23. Culpable o responsable, tú decides #2
Te lo voy a ejemplificar con una decisión real que tomé para mi propio negocio.
En 2023 (creo que fue en 2023), decidí poner una respuesta automática al email diario.
Después de varios años, desde 2017, leyendo y respondiendo cada email uno a uno, repito, cada email que recibía como respuesta al email diario, llegó el momento en el que tuve que parar eso porque me absorbía demasiado tiempo y había demasiado ruido, un ruido extremo.
Mucha gente me decía cosas interesantes y agradables que daba gusto leer, pero también me decían muchas gilipolleces.
Eran más de quinientos emails diarios, imagínate.
Al dejar de responder los emails, yo era consciente de que me iba a perder cosas.
Quiero decir, el 90 por ciento de los emails que recibía no me aportaban demasiado.
Había muchos del tipo «oye, no puedo comprar tu libro en Amazon, no me funciona el enlace».
Fíjate tú. Háblalo con Amazon y déjame en paz, ¿crees que soy tu secretario?
Hay que tener un poco de iniciativa y, antes de molestar a nadie e ir pidiendo favores, pon de tu parte.
En realidad, siempre me han desquiciado un poco esas personas que tienen tanta facilidad para importunar a los demás sin haberlo intentado antes ellos mismos.
Éste es un ejemplo que te puedo poner de emails que eran invasiones en la bandeja de entrada durante un montón de tiempo.
Como te decía, había picos de más de quinientos emails diarios.
Era una locura. No te digo que tú vayas a tener esa cantidad de respuestas a tus emails, al menos de momento, pero si vas alimentando una audiencia verás que se van creando conversaciones, que la gente te escribe para todo tipo de cosas.
.. Para mandarte su web «por si te aburres y le quieres echar un vistazo», para decirte que no están de acuerdo contigo, o que tienes faltas de ortografía, o que a su prima le gustan mucho tus correos, o que eres un vendehúmos, o un crack, o si quieres quedar a tomar cervezas, o para enseñarte las tetas.
.. Toda clase de cosas. Osea, tenía que dedicar varias horas al día que dejaba de dedicar a otras cosas como, por ejemplo, contenidos para mis membresías, crear nuevas formaciones, escribir libros o tocarme los cojones.
Cosas que son mucho más productivas, que ponen mucho más valor a lo que quiero hacer.
Aun así, yo era consciente de que me perdía cosas porque de vez en cuando, uno de cada cincuenta emails tenía una información que podía ser relevante realmente.
Ydurante mucho tiempo no quise dejar de ver y responder esos emails precisamente porque no me quería perder eso.
Vale, ¿qué ejercicio hice? Algo que probablemente hayas oído muchas veces, pero que quizá no estés aplicando a este tipo de decisiones (o quizá sí). En este caso se trata de hacer una balanza: ¿qué es lo que pierdo y qué es lo que gano?
Finalmente, decidí poner una respuesta automática y no leo ni una respuesta a mis emails.
Ésta ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi negocio.
Yhay que entender los contextos y los momentos.
Hay que entender que, si apenas tienes interacción o estás empezando, leer y responder a esos correos te puede dar una información muy valiosa.
Deberías hacerlo. Yque aunque eso sólo ocurra en uno de cada diez correos que recibes, merecerá la pena.
La gente se sorprendía mucho cuando les respondía a sus emails aunque sólo fuera para darles las gracias por escribir y desearles un gran día.
Mientras eso te sea posible, es una buena idea que lo hagas, pero llegará un momento (espero que llegue para ti) en que sea materialmente imposible y te quite más de lo que te da. De eso trata todo esto de la balanza.
Es algo tan sencillo que muchas veces yo he sido el primero que no me he dado cuenta.
Llevaba años haciéndolo así y, sencillamente, hacer ese tipo de cambios es algo que te puede costar porque llevas mucha inercia, mucho tiempo haciendo las cosas de la misma forma.
Por eso lo quiero compartir contigo, por si te sirve poner en la balanza «¿qué pierdo aquí con relación a lo que gano? ».
Ya sabes que a los seres humanos no nos gusta la idea de perdernos nada (la aversión a la pérdida de la que te hablaba en el capítulo anterior).
Y,claro, a mí me jodía mucho la idea de perderme algo interesante, pero me obligaba a estar dos o tres horas leyendo mensajes que no lo eran en absoluto y me distraían de mis propios pensamientos y de lo que sí debería estar haciendo.
¿Sabes cuál era la sensación? Como si me sentara en la plaza del pueblo y aunque no dijera nada, tuviera que escuchar a cientos de personas desconocidas, una tras otra, contándome cosas de todo tipo.
Te lo digo porque a veces pensé: «No perderé el tiempo en responder a todo el mundo, pero los leeré por si hay algo interesante».
Pero hacer eso sería sentarse en la plaza del pueblo y que una cola de cientos de personas me contaran sus cosas sin yo poder hacer nada.
Es una locura, no puedes hacer eso. Ysi realmente quería ayudar a más gente creando cosas, tenía que dejarlo.
Ysi te estás preguntando por qué no contratar a alguien para que lea esos correos, sinceramente, no odio tanto a nadie como para hacerle pasar por eso.
Así que lo que tengo en estos momentos es muy sencillo: una respuesta automática donde se filtran las propuestas de prensa que lleva gente totalmente ajena a mí y sólo me hacen llegar lo relacionado con entrevistas y esas cosas.
Todo lo demás, aunque sea un email para regalarme un millón de euros, no me lo pasan, nada.
Así que, bueno, puse una balanza y me dije: «Vale, me voy a perder cosas, pero voy a ganar tiempo, ¿para qué?
Para formarme mejor, para investigar mejor, para dar mejor contenido a los suscriptores, para crear mejores formaciones, para poder mejorar y avanzar en mi trabajo».
Por tanto, en la balanza compensaba perderme esas pocas cosas interesantes que me encontraba de vez en cuando en los emails.
Para mí, ésta fue una decisión muy muy valiosa y como tal te la cuento.
Cuando tengas una duda sobre dejar algo o cambiar alguna dinámica en tu negocio, ponlo en la balanza.
Éste también fue el sistema de decisión que usé en mi antigua membresía de audios para decidir si dejar de dar un soporte 1 a 1 por email y convertirlo en algo compartido.
Cuando abrí aquella membresía, los socios podían escribirme a través de un formulario para hacer consultas, pero creció tanto que empezó a sucederme lo mismo: todo el tiempo que dedicaba ahí en el 1 a 1 lo tenía que quitar de hacer cosas que llegasen a más gente.
En estos casos, avisas con tiempo de que vas a hacer el cambio y si a algún cliente no le gusta o le molesta, le das tiempo a que se vaya y ya está.
Si es en una membresía, anuncias que va a ser para el mes siguiente y así el que ya haya pagado no se sentirá engañado, y si se quiere ir porque ya no le compensa, puede hacerlo.
No debes tomar las decisiones en tu negocio pensando en si alguien se va a molestar, tienes que pensar en el mayor bien para el conjunto de tus clientes y para tu propio negocio, para poder llegar y ayudar a más personas.
Entonces, ¿me he perdido alguna cosa?
Sí.
¿He ganado otras?
Muchas más.
Ala hora de afrontar una pérdida (esto vale también para la vida personal) piensa: ¿qué es lo que dejas de tener y qué vas a ganar a cambio?
Yo he ganado en cantidad y calidad del tiempo, concentración, paz mental, etc.
, gracias a no tener que dedicarme a esto.
No puedo estar buscando la aguja en el pajar constantemente y te recomiendo a ti que tampoco lo hagas.
Cuando los beneficios sean mayores que las pérdidas, adelante.
Ycuando tengas claro que van a ser mayores las pérdidas que el beneficio, pues a lo mejor tienes que seguir con lo que sea que estés haciendo, ya sea profesional o personal.
Amí me costaba muchísimo la idea de no ver cada uno de los emails y ahora directamente no los veo.
No es que no los responda porque salte la respuesta automática, es que me he quitado el email del ordenador.
Ya está. Yes algo fantástico, de verdad.
Dependiendo del tipo de decisión que tengas que tomar, puede que te estés enfocando demasiado en lo que te vas a perder (como era mi caso con los emails), o puede que te estés enfocando demasiado en lo que vas a ganar, que tengas un exceso de optimismo y tu mente esté haciendo trampas con la balanza.
Por ejemplo, imagínate que tienes la oportunidad de asociarte con una persona para montar un negocio paralelo al tuyo con el que ves que podrías ganar mucho dinero, o que tienes la oportunidad de trabajar para algún cliente que es famoso o conocido.
.. En esos casos, inevitablemente, tu tendencia inconsciente va a ser a enfocarte más en lo que puedes ganar porque es algo que percibes como una oportunidad.
Pero aunque el entusiasmo es algo muy bueno, a la hora de tomar decisiones importantes nos puede cegar.
Imagínate que como ese cliente es famoso, entonces no le aplicas los filtros o condiciones que aplicas normalmente para seleccionar a los clientes.
.. Oque ese negocio que te ofrece parece tan bueno que no te das cuenta de los riesgos que conlleva asociarse o del foco que te va a hacer perder sobre tu propio negocio. ..
Pasada la euforia inicial, conviene actuar con sentido común.
Yesto vale para todo.