajando en el café de su familia.

—Me alegro por él.Mentira.No porque no se alegrara.Sino porque aquella respuesta sonó demasiado indiferente.Y ninguna de las dos la creyó.La conversación murió rápidamente.Esa noche, después de cenar, Valeria decidió salir a caminar.Necesitaba aire.Necesitaba pensar.Necesitaba convencerse de que regresar había sido una buena idea.

Las luces navideñas decoraban las calles.La nieve cubría los tejados.Todo parecía sacado de una postal.Por primera vez en días, comenzó a relajarse.Hasta que dobló una esquina.Y chocó contra alguien.

—Lo siento.Las palabras salieron automáticamente.Entonces levantó la vista.Y el mundo desapareció.Porque frente a ella estaba Diego Morales.Más alto.Más maduro.Más atractivo de lo que recordaba.Pero seguía siendo él.Los mismos ojos.La misma sonrisa.La misma capacidad para acelerar su corazón.El silencio apareció entre ambos.Pesado.Inesperado.Peligroso.Durante varios segundos ninguno dijo una palabra.Ocho años parecieron desaparecer.Como si nunca hubieran existido.Finalmente, Diego sonrió.Una sonrisa pequeña.Nerviosa.Real.

—Hola, Valeria.Su voz provocó una avalancha de recuerdos.Y de repente ella comprendió algo terrible.Volver a San Miguel del Lago había sido un error.Porque nunca había olvidado a Diego.Y, por la forma en que él la estaba mirando.

..Tal vez él tampoco la había olvidado a ella.