5. Gregario y ordinario, por eso tiene miedo
Gregario y ordinario, por eso tiene miedo
Otra cosa de la que me he dado cuenta durante todos estos años es de que gente con ideas hay mucha, pero gente capaz de llevar esas ideas al mundo real ya no hay tanta. Yes que entre ambos puntos hay un camino que parece, para gran parte de nosotros, muy desconocido y peligroso.
¿Por qué a tanta gente le cuesta dar el paso de emprender, de lanzar al mundo sus ideas, sus libros, sus canciones, sus cursos (lo que sea)?
El problema es que solemos pensar que lo que más nos motiva es la búsqueda de placer, cuando lo que realmente nos motiva es evitar el dolor.
Es obvio, actuamos mucho antes para evitar el dolor que para buscar el placer.
Yesto que tanto he aplicado para la venta, me dio por pensarlo aplicado a la hora de emprender o presentarnos al mundo de una forma u otra.
Nosotros podemos estar pensando, cuando vamos a montar un negocio o a sacar una nueva idea al mercado, en la cantidad de oportunidades y el placer que nos puede brindar: el placer de no tener un jefe, elegir tus horarios, vivir de lo que te gusta.
.. Pero es mucho más poderosa la sensación de incomodidad a la que nos vamos a tener que enfrentar.
Por eso mucha gente se paraliza y no emprende.
No se trata de que sean cobardes. No se trata de que sean idiotas, ni mucho menos (que los hay, no nos vamos a engañar).
Se trata de que el placer de montar un negocio no es tan potente como el dolor de enfrentarse a lo desconocido. Por ejemplo:
Voy a tener que buscar a alguien que me haga una página web que funcione, que no me time. Opeor, voy a tener que aprender yo.
¿Voy a necesitar un contable? ¿Me van a matar a impuestos?
¿Voy a necesitar un abogado?
¿Cuánto dinero necesito para esto? ¿Busco a alguien que me apoye, algún socio, o se va a descojonar de mí?
¿Voy a tener que contratar gente? ¿Cómo se hace eso?
Estas cosas están ahí. Ypensar que todo debe ser perfecto y que debemos tener una respuesta para todo genera tal ruido mental que preferimos alejarnos, por muy placentero que sea aquello que nos espere al otro lado del ruido.
Piensa que esto es así también cuando vayas a tratar con un cliente o con alguna persona de tu entorno.
Esto está en su mente. Piensa que el dolor y el miedo atenazan cada decisión de las personas, que muchas veces preferimos quedarnos parados antes que estar haciendo determinadas cosas.
Porque, además, si a todo esto le añades nuestros complejos, nuestras inseguridades, lo que la gente puede pensar de nosotros, lo que nuestra cuñada opina de nuestra idea.
.. Entonces estamos muy jodidos. Estamos jodidos de verdad.
Yesto está ahí siempre con nosotros y debemos comprenderlo.
Ahora, ¿cómo podemos afrontar el miedo? ¿Cómo podemos solucionar esto? ¿Cómo podemos solucionarlo para nosotros mismos y para los demás?
Algo que he dicho un millón de veces y ahora mismo voy a repetir es que el ser humano es gregario.
El ser humano tiene miedo a alejarse del grupo, tiene miedo muchas veces a dejar el hogar de los padres (en otras ocasiones hace mucha ilusión, también depende de las circunstancias, pero entiende lo que te quiero decir), o a cambiar de trabajo, o a cambiar de país en busca de otras oportunidades, o de dejar un matrimonio.
Los seres humanos nos agarramos a esas estructuras sociales que hemos creado porque nos aterra salir de ellas.
Está programado en nuestro cerebro desde hace miles de años el ser gregarios; y es muy difícil escapar de ello porque está marcado a fuego en nuestros genes, en nuestras emociones. Nos aterra salirnos de la norma.
Entonces, cuando piensas en un negocio, en cómo va a ir, en las cosas que pueden salir mal, surgen emociones muy incómodas, pero que son muy humanas porque no dejas de estar saliéndote de algo establecido.
Aunque sea muchísimo más fácil y mucho menos peligroso montar veinticinco empresas que ir a cazar por ahí con una lanza, evidentemente.
Pero esas emociones están ahí, tenemos que comprenderlas, tenemos que conocerlas, tenemos que saber que están ahí.
La historia de la vaca y el león
Ésta es buena. Te voy a contar la historia de Jon Jones, el luchador más joven de la historia en llevarse el título de campeón semipesado de la UFC con veintitrés años.
Después de coronarse en la categoría de pesos semipesados, se preparó para competir en la de pesos pesados.
En su primer combate en esta categoría tenía que luchar contra Ciryl Gane, el tipo que en ese momento era el número 1, y estaba muy nervioso.
Sentía esa incomodidad, ese miedo... pero hubo algo que le dijo su amigo Brian antes de salir a pelear que cambió radicalmente su manera de afrontar el combate.
Le dijo: «Neurológicamente, una vaca y un león sienten las mismas emociones cuando están luchando, las mismas.
Ambos sienten un estallido de adrenalina y nerviosismo.
La única diferencia es que el león “quiere” estar ahí».
Jones confesó que fue justo lo que necesitaba que le dijesen porque al recordarle que era normal sentirse así y hacerse la pregunta de si realmente quería estar ahí, se dio cuenta: «Claro que quiero estar aquí».
Gracias a ello salió con una mentalidad mucho más ofensiva y ganó la pelea.
Adía de hoy, él está convencido de que se convirtió en campeón del mundo porque su amigo le dijo esto un rato antes de su primer combate.
Pues bien, tú debes hacerte esta misma pregunta, debes preguntarte si realmente quieres estar ahí y, tal como decíamos en el primer capítulo, ser honesto con la respuesta.
Esta lección es brutalmente poderosa, porque es normal tener nervios, es normal tener dudas cuando estamos en el camino de un negocio, cuando estamos tratando de ganar dinero, de darnos a conocer, de alcanzar visibilidad, de cualquiera de esas situaciones.
.. Pero si te haces esta pregunta y la respuesta es sí, ¿quién te va a parar? Va a ser muy difícil que te paren.
Cuando te fijas en una persona de referencia dentro de tu sector, que a lo mejor está mucho más alto, que lleva más años, lo que sea, tienes que saber que él también es león o vaca.
Él también ha sentido esos miedos, también ha sentido los nervios y la adrenalina.
Lo ha sentido, pero quería estar ahí, luchando.
Eso es lo que diferencia a los que son campeones de los que no: que quieren estar ahí.
Esto vale para dar una charla, para impartir una formación presencial que tengas que dar, para grabar vídeos, para entrar a la chica de la tienda de fotocopias.
.. Vale para absolutamente todo. Todos esos nervios, todos esos miedos, toda esa incertidumbre, todas esas inseguridades.
.. son normales. Si lo siente el campeón del mundo que va a meterse en una jaula a darse de hostias y a saber cómo sale de ahí, ¿cómo no lo vas a sentir tú también?
Lo puede sentir cualquier persona en cualquier situación.
La diferencia de mentalidad es simplemente saber que la vaca siente los mismos nervios, siente la misma explosión que el león, pero uno no quiere estar ahí y el otro sí.
Si tú quieres estar ahí, piensa que todo eso que sientes es completamente normal.
Por tanto, juega con ello a tu favor y no te dejes intimidar por esas sensaciones ni por nada de lo que te diga nadie.
No te dejes contagiar por los miedos de los demás
Cuando compartes tus ideas con tus amigos o con tu familia, con tu círculo más cercano, posiblemente su instinto sea decirte: «Uy, cuidado, aléjate de eso».
Esto es lo que comentábamos en el capítulo 3.
Por eso digo muchas veces que no preguntes a tu pareja, no sólo porque no es tu cliente ideal, sino porque probablemente te va a transmitir sus miedos.
No lo está haciendo aposta ni porque te quiera mal, aunque yo creo que más que despedir a jefes hay que despedir a parejas.
Quien esté contigo te tiene que apoyar y ya está, tienes que sentir esa fuerza, no sentir palos en las ruedas.
Todas las personas que alguna vez han emprendido un negocio se han enfrentado a este problema cuando han mostrado sus ideas al mundo.
Da igual cómo sea de buena la idea o de novedosa o de antigua.
Yo me imagino que al tío que inventó la Coca-Cola le dijeron que aquello no se lo iba a beber ni un burro.
Oa Picasso le dirían que mejor dibujase tebeos, seguro.
Porque en el momento en el que todos te dicen que algo no va a funcionar es cuando suelen empezar la mayor parte de las historias de éxito.
Amí me pasó cuando saqué mi primera membresía de revistas en papel a 69 euros (que luego subieron de precio).
Todo el mundo me decía que eso no iba a funcionar.
Que quién coño me iba a comprar revistas por 69 euros cuando puedes comprar revistas de emprendimiento con un montón de entrevistas, información, etc.
, por 3. Yencima que se tuvieran que suscribir para recibirlas.
Me lo dijeron muchísimas veces, pero la membresía funcionó.
Yno invertí nada en publicidad, fue el boca a boca.
No tuve que ponerme en redes sociales, ni un anuncio.
Simplemente lo ofrecí y lo ofrecí y lo ofrecí.
Me pasó también cuando empecé con mi segunda membresía de contenidos en audio.
Me decían: «¿Un audio de 20 minutos a la semana por 100 euros al mes?
No funcionará, pero si hay pódcasts de pago a los que te puedes suscribir por 5 euros.
..». Yo abrí igualmente esa membresía, que inspiró a muchas otras personas y cuando la cerré para empezar otra aventura, había 2.
083 personas dentro. Casi todo beneficio, sin apenas costes operativos.
Con esto te quiero decir que no hagas caso a los miedos de la gente, son sus putos miedos.
Haz lo que tengas que hacer. Simplemente, quédate con esta teoría magnífica de que detrás de cada historia de éxito hay siempre un montón de gente diciendo: «No lo intentes».
Hay que tener en cuenta, además, que el simple hecho de que lo intentes ya es una provocación para muchas personas.
Que le pongas cojones a la vida es un espejo demasiado incómodo en el que mirarse para muchos.
El mero hecho de que lo intentes. ¿Te imaginas que además te va bien?
¿Que empezaste de la nada con una idea y muchas ganas y acabas triunfando con lo que sea?
Hay que asumir que mucha gente no va a soportar esa imagen.
Que prefieren verte mediocre, gris, como ellos, como sus vidas y como su alma.
Aléjate de esas personas y camina junto a las que quieren separar las aguas. Entre otras cosas, son gente mucho más divertida.