ANTONIO EPÍLOGOS #3
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EPÍLOGOS #3

De lo que me toca, al estar afuera, se acercan dos mujeres a preguntar que hacíamos, se les explica, En algún momento, por el interés que muestran en el trabajo, se les dice que acaba de morir un personaje importante, AVP, la mujer mayor no lo puede creer, había leído los libros de Toño, nos pide permiso para rezar una oración y lo hace enfrente de una imagen de la Virgen de Guadalupe que esta empotrada en la fachada de la casa de Laura, abajo de donde estaba el cuarto donde yacía Toño.

Otra sorpresa agradable, al subir como a las 5 a ver a Toño, me encuentro a mis amigas Pola y Olga, ambas del grupo de topos, trabajando con el sahumador en el cuerpo de Toño.

Además, para acompañarse tenían los cánticos de temazcal de nuestra querida Ana Luisa, permitiéndole a Ana Luisa, gracias a la tecnología, rendir un homenaje a Toño, sobre todo con la oración que Analu canta sobre la profecía de Regina.

Los cantos de Ana Luisa también permiten que se hagan presentes personajes como Andrés Segura y Ernesto, nuestro querido Chango García Cabral, lo hacen a través de sus composiciones en la voz de Ana Luisa.

Y así se pasa la tarde, llegan Tere y Fernando, siguen los trámites. Siguen las alabanzas, las llamadas, los correos, los topos y su disciplina…

Tere dirige un Rosario que rezamos todos los presentes, ella pregunta que tema central daremos al rosario, le pedimos entre todos, que sea de agradecimiento, por habernos permitido convivir con Toño y lo que él nos dio.

Tere va rezando el rosario y en cada misterio alguien da las gracias y recuerda muchas de las cosas que Toño enseñó, las letanías las recita Pola, y Tere cierra el rosario.

La noche ya está presente, siguen los trámites. En lo que a mí me toca me quedo con Toño, bien cuidado por mi hija Meche. Me toca compartir con Olga, regresan los cánticos de Ana Luisa, platicamos de lo que vivimos con Toño, momentos agradables.

Mientras se arreglan los tramites, siguiendo las instrucciones de Alberto Ruz, empiezo a escribir notas sobre lo que vivimos los pocos que pudimos acompañar a Toño. La pandemia no permitió que estuvieran todos los que querían despedirse, el privilegio nos correspondió a unos cuantos.

En la madrugada del lunes pude entrevistar a dos de los topos, Ismael y Pola. Aunque los conozco, hay muchas cosas que ignoramos. Olga llegó el domingo con Sergio del grupo de los topos, y un grupo de danzantes de la aldea de los reyes. Ismael, Pola y Rubén estuvieron desde el viernes.

Regresando al mundo material, los demás seguían en los tramites. Las noticias no eran buenas, un sistema de salud colapsado también hace ver un sistema funerario rebasado.

La agencia funeraria reporta que no pueden ir por el cuerpo de Toño. Por asuntos de protocolo hay un tiempo previo a la incineración en que deben recogerlo, los hornos son especiales y no hay tiempos disponibles, entiendo que les dan horario hasta el martes a las 10 AM.

Los topos se organizan. Envuelven a Toño en un traje especial, se consigue hielo y se decide acomodar a Toño en una bañera llena de hielos para que su cuerpo se pueda “conservar”. Así lo hacemos y nos preparamos a esperar otro día más con Toño.

Afortunadamente, la gente sigue moviéndose. Alejandra consigue, vía internet, que a las 2 de la mañana otra agencia funeraria pase por el cuerpo de Toño y lo puedan meter a un refrigerador especial mientras se le pueda llevar al crematorio.

Algunas personas se molestan, sienten que no es digno de Toño, pero tampoco lo es tenerlo dos días en una bañera, además del riesgo de salud que representa y el desgaste para los familiares, principalmente para su hermana Tere.

En lo particular, y así se lo digo a algunos del grupo, se me presenta el cuadro en donde a un Toño, ya tranquilo, en paz, se le encarga una última chamba: acompañar a otras personas que están por abandonar este mundo (en la creencia de que al morir el alma no se desprende de inmediato de sus cuerpos, tardan dos o tres días en hacerlo) y que a Toño, con el control espiritual que le caracteriza, le están encargando ir a ese lugar , donde hay otras ánimas que se están separando de sus cuerpos y que están esperando su cita para la cremación, pero que ellas en esta tragedia, están perdidas , no entienden que les pasó y que están haciendo en ese lugar que precede a su cremación o a su inhumación.

A Toño le han encargado que vaya a tranquilizarlos.

Me quedo pensando esto y le digo a Toño que, él lo sabe, es algo que será rápido para que ya se pueda ir con su Gaby.

En fin, sólo ideas, la carroza llega después de las 2 AM, una sola persona para bajar el cadáver.

Afortunadamente nosotros éramos tres hombres /cargadores adicionales.

Sin embargo, no deja de parecer raro. La agencia que nos sacó de un atolladero, arriesga a su gente, manda sólo a una persona a recoger un cuerpo COVID, con el alto riesgo de contagio y sanitario que esto significa y la necesidad, supongo, de cuidados especiales (los topos todo el día habían hecho) que ameritaba la situación.

Bajamos el cuerpo a la carroza. Alguien del grupo le llama la atención al operador, en buena forma, pero también enérgica al operador.

Le dice que tenga cuidado, lo que llevaba, no por Toño, algún día podía llegar a darle un buen susto.

Se manejan energías muy poderosas en el tránsito entre la vida y la muerte y este personaje se veía desprotegido y no preparado para lo que estaba manejando.

En fin, se acomodó a Toño en la carroza, nuestro Toño, estábamos ciertos, no le iba a hacer travesuras al personaje. Nos despedimos del cuerpo físico de Él. Más adelante de Tere y de Fernando.

Nos pusimos a ayudar a los topos, a limpiar el lugar que Laura le había destinado a Toño, a reacomodar las cosas, llenar la camioneta de los topos, subir todo su equipo, a las tres de la mañana, más o menos, nos despedimos de Laura, los topos (estaban todavía Ismael, Pola y Olga), Mercedes. mi hija, y yo.

FINAL

(Nota: esto lo escribí el mismo día, en la madrugada, lo dejo como final del ensayo)

Cuatro de la mañana, hace una hora dejamos ir a Toño en un servicio forense, nos tocó cargar su camilla y depositarla en la carroza fúnebre.

La pandemia no respeta, todo está saturado, no se pudo conseguir servicio el domingo, lo ofrecen hasta el martes. Ale se movió y consiguió un servicio por internet, que es el que fue por Toño, en el mundo real, todo está colapsado por la pandemia.

¿Fue difícil despedir a Toño? Algunos consideran que el alma no se separa inmediatamente del cuerpo, requiere tiempo para prepararse, dos o tres días más antes de desprenderse. Toño se ha preparado toda su vida, pero a él no le toca decidir. Le corresponde acatar (¡Aho!) lo que le mandan.

¿Estamos tristes o felices? En mi caso es lo segundo.

La gran oportunidad de haber podido estar cerca de Toño en plena pandemia, con la compañía de un grupo de guerreros, en casa de Laura (sigue preparado platillos deliciosos), con las alabanzas, la voz de las mujeres, muchos “detalles” a lo largo de estos tres días.

Poder rendirle un homenaje con el trabajo que realizamos, con el riesgo que corrimos (100% conscientes de ello), aunque contamos con el apoyo de los Topos y su experiencia para manejar al COVID.

Son las cuatro, salimos de casa de Laura, Meche mi hija viene atrás de mi en su propio vehículo, y al alzar la vista, una luna llena, clarísima, brillando en todo su esplendor, subiendo por el firmamento, alzándose para despedir también a este formidable Guerrero/Escritor/Testigo.

¿Y alguien duda que existe la magia?, los que no sabemos mucho, vemos magia en ese tipo de detalles, y por supuesto que existe.

Los que saben nos dicen que la verdadera magia es la vida, aprovechar el instante vivo y multiplicarlo.

Sin embargo, hoy la Luna se despidió del Testigo rindiendo un homenaje a este Gran Guerrero.

IN LAK´ ECH

Mis últimos momentos con Don Antonio.

27 de diciembre de 2020

Olga de los Reyes

Considero que no existe una sola verdad.

Creo que la vida es una suma de percepciones; que, en definitiva, a partir de ellas es que podemos captar aquello que nos es permitido, cada cual desde su propia capacidad de describir lo que contempla…

Desde esta, mi capacidad, relato lo que se me permitió vivir, sentir, escuchar… y no es más que eso.

Esos últimos días de diciembre estuvimos buscando enfermeros y dando seguimiento a la salud de don Antonio.

Afortunadamente para todos, los Topos —Pola Díaz Moffitt, Ismael Villegas y Luz, la doctora del grupo— se encargaron de darle seguimiento personal, de ir a visitarlo y de ayudar en todo lo que humanamente se podía.

Tras muchas peripecias, se decidió llevarlo a casa de Laura Esquivel.

Allí, tras varios días de atención y compañía por parte de muchas personas y de enfermeros maravillosos, finalmente trascendió.

Ese día, 27 de diciembre, yo daba seguimiento a la situación desde el chat de WhatsApp que se había creado para ello, donde nos iban informando de todo lo que ocurría con la salud de don Antonio.

En algún momento, entre las 11:00 a. m. y las 12:00, hubo un gran silencio; dejaron de responder.

Supimos que algo estaba ocurriendo. Minutos después de ese silencio, finalmente nos informaron: trascendió aproximadamente a las 12:00 del día…

En ese instante se detuvo el tiempo… En ese momento solo sentí cómo gruesas lágrimas brotaban de mis ojos, tal como ocurre ahora mismo…

No recuerdo si llamé a Pola o ella me llamó a mí.

Solo me dijo: —Alístate, vamos por ti y nos vamos a casa de Laura.

Le respondí que no podía. Ella me dijo: —No vas como Olga, vas como Topo. Y mi cuerpo se erizó. Le dije que sí, que estaría lista.

Poco después llegaron en su Chevrolet, dispuestos como quien parte hacia una misión muy importante. Subí y nos dirigimos hacia Coyoacán. Al llegar, nos estacionamos y tocamos el timbre de casa de Laura.