Capítulo 47. Laia
Diana está de pie bajo el puente.
Detrás, Olivia trata de avisar a la policía de que no fuercen la pierna de César.
Delante, dos siluetas se giran y reconozco las caras de Alma y Cristo.
El coche de mi madre sigue sobre la acera, abierto, y estoy aquí.
Esta es la imagen que ha configurado mi vida: Diana de pie, con el pelo medio recogido sobre una chaqueta, la cara sucia, los ojos limpios, y las piernas se le doblan y, por un segundo, creo que caerá y se disolverá en mariposas.
Pero luego viene.