Arte para no artesanos 9. Antagonista
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9. Antagonista

ANTAGONISTA

Donde hubo fuego, no usaron aspiradora.

Para ayudar a alguien a salir de una mala situación, no basta con solo la intención.

Debes saber cómo, cuándo, estar lo suficientemente contextualizado. Ayudar siempre está bien, intentarlo siempre está bien. Pero sin la información necesaria, podrías estar metiendo a un ave en el agua y luego preguntándote por qué no puede nadar o volver a volar.

La empatía es primordial para ser una buena persona, sin esta, eres solo...

—Ánimo, Soledad, solo faltan quién sabe cuántos meses —se burla Malek.

... Un peligro andante de buenas intenciones.

Terminamos de grabar la primera escena de baile, es ya en las afueras de la costa, en un pequeño salón abandonado. Se supone que los protagonistas están borrachos; pero, a la vez, son excelentes bailarines innatos.

Violeta, nuestra profesora, nos mira entre enternecida por nuestro esfuerzo y un poco decepcionada de que nos hayamos pisado doce veces en una hora.

Cuando tenemos la escena bien hecha, nos permiten tener un descanso antes de volver a intentarlo para hacer una  perfecta.  Hoy me desperté con el pie izquierdo, así que evito contestar mucho.

He de admitir que la mayoría de los errores son míos, no me concentro y Malek no me guía en nada de lo que se supone que debería. Me ha llamado la atención la profesora, el director y hasta un señor de sonido al que casi aplasto.

En la zona de refrigerios, bebo mi tercera lata de refresco esperando que el edulcorante me asesine. Malek está al lado mío con la cara metida en su teléfono. Nadie se nos acerca hasta que...

—Soledad, Malek, les presento oficialmente a su antagonista: Jack Daniels. Aunque claro, asumo que ya se conocen por Harvel —el director le habla directamente a Malek, es como si yo no existiera, menciona mi nombre por puro compromiso.

Ambos nos levantamos de nuestros asientos, pero solo lo mira a él. Aprieto los labios.

El nuevo compañero nos sonríe, el director pone una mano en su hombro y otra en la de Malek.

—Un gusto, Soledad. —Jack se inclina hacia mí y me ofrece su mano—. Estoy seguro de que seremos un equipo imparable contra Malek —dice en tono jocoso y me guiña.

Es guapo. Quizá demasiado. Y joven, no le calculo más de veinticuatro.

Jack tiene el cabello café rizado, un piercing en el labio y los ojos claros más brillantes que haya visto. Se presenta como el típico "chico divertido": Ropa casual, accesorios básicos de oro, presencia tranquila.

Colores pastel, aroma a vainilla y sí es cierto que se ve en extremo joven. Asumo que su papel lo requiere. También se ve enérgico y alegre. Hace un contraste fuerte con Sr. Malvado y Srta. Siniestra.

—También es un gusto volver a verte, Peter Parker. —Ríe Malek, saludándolo de un abrazo—. ¡No supe que estabas en este proyecto hasta el último momento! Muy mal, eh. No me contaste que audicionaste.

El director sonríe, suspira orgulloso de sí mismo al vernos juntos y va hacia el sitio donde vamos a continuar la escena.

—A ver, la verdad es que había audicionado para el protagónico —admite Jack—. Pero un tal Loki de nueva generación me lo quitó.

—Pfff, ese patán —responde Malek.

—Me cae pésimo, primero se queda con el villano más cool del universo y luego disque será  Malcon Cipher  en  Baile Inolvidable.  Que se joda. —Él se gira hacia mí—. Tú debes ser nuestra Alma Gioia, ¿cierto?

Sonrío tímidamente, asiento. No tengo el valor de hablar, me siento como un niño al lado de los adultos en este set, y cada vez más minúscula.

Al menos estoy soportándolo. Lo estoy intentando. Al menos lo estoy intentando.

No sería la primera mujer en soportar tratos malos solo por una pizca de las mismas oportunidades que les dan todos los días a los hombres. Siempre supe que sería así de todas formas, este mundo es así.

Supongo que pueden menospreciarme, era lo que esperaba en una piscina con peces grandes.

Solo que me sigue shockeando que venga del mismo director que me escogió o del compañero que debería comprenderme.

Diría que hasta al equipo de grabación no le caigo muy bien, lo cual es triste porque doy todo de mí para que no se note que la estoy pasando horrible por continuar aquí.

No es suficiente para ellos, pero no sé exactamente quién quieren que sea aún.

—Tuvo suerte —dice risueño Malek.

—Eh, yo creo que el talento no es suerte. —Jack frunce las cejas—. Debes ser excelente para haber llegado aquí —me habla directamente.

—Gracias.

—Casi fuimos tú y yo. —Arquea una ceja, su sonrisa es brillante—. El malvado de Malek te arrebató de mis brazos.

—La capturé entre mis garras —Malek le sigue el juego.

—Tranquila, aún podemos conspirar en su contra para que yo me quede con su rol. —Jack chasquea la lengua—. ¿Lo vamos a pensar a algún bar luego de grabar hoy?

—¿Están coqueteando en mi cara? —cuestiona Malek.

—Solo estoy cayendo bien, tú sabes mucho de eso. —Jack se encoge de hombros—. Voy a invitar a todo el elenco, puedes venir también si quieres.

—Allí estaré.

—Pensé que no te gustaban los bares —murmuro, observando a Malek.

—Iré solo a arruinarles la noche —pareciera chiste, Jack se ríe. Yo no.

Nos vuelven a llamar para practicar la escena. Somos mejores ahora. Pero necesito desconectarme por completo de mí y me pregunto cómo él lo hace con tanta simpleza.

El  Giovialma  es un bar nocturno de alta alcurnia, tan solo la entrada es un mes de renta y no te dejan ingresar sin ser alguien importante. Jack nos hace pasar a todos excepto a los actores A+ que forman parte del elenco.

Nos sentados alrededor de la barra que tiene forma de infinito. Malek a mi izquierda, Jack a mi derecha. Me arrepiento de venir apenas miro el menú digital en sus tabletas.

—Yo pago todo hoy, pidan lo que quieran —dictamina Jack.

Los nombres de las bebidas son tan raros y sus precios tan exuberantes que ni siquiera sé qué probar. Termino pidiéndome un trago fuerte mezclado con refresco.

A veces me pregunto si los hombres no se dan cuenta de la realidad tan distinta que vivimos las mujeres, o si lo hacen y por eso es que nos tratan como lo hacen.

Como sea, llevo una hora y media aquí. Sin meterme en conversaciones donde no me invitan.

—Bueno, Soledad, ¿eres siempre tan callada? ¿Te aburrimos? ¿No soportas a Malek? Sí, yo tampoco.

Por la normalidad con la que Jack molesta a Malek puedo entender que son amigos muy cercanos, casi mejores amigos. Y la verdad es que he preferido el silencio mientras los escucho que meterme y tener un altercado. No tengo ánimos para discutir. Estoy durmiendo fatal.

—Solo estoy descansando mi voz —me excuso.

—No somos dignos de que nos hable —agrega Malek.

—Puede que tenga pareja y simplemente no considere correcto tener una pequeña charla con los mayores idiotas de Harvel —me defiende Jack.

—No tiene novio —aclara Malek.

—Ohh, ¿y novia?

Eso me hace reír, la delicadeza con la que lo pregunta. Es agradable, lo cual uno esperaría del actor de Man-spider , pero igual es sorprendente verlo. En especial luego de acostumbrarme a mi compañero.

—Estoy enfocada en mi carrera —respondo.

—La carrera de actor te da beneficios, no los desaproveches. Puedes enfocarte y disfrutar a la vez, te lo aseguro. —Asiente Jack—. Pregúntaselo a Malek, él sabe mucho de aprovechar su estatus para ligar.

—¡Oye!

—Ay, no tengas vergüenza, todos aquí nos conocemos. —Jack rueda los ojos—. Aunque con ese porte, si no fueras famoso, igual colaría.

—Solo soy un hombre joven soltero normal en mis veintes.

—Hmm. Si eso te gusta decir, vale. Sin vergüenza.

—Jack, cállate.

—¿Qué? ¿Te estoy dejando mal en frente de tu compañera? —Ríe—. Nah, yo soy igual que él, Soledad. Somos solo dos hijos de puta, pero eso ya seguro lo pudiste calcular. Todos los hombres somos iguales.

—Yo soy peor —agrega Malek.

A Malek se le nota borracho, habla lento. A Jack se le nota porque se ríe de sus propias frases. A mí no me ha empezado a hacer efecto aún. Lastimosamente.

—Todos somos iguales, no confíes en ninguno —aconseja Jack, golpeando su vaso contra la barra—. Todos los hombres quieren lo mismo: Dinero, mujeres, abdominales. Como no tengo disciplina, yo me conformo con dos de ellos. Pero en serio, no confíes en los actores, en ninguno.

—Lo tengo claro —rompo por un instante mi voto de silencio.

—Niña lista —me sorprende escuchar eso salir de la boca de Malek.

—¿Niña? Pero si tienen la misma edad, capullo —lo molesta Jack—. Ey, qué pesadito andas siendo por estos lares. Pareciera que odias a Soledad.

—Tú no lo entiendes.

—¿Hay algo en vuestra historia que deba saber? ¿Qué? ¿Echaron un polvo y no salió bien? —Tiene una sonrisa al decirlo, la cual se va borrando poco a poco—. Oh. Disculpen.

—No, no. Jamás en la vida. Simplemente son temas personales —explica Malek.

—O sea ustedes nunca...

—No.

—Ni siquiera algo leve cómo...

—No.

—Pero, a ver, ¿no ha caído la propuesta en la mesa de...?

—¡Que no, Jack! Dios mío, te detesto cuando estás borracho —refunfuña Malek.

—No sé cómo planean hacer la película más erótica del año sin ni una pizca de química —se burla Jack—. Miren, les propongo algo. Voy a arreglar lo que sea que se traigan entre ustedes. Hagamos un trío, yo seré el mediador.

—Te voy a pegar un puñetazo, ¿qué te parece esa propuesta? —responde Malek.

—¡Coño, hijo, claramente estoy bromeando! En serio, ¿qué tienes? Nunca te he visto tan violento o con tal mala cara.

—¡Pues me parece una mierda de broma! ¡La estás incomodando!

—Pues pareciera que entiende que ya ni siquiera sé lo que digo, el que se ve incómodo y raro eres tú.

—Me voy.

—Anda, Malek.

—Me piro, eres insoportable y ella es detestable y no debí haber tomado tanto.

Jack se queda pasmado por un instante.

—¿Dije algo malo? ¿Qué nervio que desconocía de ti te toqué? Ejem, nos conocemos hace siete años, Malek. Estaba bromeando, en serio.

—Dije que me voy, así que me voy, déjame.

—Va, vámonos. Yo los llevo —ofrece.

—Ninguno de ustedes debería manejar así —me entremeto.