RAY
Dirigirse
A
Mi
Cabaña.
—Buenos días, Ray.
Estaba tan sorprendido que si me pinchaban en ese momento no me saldría sangre.
—Hola —fue lo único que pude decir.
Ella pasó por mi lado y entró en la cabaña para salir segundos después con los brazos vacíos.
—Suelta eso, no vayas a cortarte.
Le dije a Liam que seguía cortando leña sin mirarme siquiera.
Seguía perplejo de encontrarme a los dos aquí, en mi cobertizo como si nada hubiese pasado.
Liam no parecía haberme visto ya que estaba de espaldas a mí, y con el ruido de la motosierra no me había oído tampoco.
Lo rodeé y me puse delante de él. Esta vez sí me miró.
—Ah, hola. ¿Te he despertado?
Estaba vestido con su ropa de leñador, como siempre le decía, esa que tan bien conocía y no supe si me gustaba más así, que con su pulcro traje de tres piezas con el que lo había visto en la televisión en las últimas semanas.
—Sabes que sí, no te hagas el inocente conmigo. Apaga eso —lo hizo mientras me observaba como si quisiese comerme en el menú del día. Conocía sus miradas, todas ellas, o por lo menos las que me dirigía a mí y me hablaban sin necesidad de decirme nada— ¿qué haces aquí, Liam?
—¿Aquí, aquí? ¿en tu cobertizo o en Rumanía?
—En los dos sitios —¿Se estaba quedando conmigo?— no tiene ni puta gracia —le dije para borrar su sonrisita de la boca— ¿Y dónde has dejado a Apolo?
—He venido a recuperar lo que es mío, y estoy aquí porque sé que si no corto leña, tú no vas a hacerlo, y no pienso permitir que te mueras de frío.
Ya sabemos lo inútil que eres para valerte por ti mismo y Apolo está en mi casa de Los Ángeles.
Mandaré a alguien a por él en cuanto solucionemos nuestros asuntos.
—Si intentas que te perdone, con esas palabras no lo vas a conseguir.
—Los dos sabemos que es cierto, además yo te quiero así.
Sus palabras me hicieron saltar un latido del corazón que galopaba desbocado desde que lo había visto.
—¿Y ella?
—Ella tiene una explicación que darte, y cuando le des la oportunidad de hablar se marchará si es lo que quieres que haga.
—¿Y si no quiero hablar con ninguno de vosotros?
—Esperaremos. Tenemos toda la vida para aclarar las cosas y los tres sabemos que eres lo suficientemente curioso como para no poder resistirte.
Avery se colocó junto a Liam, formando un frente unido. Si habían venido hasta aquí, lo menos que se merecían era que les diera la oportunidad de aclararlo todo.
—Iré haciendo café. Tú te vienes a hacer las tostadas le indiqué a ella y tú —lo señalé a él— termina con esa leña y cárgala en casa. No tardes que me muero de hambre.