Capítulo 1 extra.
Jensen
Me despierto con Leyla entre mis brazos. Mi mirada se va, inevitablemente, al anillo en su mano.
Hace unos días me dijo que sí. El «sí quiero».
Quiero casarme con ella cuanto antes, pero ahora que Aria se ha ido tendremos que esperar.
No sé qué se traen Leyla y ella entre manos. Desde que nos separamos de ellos no ha dejado de buscar información sobre algo… o alguien.
Quiero hacer algo por ella.
Una escapada.
Quizá podríamos volver a la isla privada de Enrico. Bueno, ahora es suya. Aunque no hemos vuelto.
Si lo preparo bien, podría dejar durante unos días a Luca y Dante al mando.
Me escabullo de la cama y bajo a la cocina.
—Parece mentira que tengáis vuestra propia casa —digo, mirando a Dante.
—Vaya…, ¿te crees que porque te hayas comprometido con mi prima ahora eres dueño de esta mansión? —responde mientras señala el espacio con los brazos.
—Es más divertido pasar el tiempo juntos —añade Luca, cerrando el periódico.
Picarme con ellos es mi segundo deporte favorito. Me acerco a Dante y le doy un toque en el hombro, después a Luca, y al final me siento a desayunar con ellos.
—Echo de menos a Aria —afirma Dante, distraído.
—Yo también, hermano —contesta Luca.
—Espero que puedan volver pronto —suspiro—. Quiero hacer una escapada con Leyla. Un par de días, nada más.
—¿Quieres alejarla de nosotros? —vacila Dante.
—¿No te parecería genial tener tiempo a solas con cierta rubia que duerme a pocas habitaciones de la mía?
Dante me mira y sonríe.
— Touché . Haz las maletas.
Miro a Luca.
—Espero que seas tú quien se haga cargo de las cosas por aquí.
—Eh, ¿y yo por qué no? —protesta Dante.
Luca lo observa un instante.
—Ambos sabemos que nunca has querido estarlo.
Dante cierra la boca y da un sorbo a su zumo. Luca se gira de nuevo hacia mí.
—Claro. Me haré cargo. Pero tened el móvil a mano. No queremos más sustos.
—Gracias —murmuro.
Voy en busca de Leyla y de camino me cruzo con Lila.
—Buenos días. ¿Qué tal está?
—Necesita tiempo —respondo—. Pero te echa de menos. Espero que habléis cuando volvamos.
—¿Os vais?
—Sí. Quiero hacer algo especial por ella. Y ten paciencia con Dante —añado.
Lila se tensa un segundo. Aunque ambos sabemos que no tardará en dejarse llevar.
Abro la puerta de la habitación.
Ahí está. Mi futura mujer aún dormida. Me acerco y beso sus labios.
—Mmm… —Se mueve hacia mí.
—No vamos a hacer lo que estás pensando.
—Entonces, ¿para qué me despiertas? —lamenta sin abrir los ojos.
—Tengo una sorpresa. Prepara la maleta.
Abre los ojos de golpe.
—Pero no puedo irme ahora.
—Claro que sí.
Se levanta rápido y me besa al pasar. No pregunta. No duda.
Saca vestidos, bikinis y ropa al azar. Su rostro se ilumina un instante. Como si necesitara esto tanto como yo.
Cuando terminamos, ponemos rumbo al embarcadero juntos.
Horas después, el capitán nos avisa de la llegada. Bajamos del barco. Mira a su alrededor, confusa, cuando me despido del capitán.
—Hemos vuelto —dice al observar la isla.
La agarro por las caderas y la llevo en brazos hasta la entrada, ella ríe. Se deja llevar sin rechistar.
La dejo allí y voy en busca de las maletas. Cuando entro con ellas, la encuentro desnuda.
—Creo que debería darte las gracias.
—¿Ah, sí?
—Sí, pero ahora… —se acerca a mí de forma sugerente, aunque cambia el rumbo y sale corriendo hacia la puerta— ¡el último en llegar al agua pierde!
Su risa suena libre mientras corro tras ella, deshaciéndome de la ropa.
Acabo perdiendo.
Pero cuando la alcanzo y la envuelvo entre mis brazos, sé que he ganado.