Atrapada por el lanzador (Romances deportivos picantes) Seis años después
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Seis años después

—¡Buena esa, papá! —grita Sara cuando la pelota de goma aterriza en mi palma.

Los gemelos balbucean, imitando a su hermana mayor mientras observan desde los regazos de sus abuelas. Tienen casi dos años; Sara ya tiene cinco. El resto de la familia de Ishana y la mía los adoran. Los tienen malcriados a base de mimos.

Observo la reunión familiar, las mesas que se doblan bajo el peso de tanta comida, como siempre. Todos los que quiero están aquí, excepto la mujer que hizo posible todo esto.

La mujer en cuestión aparece detrás de mí, me rodea la cintura con los brazos y me abraza el vientre.

—Hola, guapo —me ronronea Ishana al oído—. ¿Te acuerdas de que dijimos que había que desmontar el cuarto de los niños?

Me giro, la tomo en mis brazos y la beso en los labios. Todavía siento esa descarga eléctrica, incluso después de seis años. Tan increíble como la primera vez. Contemplo a mi preciosa esposa. Me siento el tío con más suerte del mundo.

—Sí —digo—. ¿Y?

Me guiña un ojo.

—Pues puede que tengamos que retrasarlo un par de años.

La miro.

—¿Quieres decir...?

Asiente con una sonrisa tímida.

Suelto un grito de alegría, la levanto en brazos y la hago girar. Ella chilla y luego se echa a reír.

—¡Atención todos! —digo—. ¡Tenemos una noticia que daros! Ishana está embarazada otra vez.

Todos estallan en gritos y vítores.

Dejo a Ishana en el suelo.

—¿Te he dicho hoy cuánto te quiero?

Pone los ojos en blanco.

—Solo unas doscientas veces.

—Pues aquí va la doscientas una. Te quiero, Ishana Vaid.

Se estira y me toca la nariz con el dedo.

—Ejem. Para ti soy Ishana Reddy, grandullón. Y que no se te olvide.

Me río y vuelvo a besarla.

Sí.

Sigue siendo eléctrico.

Sigue siendo increíble.

El tío. Con más suerte. Del mundo.